jueves 21 de junio
Periodismo Justo

La selección: un espejo donde mirarse

El fútbol es la más importante de las cosas menos importantes. Hace años que insisto con esta idea. Diría desde que trabajo en medios de comunicación masivos. Un resultado deportivo no te cambia la vida pero te puede hacer más feliz por un tiempo y también más triste. No es poco. Vengo de una ciudad dónde se respira fútbol. Una ciudad donde la rivalidad originada por ese deporte lo atraviesa todo. Una ciudad partida en su adhesión por Rosario Central y Newell´s. Una ciudad dónde un chico puede faltar a la escuela y un adulto a su trabajo para evitar las cargadas el día después de un clásico. Donde se cumplen las promesas más insólitas. Una ciudad donde el otro hincha es lo más parecido a un enemigo irreconciliable pero también al mismo tiempo puede ser tu mejor amigo o tu hermano o tu esposa. Es lo más divertido. Será por eso que el abrazo de Messi y Di María después del gol frente a Suiza me resultó tan luminoso. Un leproso y un canalla estampados por complicidad. La argentinidad al palo. Y esto apenas es un botón en el traje de la pasión que cubre con distintos colores a todo el país.

Consciente de esa realidad y sin temor al desbarranque quería aprovechar el entusiasmo que despierta en el seleccionado nacional para hacer algunas observaciones. Más allá del resultado del domingo, el equipo de Alejandro Sabella es un lindo espejo para mirarnos como sociedad. Basta repasar algunas de las declaraciones que los protagonistas del triunfo ante Holanda realizaron después del partido. Casi todos destacaron el trabajo en equipo. La idea de grupo está presente todo el tiempo. Lo señaló Javier Mascherano, considerado una suerte de prócer después de su extraordinaria actuación en la semifinal. También lo hizo Messi después de sus dos golazos ante Nigeria.


El técnico Sabella, muy cuestionado por la prensa local hasta el partido con Bélgica, dijo que el mérito era de los jugadores “que han armado un grupo extraordinario” y que esa es la base fundamental para “lograr objetivos superadores”. Una voz en el desierto de la ponderada individualidad argentina. Y después destacó que Alemania era un rival muy difícil pero “con trabajo, humildad y seriedad haremos lo posible para llegar a lo máximo”. Trabajo, humildad y seriedad, deberían estar en la agenda de cualquier proyecto.

El héroe de los penales, Sergio Romero –creo que perdió el apodo de “Chiquito” en esa noche– cuando todos lo ponderaban fue el más modesto: “Es suerte, es la realidad uno puede ir y no llegar como le pasó al arquero de ellos que tocó la pelota (en el penal decisivo de Maxi Rodríguez) y entró igual… pero tenía confianza en mí y gracias a Dios salió bien”. Después agregó: “estos muchachos no regalan nada, se matan en los entrenamientos y se volvieron a matar dentro del campo…Que (los argentinos) disfruten el momento nosotros lo vamos a disfrutar ahora y mañana nos vamos a mentalizar en lo que viene”. Disfrutar el momento. Otra gran sugerencia para una comunidad que suele regodearse en sus pesares.

Y Javier Mascherano, el jugador que hizo hinchar de orgullo a millones de sus compatriotas con su entrega, su juego inteligente, valiente y leal, habló de felicidad y de responsabilidad. Masche no sólo juega bien, también es el inflador anímico de sus compañeros. Sus palabras a Romero antes de los penales son un ejemplo conmovedor. Reúne como pocos la idea de conjunto que tantas veces desechamos en estas pampas. Ojalá en los momentos difíciles de la vida apareciera un Mascherano para decirnos que podemos. Para hacernos entender que la mano que nos puede ayudar está al final de nuestro propio brazo.

Esta selección no es la mejor del mundial, tampoco la que mejor juega pero nos enseña que humildad, seriedad, trabajo, planificación, coraje e inteligencia son los peldaños necesarios para obtener grandes logros. Sólo por eso debemos estar agradecidos. Todos estos elementos no garantizan los buenos resultados. Como en la vida siempre hay imponderables. El azar, y más en un juego, puede ser determinante. Pero sin esos condimentos cualquier partido está perdido antes de comenzar a jugarse.

 

4 comentario

  1. La Selección Argentina de Basquetbol, que con la medalla de oro en JJOO 2004 se ganó el apodo de Generación Dorada, desde los entrenamientos en Ferro, previos al premundial 2001 en Neuquén que pregona los valores que Sietecase recien descubre con el triunfo del equipo de Sabella frente a Holanda. Hago un copy/paste: “humildad, seriedad, trabajo, planificación, coraje e inteligencia son los peldaños necesarios para obtener grandes logros”; y vaya si dejó eso grabado eso la Generación Dorada en los jugadores que ocuparon los lugares dejados por el Gran Capitán Hugo Sconochini, el puma Montecchia, Pepe Sanchez, Fabricio Oberto, el colorado Wolkowiski…
    Valores que les faltan a la gente que elegimos para que nos gobierne, lamentablemente.

