viernes 16 de noviembre

Twitter y el arte de contar buenas historias

Descubrí a Nela García el 20 de agosto por la tarde, cuando tenía cerca de 3000 seguidores en Twitter. En el mensaje que habían retuiteado varias personas a quienes sigo contaba que había encontrado un móvil por la calle, cuya pantalla reproducía el selfi de una chica muerta. Después comenzaba un hilo en que el texto se iba combinando con las fotos, los pantallazos o los vídeos para sumergirte en una historia de hackers llena de misterio y acción.

En su perfil se definía así: “Hija de mi madre. Programadora por el día, gamer por las noches. The cake is a lie. 🎂⚡”. La clave estaba en la expresión y los emoticonos finales, que remiten al mundo de los videojuegos: la torta de mentira es la zanahoria o el macguffin que te empuja a seguir adelante en la resolución del enigma. La programadora y gamer Nela —supimos cuando acabó el relato el 26 de agosto y se descubrió el pastel— en realidad era “hija” de los narradores Manuel Bartual y Modesto García. En las imágenes habíamos visto a una actriz, la protagonista de #RedMonkey, la novela multimedia que acabábamos de leer.


“¿Cómo lo definiríais?”, les pregunto a ambos por teléfono. “A nosotros nos gusta llamarlo tuitliteratura”, responde Bartual, “el hilo es su formato, su género”.

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