miércoles 19 de diciembre
Periodismo Justo

Las mejores peleas

La investigación sobre la muerte del fiscal Alberto Nisman avanza con lentitud. A 50 días de su deceso, la fiscal Viviana Fein todavía no pudo confirmar alguna de las tres hipótesis en las que trabaja: suicidio, asesinato o suicidio inducido. La causa está sometida a un tremendo tironeo político y mediático. Cada vez son menos los actores que procuran la verdad de los hechos y más los que tratan de imponer el resultado que más convenga a sus intereses. Como si amoldar la cabeza al sombrero fuese cuestión de perseverancia y tiempo. Editorialistas y dirigentes opositores hablan de crimen –también lo hizo la ex mujer del fiscal, Sandra Arroyo Salgado– sin exhibir todavía pruebas contundentes y, desde el oficialismo sostienen la teoría del suicidio “de un hombre abrumado”. El desarrollo de la causa más impactante de los últimos tiempos –no se puede omitir que tres días antes había denunciado a la Presidenta de la Nación– es el telón de fondo de las batallas políticas que animarán el año electoral. Los cruces entre Florencio Randazzo y Daniel Scioli, dentro del Frente para la Victoria, y la pelea entre Gabriela Michetti y Horacio Rodríguez Larreta en el PRO son los que acaparan la mayor atención.


La jueza federal de San Isidro está convencida: “no se suicidó, lo mataron”, dijo y hasta usó la palabra “magnicidio”. Se apoya en las conclusiones de los peritos que contrató: los forenses Osvaldo Raffo y Julio Ravioli y el criminalista Daniel Salcedo. Raffo y Salcedo, de gran experiencia profesional, tienen un pasado de funcionarios policiales y varios cuestionamientos. Los especialistas, que no hablaron en la conferencia de prensa de la jueza, realizaron un informe que señala que el cuerpo fue movido, que se alteró la escena del crimen, que hubo agonía y también difieren en el horario posible del deceso, entre otros planteos. Para ellos fue en la tarde noche del sábado y no el domingo como apuntaron los peritos de la Corte Suprema que hicieron la autopsia. La fiscal Fein –que intuye que quieren apartarla de la investigación para llevar la causa al fuero federal– no acusó el impacto. Anunció que sumaría el informe de Arroyo Salgado y dijo que llamaría a una suerte de junta médica entre todos los peritos para intentar acordar criterios.

En tanto, el “nuevo horario” de la muerte focalizó las sospechas sobre Diego Lagomarsino. El ex empleado informático de Nisman fue quien le entregó el arma –y aquí hay coincidencias entre los peritos– que terminó con su vida. Si el deceso se produjo el sábado, Lagomarsino vuelve a estar sospechado, si ocurrió el domingo tiene una coartada. De hecho, la computadora del fiscal tuvo actividad el domingo cuando Lagomarsino ya no estaba en el edificio de La Parc. Para Arroyo Salgado ese movimiento pudo generarse desde un lugar remoto. En paralelo la jueza Palmaghini aceptó un pedido de la querella y allanó el domicilio del misterioso ex empleado de la Fiscalía. Se llevaron equipos pero no ropa como había solicitado la ex mujer de Nisman. Para el abogado de Lagomarsino, el doctor Maximiliano Rusconi, el procedimiento fue “payasesco” y reiteró que está confirmado que “hubo actividad en la computadora del fiscal el domingo” a las 7,25 y esto libera de sospechas a su defendido.

En tanto está suspendida en nombre de la privacidad y a pedido de la familia, la revisión de los equipos y teléfonos del fiscal. Un informe clave para saber qué hizo Nisman en sus últimas horas de vida y cuáles eran sus relaciones y contactos. El secreto de sumario, tantas veces violado, debería garantizar la privacidad de un estudio imprescindible. Todos juegan sus cartas.