  2. No creo que dure mucho es espejo porque después del último partido, sólo va a quedar el triunfo y la alegría si ganan, o la amargura y las críticas previsibles si pierden. Como sea, este espejo se termina en un rato, y después todos se van a olvidar de lo que vieron, vivieron o creyeron ver y vivir en esos días.
    La memoria es corta, muy corta, en estas latitudes.

    Saludos

    J.

  3. El día que Sudamérica alentó a Alemania.
    Patria futbolera vs Messi.
    La patria futbolera argentina fue derrotada en la final de la copa del mundo y estuvo bien que así fuera. Ninguna otra patria futbolera de otro país sudamericano genera tanto rechazo a nivel continental como la argentina. La misma que a nivel local entona canticos discriminatorios contra ciudadanos de otros países sudamericanos. El periodismo no se vio sorprendido de que el apoyo sudamericano a Argentina brillara por su ausencia. En Uruguay apenas se difundió un tema musical que se utiliza para alentar a la selección local con su letra cambiada para apoyo a la selección argentina. No mucho más que eso a nivel sudamericano. Los brasileños en el Maracaná vistieron la camiseta alemana. La lacra del periodismo deportivo-futbolero argentino génesis de esa patria futbolera argumenta que ciertas actitudes de esta subsociedad argentina pertenecen al folklore del futbol. La lacra periodística argentina que llena canales de televisión, radios y diarios no entiende al futbol como una expresión más de la vida social de un pueblo. Fomentan que por el futbol se puede hacer, decir y actuar de cualquier modo, sin que ello no tenga consecuencias que trasciendan el mundo del futbol.
    Este mundial será recordado como el mundial en el que la patria futbolera argentina irrumpió las calles brasileñas con el cantico “Brasil decime que se siente…” mas preocupado en provocar a los brasileños que en alentar al propio equipo argentino, en el que nunca creyeron.
    Por unanimidad los jugadores de la selección argentina, junto con la Presidenta de vuelta tras la derrota en el complejo de Ezeiza, remarcaron que el verdadero triunfo que se había logrado era el trasmitir a todo el pueblo argentino ciertos valores como la humildad, la entrega, el trabajo en equipo, la solidaridad. Vaya si hay una buena porción de la patria futbolera debería aprender cosas del equipo de la selección argentina.
    Uno no puede evitar pensar cual hubiera sido la energía esa tarde en el Maracaná en el que se enfrentaron argentinos y alemanes, si desde las tribunas argentinos y brasileños unidos y Sudamérica toda desde el cielo y el aire hubieran alentado y rezado por el equipo argentino.
    La realidad final fue otra, el equipo argentino que no mereció perder dentro de la cancha de juego, fue abandonado por un estadio indiferente y hasta adverso en algunos momentos, en propio suelo sudamericano. El futbol europeo se lleva una copa del mundo de estas tierras, en gran medida por la vergonzosa idiosincrasia de la patria futbolera argentina nada representativa de los valores y de los pueblos de esta parte del mundo y ni siquiera ni siquiera de sus jugadores.
    Es por eso que el sabor amargo es por los jugadores representados en la figura de Messi, al que se le pide todo y no se le perdona nada. La vergonzosa patria futbolera argentina no esta ala altura de tan grande jugador. La historia la juzgara así.

    Martin Rodríguez

  4. Recien los escuché comentando sobre la “cara” de los jugadores cuando volvieron al país. Coincido plenamente con vos respecto del sentimiento después de perder. Sin embargo, creo que tu compañera pedía una sonrisa, una mueca, una muestra, empatía, y la entiendo, pero, no estoy de acuerdo con las razones que expresó. Creo que en el 90, por supuesto la situación era diferente, etc, etc., los jugadores se mostraron como más “compenetrados”, por decirlo de alguna manera, con el público. Esta vez, creo, se “sintieron” “altamente” compenetrados con el público pero, quizá, no lo demostraron como mucha gente lo esperaba. Creo que había muuuuuucha tristeza, sí, ayer pero también había desazón, e “incomodidad” -recuerdo que en el 90 nadie los sintió “incómodos”-. Creo que no querían estar allí, eso esta bien claro pero que hay más que la tristeza de haber perdido una copa. Quizá mi imaginación me lleva a inventar y especular, pero sentí como que querían mantenerse “alejados” de ciertas cosas.Creo hubo contenido político en varias cosas que dijeron y “no” dijeron. En todo momento agradecieron a la gente y traer la copa para la gente y creo recordar cuando Maxi R., en conferencia de prensa, dijo algo así como querer llevar una alegría a la gente en un país que está pasando por cosas. Masche habló de trabajo en equipo. En todo momento, todos, enfatizaron las ideas y valores de los que hablás en tu artículo -humildad, seriedad, trabajo, etc.-. Y ESO, NO es algo que en lo que haya trabajado AFA y este gobierno.
    Alejandra Suárez

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