domingo 16 de diciembre
Periodismo Justo

Nos habíamos amado tanto

Macri cuestionó, en público, la decisión de Gabriela Michetti de competir por la Jefatura de Gobierno porteño. La senadora anunció que no se baja y parece dispuesta a soportar las presiones. Las divisiones en el gabinete. La mano de Durán Barba. El PRO vive su primera interna fuerte.


El romance entre Mauricio Macri y Gabriela Michetti terminó. Y, como si se tratara de un episodio más de las peleas de la farándula, el Jefe de Gobierno porteño eligió el programa de almuerzos de Mirtha Legrand para dejar en claro hasta qué punto la decisión de su ex compañera de fórmula se convirtió en un desafío insoportable. “Gabriela fue por el proyecto personal”, dijo Macri entre bocado y bocado, para calificar la decisión de Michetti de competir por la sucesión en la Cuidad de Buenos Aires. El presidente de Boca ya había elegido como delfín al actual Jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta. “Es quien más conoce la ciudad, lleva siete años de gestión”, apuntó. Macri instó en varias oportunidades a Michetti a que volviera a acompañarlo en su aventura presidencial pero la dirigente nacida en Laprida, ignoró olímpicamente estos pedidos y anunció su candidatura en la Capital. Nunca antes “el Jefe” había sido contrariado de manera tan rotunda. El Pro vive su primera interna fuerte desde que fue creado.

Por el programa de Mirtha desfilan la mayoría de las figuras del espectáculo y el deporte nacional pero desde hace algunos años se convirtió también en una suerte de confesionario para los dirigentes políticos opositores. La señora Legrand tiene una virtud, por oficio y convicción, pregunta y dice lo que le viene en gana. Ante la consulta, Macri se sinceró. “Gabriela es buena en lo legislativo”, dijo Macri como para alivianar su descalificación previa como ejecutiva y Mirtha remató a su estilo: “pero Horacio es eficiente, los ineficientes te arruinan la vida”. Otra ayuda como la que me están dando y estaré perdida, podría haber dicho Michetti si hubiese estado mirando la tele.

Cerca de la senadora adjudican las últimas andanadas para que desista de su candidatura al asesor ecuatoriano de Macri, Jaime Durán Barba. Creen que personalmente se encargó de azuzar a los miembros del gabinete para que se manifiesten a favor de Rodríguez Larreta. Quien se expresó de forma más contundente fue el secretario de Gobierno, Marcos Peña. En una entrevista con el diario Clarín dijo que votaría por Larreta y le pidió a Michetti que se baje de las primarias porteñas. También definió al actual Jefe de Gabinete porteño como “un Mascherano” de la gestión.

Por su parte, los hombres que trabajan en la candidatura porteña de Michetti dicen contar con el aval explícito de los Ministros de Justicia y Seguridad, Guillermo Montenegro; de Cultura, Hernán Lombardi y de Desarrollo Urbano, Daniel Chain. Y que varios miembros más del gabinete apoyan “en silencio” para no confrontar. Más allá del juego de las adhesiones y rechazos, Michetti le ratificó a sus íntimos que no se bajará de la candidatura: “Yo elegí esta manera de acompañar a Macri, ganando la Ciudad y sosteniendo su candidatura a Presidente” y agregó que nunca fue “una jugadora solitaria. Siempre jugué en equipo”, recordando que dejó la vicejefatura de gobierno, a pedido de Macri, para ser legisladora.

Por otro lado, y en tren de sostener su decisión, Michetti insiste en que la fórmula del PRO “debería ser representativa de un espacio más amplio”. Desde hace meses es una de las dirigentes que con más convicción defendió la alianza con Elisa Carrió, que se traducirá en una primaria ampliada. También sugiere que sea un radical el que acompañe a Macri en esa contienda electoral. Su preferido es el senador Ernesto Sánz, quien gobierna una de las tantas variantes en las que se encuentra segmentada la UCR. En esto no tiene diferencias con la mayoría de los dirigentes de su partido que imaginan unas primarias nacionales con fuerzas no kirchneristas, lo más amplia posible pero con la exclusión explícita de Sergio Massa. Consideran al líder del Frente Renovador como “parte del pasado que gobernó el país en la última década”.

Las personas que ya están trabajando en la precandidatura de Michetti a Jefa de Gobierno dicen que “tienen que pasar el verano. O por lo menos febrero”. Aseguran que Michetti no se bajará “de su decisión” y que no creen que Macri pida públicamente el voto para su Jefe de Gabinete. “Cuando se acerque el momento de votar las presiones van a disminuir. Tampoco tiene mucho sentido que Mauricio aparezca apostando a perdedor”, explican. Confianza no les falta. Sólo deberían saber que en política las promesas tienen una extrema levedad. Con todo, no está mal para empezar una pelea que recién abrió su primer round.

Los que opinan que la decisión de la senadora es un error político y un acto de rebeldía contra Macri, insistirán con que debe dar marcha atrás “por el bien de la fuerza política que integra”. Hasta le tienen pensada una excusa elegante: “Por la conmoción generada por la muerte del fiscal Nisman, considero más importante trabajar para el proyecto nacional”.

En diciembre pasado, en esta misma columna, se anunció lo que nadie quería expresar claramente dentro del PRO: “Mauricio Macri no quiere que Gabriela Michetti sea candidata a Jefa de Gobierno porteño” y se señaló además que “en la resolución de esta cuestión se juega mucho más que una candidatura”. La frase tiene vigencia. No son pocos los que especulan sobre qué podría pasar en el partido fundado por el ex presidente de Boca si Michetti gana las PASO del próximo 26 de abril y luego triunfa en la Ciudad y Macri, por su parte, es derrotado en la elección presidencial. ¿Podrán convivir dos gallos en el mismo gallinero? (El ejemplo no es el mejor en cuánto a género y referencia futbolera pero es lindo y se entiende. Qué más se puede pedir).

 

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