lunes 10 de diciembre

Un deporte mesoamericano que mantiene vivas una cultura y una lengua

Cada domingo, los hombres se reúnen en un campo abierto que se encuentra dentro de una zona recreacional del valle de San Fernando, en California, y ponen gis en el suelo polvoso para dibujar las zonas usadas en un juego que ha sido un ritual semanal para muchos de ellos prácticamente desde que son niños. Cuando el trazado queda listo, estos hombres y otros que se terminan sumando forman equipos y calientan lanzándose una pelota de caucho de unos 2,5 kilogramos.

Un domingo reciente, uno de ellos, Jorge Cruz, de 39 años, levantó en el aire un guante adornado con estoperoles y otras ornamentaciones. Volteó a ver a sus compañeros de equipo y les preguntó en zapoteco, una lengua indígena oaxaqueña: “¿Están listos?”. Después hizo rebotar la pelota en una losa de cemento para hacer el saque y la golpeó hacia el equipo rival.


Así comienza un juego de pelota mixteca, el cual, según sus jugadores en California, se originó hace cientos de años en Oaxaca, México; algunos afirman que se trata de una variante de un antiguo juego mesoamericano, mientras que otros teorizan que derivó de un deporte europeo que se trajo al Nuevo Mundo. Sin importar su origen, no tiene como único propósito ser un pasatiempo: también es una forma de mantener viva la cultura de sus jugadores y sirve como una red para una comunidad de inmigrantes en toda la costa del oeste estadounidense. Incluso hay un torneo internacional.

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