jueves 13 de diciembre

Un balance con luces y sombras, más allá de la euforia en la Casa Rosada

Cuando haya partido el presidente chino Xi Jinping de Buenos Aires, Mauricio Macri volverá abruptamente a transitar una agenda local signada por los mismos obstáculos económicos que marcaron a su administración desde principios de año, mucho antes de la edición porteña del G20. El escenario político volverá a contrastar con la imagen internacional que más ansía el Presidente, pero en su entorno reconocen que la híper exposición de la cumbre global le dio el respiro suficiente para afrontar un diciembre que, tanto la ministra de Salud y Desarrollo Social, Carolina Stanley, como su par de Trabajo y Producción, Dante Sica, pronostican como un cúmulo de conflictos y reclamos vinculados al impacto de la crisis.

“Fue como resumir en nuestro país todo el trabajo en el exterior que hemos hecho en estos tres años, pero con todos los protagonistas en Buenos Aires, con todo el roce que eso implica”, dijo uno de los funcionarios que condujo la organización del evento y que prácticamente no pisó el Centro Internacional de Prensa de la cumbre, ubicado en Parque Norte. Estuvo en la sede central, en Costa Salguero, un lugar casi litúrgico para el PRO y Cambiemos: se trata del mismo predio donde habitualmente instalan los búnkers de campaña para las jornadas de escrutinio y donde Macri contrajo su tercer matrimonio hace ocho años. Allí también festejaron la victoria en el balotaje de noviembre de 2015.


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