Más allá del tironeo entre los que plantean un suicidio y los que defienden la teoría del crimen, el curso de la investigación va limando la variante más sofisticada de la muerte del fiscal: la acción de un comando o un sicario internacional. “¿Qué profesional mataría con un arma del año 62?”. Y otra vez vuelven a señalar al ex empleado informático. La manipulación del relato, las operaciones de prensa, las filtraciones y las disputas entre funcionarios judiciales atentan contra el esclarecimiento de un caso de enorme gravedad institucional. Después de los atentados contra la Embajada y la AMIA, la justicia argentina no puede dejar esta muerte bajo el calificativo de dudosa.

EN CAMPAÑA

Mientras tanto los tiempos se acortan, las alianzas se consolidan (Macri-Carrió-Reutemann) o diluyen (Frente Amplio Unen, con la declinación de Hermes Binner) y ya es posible vislumbrar cuáles serán las contiendas más atractivas. Las PASO porteñas tienen un condimento inédito: la competencia entre Mauricio Macri y Gabriela Michetti. La senadora desobedeció “el mandato paterno” y no aceptó acompañar a su mentor en la contienda nacional. Su aspiración es gobernar la Ciudad. Macri ya había decidido que su sucesor sería Horacio Rodríguez Larreta: “el hombre que más sabe de la gestión”, lo definió.

Se mandaron emisarios para convencer a la díscola. Hubo intentos por las buenas y por las malas, pero todos fracasaron. A pesar de que conservarán las formas, el líder del PRO se siente desafiado y dispuso que todo su equipo apuntale la candidatura de su Jefe de Gabinete. Cree que su aval puede compensar la mejor imagen que tiene la senadora por sobre su delfín. También compite Cristian Ritondo pero la pelea de fondo será entre Mauricio y Gabriela. No será una batalla incruenta.

“Es permeable al poder económico y mediático”; “le falta gestión”, “Él emerge de los 90, llegó a la política por ser un deportista famoso, yo soy un militante”; “Es un hombre para acompañar no para transformar”; “Es el candidato de Clarín en las primarias”. Estas son algunas de las frases que el Ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo le dedicó a su contrincante en las Primarias Abiertas y Obligatorias, Daniel Scioli, en los últimos días. Randazzo lo viene castigando duro desde hace meses. Fiel a su estilo, el gobernador de Buenos Aires hace silencio. Pero sus principales espadas políticas respondieron.

El Jefe de Gabinete provincial, Alberto Pérez, dijo primero que con sus críticas a Daniel Scioli, el ministro Randazzo era “funcional a Macri”. Luego en su cuenta de tuiter mostró partes del libro Argenleaks donde se revela la manera en que hablaban en la embajada de Estados Unidos de Randazzo, calificándolo como “contacto útil”. Fue en el momento del conflicto entre el gobierno nacional y las entidades del campo, y según Pérez, en privado hablaba de la necesidad de una negociación, mientras que públicamente seguía “al pie de la letra la línea oficial del gobierno”. Y añadió: “Leyendo el libro Argenleaks de Santiago O’Donell, encontré el doble discurso de Randazzo. El mismo doble discurso que tiene con el grupo Clarín. Por un lado mantiene reuniones en secreto, pidiendo que lo cuiden. En público los critica”.

Hay siete anotados en la carrera por la candidatura del Frente para la Victoria pero cada vez queda más claro que Scioli y Randazzo protagonizarán el combate más interesante. Uno aportará su “cristinismo” y el otro, su lealtad y buena sintonía con el peronismo. Ninguno de los dos es químicamente puro para el kirchnerismo y tal vez por eso no descarten la aparición de algún nuevo jugador. Algo está claro, el tiempo de las palabras amables terminó.

 

1 comentario

  1. Felicitaciones x la coherencia histórica, quisiera ver menos blindaje periodístico caso Ironmountain, y en caso Nisman quisiera saber pq Cristina Perez se empeña en preguntar a todos q no mostraba depresión, creo q no tiene relación con q pueda haberse suicidado, q consulte con especialistas

Dejar un comentario