Tuiteros macristas: la trinchera del desánimo

En el ocaso del gobierno de Cristina Fernández se lanzó la proclama mortuoria: “es el fin del relato”. El hartazgo generalizado y el diagnóstico de “inflación semiótica” proferida por un kirchnerismo adepto a teorías demasiado narrativas sobre lo real, se atizaba con los problemas económicos y una serie de demandas que no podían ser colmadas con cadenas nacionales.

Si esa fue la suerte del gobierno anterior, el discurso de campaña del macrismo en 2019 tiene un desafío hercúleo: el hiato cada vez más indisimulable entre promesas, expectativas y devenir del gobierno de Cambiemos. ¿Cómo se modula el relato macrista en el año en que todos viviremos en la pobreza?


En este intento titánico de sacrificar a los vivos –“el sacrificado siempre es el otro” es la ley tallada en piedra, lo único que persevera en el gobierno de los ricos– para salvar a los que no nacieron, bailan y se solazan en las redes sociales un grupo de “figuras” que comentan, acompañan y dan algunas claves —exageradas, condensadas o desplazadas, como suele suceder en Twitter— sobre el imaginario macrista. Lo que sigue es una breve galería de estos personajes, a veces entrañables.

En este intento titánico de sacrificar a los vivos para salvar a los que no nacieron, bailan y se solazan en las redes sociales un grupo de “figuras” que comentan, acompañan y dan algunas claves sobre el imaginario macrista.