Una solución para el desperdicio de alimentos en el mundo: la «hora feliz»

La “hora feliz” en el supermercado S-market del barrio de clase trabajadora de Vallila tiene lugar lejos de los pasillos de bebidas alcohólicas y no es precisamente una convivencia social. Ninguno de los presentes está ahí para beber y pasar un buen rato: van para comprar un corte de carne de cerdo a precio rebajado.

Claro, tampoco desprecian el pollo, un buen filete de salmón u otros cientos de artículos que están a horas de la medianoche de su fecha de caducidad. En las novecientas tiendas S-market de Finlandia, se aplica un descuento al precio de los alimentos que pronto ya no podrán vender. Los precios ya reducidos un 30 por ciento se rebajan todavía más, al 60 por ciento, exactamente a las 21:00. Esta medida forma parte de una campaña planeada a dos años cuyo objetivo es reducir el desperdicio de comida. Los ejecutivos de la empresa de ese país, célebre por su afición a las bebidas alcohólicas, decidieron llamarla “hora feliz” para atraer a sus propios clientes frecuentes, como cualquier bar respetable.