¿Un déficit del 0,2% y políticas anti-austeridad? Lo que esconde el éxito económico de Portugal

Cuando António Costa accedió al gobierno de Portugal a finales de 2015 lo hizo bajo una premisa clara: poner fin a las políticas de austeridad impuestas por el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional. El rescate concedido en 2011 obligaba a profundas reformas económicas y a una sustancial reducción del gasto público. La coalición electoral de Costa se sostenía sobre un desafío abierto a la austeridad.

Cuatro años después, parece haber triunfado. Relativamente.


¿Por qué? Porque Portugal ha cuajado una asombrosa reducción del déficit durante el último trienio. El año pasado, los presupuestos de Costa preveían un déficit del 1,1%. Su gobierno tuvo que corregir sus previsiones dos veces, hasta colocarlo definitivamente en el 0,6%. Para este año, el ejecutivo luso desea menguarlo aún más, fijándolo en un histórico 0,2%. El más bajo en cuarenta y cinco años.