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domingo 26 de septiembre de 2021
Cursos de periodismo

Una piña en la frente del Frente de Todos

Pasaron tantas cosas estos dos años que nunca pareció tan necesario que la política se vuelva a ordenar con el voto popular. La ansiedad era: ¿qué había al final adentro de esas urnas? Un mensaje demasiado contundente. Un NO. Barajar y dar de nuevo después de casi dos años, en un mandato que sólo tuvo 99 días de gobierno sin Pandemia. Todos necesitaban que venga el voto y ordene. En la paráfrasis infinita de Sartre: esta elección es lo que hizo la sociedad con lo que el COVID hizo de ella. Un minuto de silencio para los que ya no están. Un minuto de silencio para los que no despidieron a sus muertos. Un minuto de pensamiento para los que fueron a las urnas con su dolor. Fue a votar una sociedad rota. La subestimación del peronismo y del kirchnerismo a la sociedad que representa nace de no mirar el dolor que le es ajeno, el dolor de los que esperan algo de ellos, el dolor que no es “su dolor” sino el de otros. Muchos están podridos de ser la crítica de esa vida que no entra en el progresismo: la del cheto, la del runner, la de los padres que querían que abran las escuelas, la de los peluqueros.

Noventa y nueve días gobernó Alberto Fernández sin Pandemia. Se dice que la “luna de miel” de un nuevo presidente dura cien días. En esos cien días se debería acelerar el cambio de época, la presidencia de autor. Alberto arrancó lento. Tarjeta alimentar y deuda. Deuda. El tiempo te toca, te toca. Y le tocó ese que no vio venir. El presidente más desventajado de la democracia porque no supo qué tiempo le tocaba hasta que se le vino encima.

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