lunes 23 de octubre
Medios

Se busca gurú. Inútil presentarse sin experiencia.

Diccionario de periodismo digital: “Gurú”

Como cada año, dos relevamientos marcan el pulso del periodismo digital. En ambos, profesionales destacados del área opinan sobre dónde estamos parados y hacia adónde vamos. En el Reporte Onlain, son “referentes digitales” de habla hispana que evalúan el año que acaba de terminar. En el Predictions for Journalism del NiemabLab son en general norteamericanos los que se animan a pronosticar cómo será el año que acaba de empezar.

Recomiendo la lectura de ambos reportes, pero cada vez que aparecen informes de este tipo vuelvo a preguntarme lo mismo: ¿por qué seleccionaron a los que seleccionaron y no a otros? El nivel de los presentes es desparejo y siempre se me ocurren ausentes que podrían haber aportado más que los que están. Lo mismo que con los Congresos, las antologías, los premios y los listados.

“Hacé tu propio listado”, es la respuesta evidente ante semejante desplante. Pero no es lo que quiero discutir. Google tiene una lógica para que una página aparezca primero, otro después y otra se muestre en la página 100 de resultados. La RAE tiene reglas claras para que una palabra sea sumada al Diccionario. Con ese mismo espíritu ¿cuál es el criterio para ser un gurú de los medios digitales?

La pregunta cobra sentido solo si los pronósticos de un gurú de los medios digitales tienen un público, como los lectores de Ludovica Squirru corren a comprar su Horóscopo Chino cada año, o los clientes de las consultoras pagan fortunas por saber cómo vendrá el año económico. Los destinatarios de los pronósticos digitales serían, supongo, los mismos que pronostican: un periodista que le dice a otro periodista cómo va a ser el futuro del periodismo. ¿Y qué hace que el primer periodista sea el gurú y el otro su seguidor?

Como si de un aviso clasificado se tratase, acá propongo un listado de diez requisitos que definirían a un imaginario gurú del mundillo digital. Estimado lector, vaya chequeando si usted califica:

1- Debe estar informado: más, al ser su materia de analisis, la información (je). De lo que pasa en el mundo, en su país, en el medio en el que trabaja, en otros medios.

2- Debe conocer el pasado: nada más triste que un gurú pronosticando cosas que fracasaron años atrás.

3- No debe trasladar fórmulas mecánicamente: el ladrigurú prototípico es el que adapta un caso que funcionó en EE.UU. y cree que el éxito está garantizado cuando lo aplique en otro país.

4- Debe encontrar las fórmulas locales: lo opuesto del anterior. Tal vez en Argentina apostar a Telegram hoy no sea una movida lógica, pero pocos hablan del éxito de Taringa como red social. El gurú no solo debe ver lo nuevo, sino también mostrar lo que otros no están viendo.

5- Debe combinar la Redacción con la Academia: un gurú no podrá ser, como son varios los casos de nuestra región, un graduado universitario que nunca usó un CMS. Pero tampoco sirve un animal de redacción que jamás leyó un texto teórico.

6- Periodismo digital no es periodismo: no basta con saber escribir una buena nota para ser periodista digital. Mucho menos para calificar como gurú si no conoce al menos lo básico de programación, fotografía y diseño.

7- Experiencia: todos podemos opinar sobre “el futuro de los medios”. Pero deberíamos valorar más a aquellos que vienen de años de conocer el día a día del oficio.

8- Originalidad: aburre leer vaticinios calcados sobre un mismo temas. ¿A todos mágicamente se les ocurrió lo mismo? O todos copiaron la respuesta del verdadero gurú o si el concepto “está en el aire” ya no es un verdadero pronóstico, sino más bien una realidad o una expresión de deseos.

9- Delimitarse a su área: que los programadores profeticen sobre programación, que los vendedores profeticen sobre monetización y que los community managers profeticen sobre redes sociales.

10- Acertar: lo menos importante de la lista. Nadie le pide a un gurú que acierte sino que nos diga qué va a pasar. ¿Quién revisa el horóscopo de Ludovica del año anterior para ver si la pegó? Y peor, Cash, el suplemento de economía de Página/12, año tras año repasa los pronósticos de los gurús económicos, todos fallidos, lo que no impiden que dichos gurús vuelvan a pronosticar. Y a fallar. No hay nada más viejo que el diario del lunes ni nada más impune que el pronóstico del año pasado.

Así se imaginaba el “periodismo del futuro” la revista PBT en el año 1905 (via @fedkukso)

 

Dejar un comentario