Una traducción argentina de un libro intraducible

Quizá James Joyce jamás imaginó que su libro más emblemático, Ulises, traspasaría fronteras y años hasta transformarse en un clásico. Aparecido en 1922, hace casi un siglo, no sólo sigue teniendo vigencia, sino que es un emblema de lo nuevo, de lo experimental. Ulises fue una bisagra en la historia de la literatura, un punto de inflexión.

Por eso, cada nueva traducción de este libro ya legendario constituye un suceso. Se trata de un libro muy difícil de traducir por su tratamiento del lenguaje. Sin embargo aún hay traductores que aceptan el desafío. Edhasa acaba de publicar, la versión de Rolando Costa Picazo en dos tomos protegidos por una caja. Se trata de una edición crítica cuyos comentarios y notas pertenece también al mismo traductor.


“He incluido tantos enigmas y acertijos que mantendrán a los profesores atareados siglos acerca de lo que quise decir, y esta es la única manera de asegurarnos la inmortalidad.” Esta frase es de James Joyce es el acápite del libro. Joyce tenía razón en las dos cosas: su libro sigue dándoles tareas a los académicos y él ha encontrado la inmortalidad.