martes 24 de mayo de 2022
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Un náufrago en ATC

La historia es simple pero sorprendente y por eso hay que desplegarla con cuidado. A principios de febrero de este año, Esteban Cuevas, un viejo amigo del mundo audiovisual, me llamó para contarme que estaba trabajando en la Televisión Pública, me dijo que iban a producir una serie de episodios sobre Malvinas por los cuarenta años de la guerra y desde el canal nos pedían asesoramiento al Museo Malvinas. Así que una tarde de lunes en que el museo estaba cerrado me vinieron a ver y hablamos sobre la guerra y los veteranos. Les aconsejé contactar a Roque Arrieta y a Julio Katz y les conté otras historias. Ellos estaban interesados en el cruce entre la guerra y los medios de comunicación. Hablamos bastante. Después pasó una semana y Esteban me llamó y me mandó un fragmento de 24 horas por Malvinas, el programa que emitió ATC entre el 8 y el 9 de mayo de 1982, conducido por Pinky y Cacho Fontana. Yo no lo había visto nunca. Conocía otras partes del programa. La parte en la que entra la selección argentina, con un muy joven Diego Armando Maradona, o la parte de Olmedo y Porcel. En eso que me mandaba Esteban, después de que Libertad Lamarque recitara una poema casi a los gritos, y antes de que cantara Lolita Torres, Pinky dice: “Cacho, por favor, yo creo que Lolita va a cantar ahora este tema de don Atahualpa Yupanqui y de Ariel Ramirez, pero además de cantarselo al mundo entero como está sucediendo en este momento, quiero que tome en cuenta a este muchachito que tengo tomado de la mano que es uno de los sobrevivientes del Crucero General Belgrano.” Entonces desde atrás de Pinky sale un hombre muy joven, con un anorak beige y una camisa y levanta una banderita argentina. Todo el estudio lo aplaude. Pinky le pregunta cuántas horas estuvo en el agua. Él responde: “veintisiete horas y media.” El público empieza a gritar “¡Argentina! ¡Argentina!” Pinky pregunta: “¿Tenías fe que te iban a rescatar?” Y el joven responde: “Fe teníamos, una inmensa fe, ya que en nosotros mismos confiábamos, en nuestros superiores, camaradas, subordinados.” Se hace un silencio. Pinky le pregunta cuántos años tiene y él responde diecisiete. Entonces Pinky pregunta quién los rescató: “A las veintisiete horas y media de estar a la deriva en el sur fuimos avistados por un avión de la Armada, de allí en más esa fue nuestra primer gran alegría, luego se escuchó el sonar del destructor Bouchard, él fue el que me rescató a mí y a todos los que en esa balsa nos encontrábamos.” El náufrago se toma su tiempo para responder y hace pausas entre sus frases. Las caras en ese momento ya son serias. No hay gritos. No hay música. Después, Pinky cierra la entrevista y le da la entrada a Lolita Torres.

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