lunes 10 de diciembre

WhatsApp, nueva arma de manipulación electoral

El papel de las redes sociales como herramienta facilitadora de una polarización política creciente ya no se discute. Su uso y manipulación ha favorecido el ascenso de líderes populistas en distintas partes del mundo. Así, se han abierto interrogantes sobre los riesgos que entraña para la salud democrática el flujo de noticias falsas y de odio que circula en las plataformas digitales, muchas veces fogoneado y aprovechado por movimientos extremos. ¿Podrá mantenerse indemne la democracia liberal, tal como la conocemos, frente al impacto cada vez mayor de las redes sociales sobre el mundo real?

Facebook, Twitter y YouTube han sido objeto de severas críticas, acusados de permitir o no poder evitar la propagación de fake news que amplifican las divisiones con fines electorales. No solo han incidido en la llegada al poder de Donald Trump en Estados Unidos y de Jair Bolsonaro en Brasil; también, han abierto la puerta a recientes hechos de justicia por mano propia en la India y México, y han servido, en el caso de Facebook, de correa de transmisión del discurso islamófilo en Myanmar, favoreciendo trágicas acciones de limpieza étnica contra los rohingyas.


En las elecciones brasileñas del mes pasado se sumó con fuerza WhatsApp. Con la victoria de Bolsonaro en la segunda vuelta, la popular aplicación de mensajería, propiedad de Facebook, se reveló como un elemento clave en la disputa por el poder. Utilizada por unos 120 millones de brasileños -más de la mitad de la población del país-, WhatsApp sirvió como vehículo para la distribución de contenidos racistas y misóginos hábilmente disfrazados de noticias y fotos adulteradas. Cabe recordar que, según un informe de Datafolha, el 61% de los votantes de Bolsonaro se informó a través de WhatsApp, el 57% por Facebook y 10% vía Twitter.

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