miércoles 1 de diciembre de 2021
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Una pelea de tres horas al teléfono, la insólita puerta de entrada del hidrógeno verde

Agustín Pichot fue el verdugo: sugirió y ejecutó, allá por mediados de la década pasada, la exclusión del equipo de Perth de la liga del rugby. Andrew Forrest fue una de las víctimas: hincha del club, enfureció y desató un escándalo que, por los antojos del azar, medio lustro más tarde despertó sonrisas en Glasgow.

Pichot no sabía que Forrest, al que llaman «Twiggy», era un excéntrico multimillonario australiano con negocios en minería y agro al que nadie quería explicar las razones por las que Perth, su club, quedaba afuera de la liga de rugby.

El ex Puma, en algún punto promotor de la decisión, pidió su teléfono y lo llamó: hablaron casi tres horas. Lo que empezó con un reproche por la decisión sobre el Perth derivó en otros temas. Al final, Forrest no convenció a Pichot de que se reincorpore a su equipo de rugby, pero invitó a Pichot a que lo visite en Australia. El exrugbier viajó y se quedó cuatro días en su estancia del norte australiano. El empresario, que tiene una fortuna personal valuada en 4.000 millones de dólares, lo tentó para que se convierta en su cazador de oportunidades. «Me llama la atención Argentina», le dijo y le contó que quería hacer inversiones en el país, pero que no entendía cómo funcionaba.

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