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lunes 14 de junio de 2021
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Una sigilosa oficina de la ONU con el mandato de luchar contra el cambio climático hace lo contrario

Durante una reunión contenciosa sobre una propuesta de regulaciones climáticas el otoño pasado, un representante diplomático saudí ante la Organización Marítima Internacional (OMI) encendió su micrófono para presentar una airada queja: uno de sus colegas estaba difundiendo las deliberaciones en Twitter a medida que sucedían.

Se trataba de una violación del secreto en el corazón de la OMI, una desconocida pero poderosa agencia de las Naciones Unidas a orillas del Támesis que regula el transporte marítimo internacional y se encarga de reducir las emisiones de una industria que quema un petróleo tan espeso que podría convertirse en asfalto. El transporte marítimo produce tanto dióxido de carbono como todas las plantas de carbón de Estados Unidos juntas.

Documentos internos, grabaciones y decenas de entrevistas revelan lo que ha ocurrido durante años a puerta cerrada: la organización ha retrasado y debilitado repetidamente las regulaciones climáticas, incluso cuando las emisiones del transporte marítimo comercial siguen aumentando, una tendencia que amenaza con socavar los objetivos del acuerdo climático de París de 2016.

nytimes.com  (www.nytimes.com)