miércoles 20 de febrero

Vox se fundó con un millón de euros del exilio iraní

El exilio iraní no financió solo la campaña electoral europea de Vox de 2014, sino que costeó también el día a día del partido ultra desde su creación hasta la llegada de esos comicios. Gastos como la fianza y el alquiler de la céntrica sede de la formación en la calle Diego de León de Madrid, los salarios de la plantilla, el sueldo del líder, Santiago Abascal —que en 2014 ocupaba el cargo de secretario general—, muebles y ordenadores corrieron a cargo del caudal económico extranjero. Vox ingresó las transferencias internacionales de los seguidores del Consejo Nacional de la Resistencia de Irán (CNRI) en una caja común que sufragó gastos corrientes desde el primer día, según la hoja de cálculo secreta de las donaciones a la que ha tenido acceso EL PAÍS.

El CNRI —un grupo que tuvo un brazo armado que figuró hasta 2012 en la lista de organizaciones terroristas de EE UU— apoyó a Vox desde su génesis. El partido recibió la primera transferencia de los opositores iraníes (1.156,22 euros) el mismo día que se inscribió en el registro de partidos políticos del Ministerio del Interior: 17 de diciembre de 2013. “Los fondos de los exiliados iraníes no solo sirvieron para pagar la campaña europea de 2014, sino también para poner en marcha Vox”, admite el primer presidente y fundador de la formación, Alejo Vidal-Quadras.


Los simpatizantes de la organización iraní enviaron 971.890,56 euros a la cuenta de Vox entre diciembre de 2013 y abril de 2014. “Santiago Abascal estuvo al tanto de todo, le expliqué mi relación con el CNRI y le dije que nos financiarían. Le pareció bien. Estaba encantado. No puso ninguna pega”, relata Vidal-Quadras. Vox ha declinado responder a este periódico.