martes 30 de noviembre de 2021
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Un pacto con los dueños que excluye a Magnetto y a Rocca

Francisco De Narváez y Máximo Kirchner no se conocían. Político retirado, el dueño de Walmart llegó a la casa de San Isidro de Jorge Brito dispuesto a actuar un nuevo rol en la coyuntura más difícil para el gobierno del Frente de Todos. En contacto habitual con Sergio Massa y Eduardo De Pedro, el vencedor de Néstor Kirchner en la primera de las cinco elecciones que el kirchnerismo perdió en provincia de Buenos Aires fue la gran sorpresa de los encuentros que el gobierno organizó con un grupo distinguido de dueños en apenas cinco días. Igual que otros que soñaron a lo grande con gobernar la Argentina, De Narváez rifó irremediablemente su capital electoral pero volvió al negocio del supermercadismo y aprovechó la crisis para adquirir las sucursales de la cadena estadounidense en todo el país.

El empresario nacionalizado argentino quedó sorprendido por el conocimiento que el hijo de la vicepresidenta tenía de los números del presupuesto, ajustado, con que se maneja el peronismo de gobierno. En la casa de Brito, donde también estuvo Marcos Bulgheroni, surgió la idea de convocar a una reunión en la Casa Rosada en la que Alberto Fernández y Juan Manzur se sumarían a la sociedad Massa-De Pedro. La lista de los comensales se armó en San Isidro y nació con dos requisitos: que no participaran entidades sino dueños de empresas y que estuvieran dispuestos a colaborar con un gobierno hacia 2023. Debilitado por la crisis que no pudo resolver y golpeado por la catástrofe electoral que pocos en el oficialismo previeron, a la salida de la pandemia el ensayo del FDT quedó enredado en sus propias diferencias para afrontar la herencia más pesada de Mauricio Macri, los 44.000 millones de dólares que el ex socio electoral de De Narváez tomó de un saque, como si supiera que jamás iba a tener que responder por esa deuda.

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