lunes 18 de febrero

Uruguay apuesta fuerte al mercado de cannabis médico

Cuando era chofer, lo único que Enrique Morales sabía sobre marihuana era que se fumaba para drogarse. “Mi percepción ahora cambió. ¡Es una planta que tiene muchas propiedades!”.

Trabajar como chofer no requería tantos cuidados. Hoy Morales es horticultor en una plantación de cannabis en Nueva Helvecia, 130 kilómetros al oeste de Montevideo, y cuando llega a su trabajo debe cambiar su ropa por un pantalón, una camisola y unos zapatos blancos que jamás salieron al mundo exterior. Luego, antes de entrar a los invernáculos donde crece la hierba, deberá pasar los zapatos blancos por un pediluvio, colocarle zapatones plásticos por sobre ellos, lavarse las manos con alcohol, ponerse guantes descartables sobre las manos recién desinfectadas, también cofia y tapabocas.


Tantos cuidados se explican porque las flores de la marihuana de este cultivo de la empresa Fotmer serán destinadas a la industria médica y por lo tanto su producción requiere de la mayor higiene, pureza y calidad.

Transformarse en líder en la exportación de marihuana medicinal es una gran apuesta de Uruguay. Cuando en diciembre de 2013 el país se convirtió en el primero del mundo en regular el mercado del cannabis desde su siembra hasta su venta al público, el gobierno vaticinó que eso traería una ola de inversiones y desarrollo económico.

Aquellas promesas están tomando cuerpo. Fotmer, una empresa de capitales locales y estadounidenses, ya invirtió siete millones de dólares en laboratorios y cultivos, y emplea a 80 personas.

En diciembre, el presidente Tabaré Vázquez inauguró otro laboratorio para producir medicamentos a partir del cáñamo -una planta muy similar a la marihuana aunque sin efectos psicoactivos-, con una inversión de 12 millones de dólares. En este caso se trata de la empresa ICCLabs, propiedad de la canadiense Aurora.

“Uruguay tiene hoy un dinamismo en la industria del cannabis que es muy difícil de encontrar en otros sectores”, dijo a The Associated Press Diego Olivera, principal de la Secretaría Nacional de Drogas.

Aunque paradojalmente Uruguay reguló antes el mercado de cannabis recreacional que el medicinal, hoy su gobierno ya autorizó todo el mercado: hay permisos para cultivar, fabricar, consumir, importar y exportar.

Fotmer no piensa en el reducido mercado local de un país de apenas 3,3 millones de habitantes. Eso queda claro apenas se observa la magnitud de las instalaciones donde hoy Morales, el exchofer que estaba desempleado hasta la llegada a su pueblo de esta industria marihuanera, se ha reconvertido en horticultor.