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Zaffaroni recibió el pañuelo blanco de las Madres de Plaza de Mayo

La Asociación Madres de Plaza de Mayo entregó su tradicional emblema de lucha al juez de la Corte Suprema de Justicia y destacado penalista, Dr. Eugenio Raúl Zaffaroni.


El organismo le entregó un pañuelo blanco por su compromiso para garantizar la plena aplicación de los Derechos Humanos. En el acto estuvieron presentes Hebe de Bonafini, presidenta de la asociación; Eduardo Barcesat, abogado constitucionalista y Julián Axat, coordinador del Programa de Acceso a la Justicia, entre otros.

La dirigente de Madres y Juana de Pargament fueron quienes le dieron la mención al jurista. Además, hicieron saber que querían entregarle esta distinción mientras sea miembro de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), institución que abandonará a partir del 1° de enero del próximo año.

Durante la ceremonia, Barcesat consideró que “no hay otra persona que puede asomarse para competir en esta acumulación de saber, de entrega, de compromiso y en esta lucha por los derechos humanos”. Antes de otorgar el pañuelo, Bonafini le dijo a Zaffaroni: “Querido Eugenio, decirte cosas es como redundante, pero son necesarias a veces. Tenes que hacerte cargo de lo que sos, aunque no quieras. El pañuelo es el abrazo de los hijos y es el que realmente lucha por la justicia, por eso te lo quisimos dar”.

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El último en hablar fue el magistrado, agradeció la mención y afirmó: Querida Hebe y queridas Madres, realmente no sé si merezco este pañuelo. Siempre he tenido la sensación de que lo que hago es poco. Ante crímenes horrendos todos tenemos la sensación de que, volviendo para atrás, eso es una etapa de duelo. Siento que deberíamos haber hecho más. No tengo palabras para agradecer esto. Ustedes han marcado un camino de ética, de valentía, han superado como mujeres lo que podíamos hacer los hombres y han señalado a la nación, al pueblo, un sendero. Un sendero que no se limita a todas las reivindicaciones básicas que hacen sino que va mucho más allá y llega a la revolución, a la transformación”.

Para concluir pidió un aplauso para Alicia Olivera, ex defensora del Pueblo de la Ciudad y fallecida recientemente, ya que fue quien, según contó, lo puso en contacto con los organismos de DDHH durante la última dictadura militar. “es la primera vez que tengo la oportunidad de hablar en un organismo de derechos humanos después de la desaparición de Alicia. Creo que en sus manos hubiese sido mucho más justo que en las mías este pañuelo, pero no puedo dejar de agradecérselos”, finalizó el juez.