Vox, tinta de calamar para encubrir su ideario y sus propuestas fascistas

Desde hace algún tiempo las fuerzas de extrema derecha que, en algunos casos, gobiernan en países de centro y el este de Europa, han planteado iniciativas encaminadas a la “condena del comunismo” y su equiparación con el nazismo. Finalmente, y ante la pasividad o la insostenible colaboración de populares y socialdemócratas europeos, ha salido adelante una resolución del parlamento europeo que, aunque no tiene transcendencia normativa concreta, sí que abre la puerta a que partidos de extrema derecha y neofascistas como Vox en el estado español, lo utilicen en un doble sentido. Por un lado para blanquear sus ideario profundamente antidemocrático; y por otro, para echar una mano a sus “hermanos” polacos, húngaros o rumanos, que ven como crece el malestar en sus pueblos que sufren en sus carnes cómo se desvanecieron los derechos sociales conquistados en la etapa socialista (sanidad pública, educación y formación de alto nivel, transporte prácticamente gratuito, vacaciones pagadas, vivienda protegida y accesible, etc.). A cambio lo único que ha florecido estos último treinta años es un rancio nacionalismo, catolicismo ultraconservador y el capitalismo más salvaje.