sábado 20 de octubre

Una manera sencilla de mejorar millones de vidas: anteojos

La vista deficiente de Shivam Kumar era manejable al principio. Para poder ver mejor el pizarrón, el adolescente de 12 años se pasó al frente del aula, pero con el tiempo las humillaciones se acumularon. Su visión, cada vez más borrosa, lo obligó a dejar de volar cometas y luego a abandonar el críquet al ser golpeado en diversas ocasiones por pelotas que ya no podía ver venir. El entrecerrar los ojos constantemente le causaba dolor de cabeza y sentía miedo cuando caminaba a casa desde la escuela. “A veces no veo una motocicleta sino hasta que la tengo casi en la cara”, dijo.

Resulta que la visión decreciente de Shivam puede arreglarse de manera notablemente sencilla. Necesita gafas. Más de mil millones de personas en todo el mundo necesitan anteojos, pero no los tienen, según investigadores, pues se trata de una afección que se ha ignorado desde hace mucho en las listas de prioridades de salud pública. Según algunos cálculos, la cifra es más cercana a los 2500 millones de personas. Incluyen a miles de conductores nigerianos miopes que luchan para ver a los peatones que corren por la carretera, así como a los productores de café de mediana edad en Bolivia cuya incapacidad para ver objetos de cerca hace que les sea difícil detectar los granos maduros para cosechar.


Luego están las decenas de millones de niños de todo el mundo como Shivam, cuyas familias no pueden pagar un examen de vista o los anteojos que les ayudarían en la escuela. “Muchos de estos niños están clasificados como de lento aprendizaje o simplemente tontos y, por lo tanto, no avanzan en la escuela”, dijo Kovin Naidoo, director global de Our Children’s Vision, una organización que proporciona lentes gratis o baratos por toda África. “Esto solo suma otro obstáculo para los países que luchan por romper el círculo de la pobreza”.

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