Una guía de estilo para el 1 por ciento que habla inglés

El nuevo manual de gramática y su uso, de Benjamin Dreyer, gramático principal de Twitter, refuerza un punto de vista elitista de la escritura y el lenguaje.

Las reglas que gobiernan el uso del inglés nunca han sido particularmente democráticas. ¿Por qué tomamos “colas” (take “cues”) pero estamos en “colas” (stand in “cues”)? ¿Por qué nos despertamos “todos los días” (every day) pero toleramos las molestias “cotidianas” (everyday)? En la introducción a El Inglés de Dreyer: Una guía absolutamente correcta para la claridad y el estilo, Benjamin Dreyer, desde hace mucho tiempo jefe de corrección de Random House, cita la comparación de un conocido suyo respecto a los correctores como “sacerdotes que salvaguardan su fe”. Los correctores pueden articular las reglas del idioma que la mayoría de los aspirantes a escritores solo han internalizado inconscientemente; sus pronunciamientos son aceptados con fe por cualquiera que esté acostumbrado a confiar en el corrector ortográfico. Pero a pesar de que la escritura tipo primero escribir y luego pensar, asociada con las redes sociales, ha depurado aún más el estatuto del corrector, esta subida de estatus ha coincidido con el declive de la profesión. El mundo editorial resonó con consternación y oprobio cuando The New York Times prescindió de su departamento de corrección en 2017. Un año y medio después, la Dama Gris sigue siendo el periódico de referencia, sin que su reputación se haya visto afectada por la corrección rutinaria de fechas, ortografía, y afirmaciones erróneas que aparecen al pie de sus artículos online.