Una extraña pareja: el FMI y el gobierno de Macri

¿Quién no recuerda las películas de enredos entre Jack Lemmon y Walter Matthau? En “Extraña pareja”, mientras Félix (Lemmon) era un débil llorón que andaba por los rincones desesperado y deshecho porque su mujer lo había abandonado, el rudo y duro Oscar (Matthau) que le daba albergue no sufría su divorcio y jugaba al póker con amigos. Esos son los estereotipados roles que parecen haber jugado el gobierno de Macri y el FMI de Christine Lagarde en el lamentable acuerdo que firmaron. Adivine el lector quién es quién en esta parodia de stand-by firmado.Seguramente no le costará mucho desentrañarlo.

Algunos pueden preguntarse por qué Argentina no pedirá más desembolsos a ese organismo, siendo que sus créditos poseen una tasa de interés subsidiada y siendo que el FMI presta cuando otros potenciales prestamistas dejan de hacerlo. Sin embargo, esas presumibles ventajas de tomar dinero prestado del verdadero “gendarme financiero internacional” que es el FMI se encuentran más que compensadas por otros factores que operan como un verdadero “lastre” de cualquier potencial decisión de aumentar la deuda con ese organismo. Veamos por qué: