UCR Horror Vacui

Casi cuatro años después de caer en los brazos de Mauricio Macri, la UCR enfrenta un escenario ambiguo dentro del frío edificio de Cambiemos. El partido que se extiende de sur a norte llega a la antesala de las elecciones disconforme, marginado y con perspectivas negativas en todos los planos. Pero tiene su destino atado al del Presidente y al sueño de un repunte en la economía.

El choque de ambiciones entre Mario Negri y Ramón Mestre hijo por la candidatura en Córdoba confirma que la presidencia de Alfredo Cornejo no alcanza para resolver la crisis de liderazgo, que afecta al partido desde la muerte de Raúl Alfonsín, hace casi 10 años. Con esa fragilidad, al radicalismo le toca la difícil tarea de convivir bajo el paraguas de una alianza que es electoral y parlamentaria pero no es de gobierno ni es política, la palabra prohibida en el primer piso de la Casa Rosada.


El gobernador de Mendoza reclamó, hace una semana, un lugar en la fórmula presidencial de la coalición oficialista para evitar que otra vez el PRO de la Ciudad se quede con todo, como sucedió en 2015. Sin embargo, no sobran candidatos para escoltar a Macri, menos aún con condiciones para superar el filtro de Jaime Durán Barba, el consultor que ubica al radicalismo en el siglo XIX.