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Realidad Virtual: una nueva oportunidad para contar historias

Llegó el momento. Luego de décadas de bombo, decepción y promesas rotas, la realidad virtual se ha convertido finalmente en una realidad. Como dice mi hijo cuando jura que algo es verdad: por la vida real.


La nueva era de la siguiente disrupción ha comenzado de verdad, y antes de desechar la realidad virtual como algo únicamente válido para niños aficionados a la tecnología, hay que tener en cuenta que es mucho más que sólo para juegos o películas de Hollywood.

La clave aquí (en comparación con tecnologías fallidas como Google Glass, o, digamos, el Segway), es que numerosos jugadores, grandes y pequeños, manejan cada aspecto de la experiencia de realidad virtual: su creación, distribución y consumo.

Mientras que el Oculus Rift, el dispositivo desarrollado por Palmer Luckey, trajo esta industria sobrevalorada y olvidada de nuevo a la vida, su casco-pantalla está acompañado de Vive de HTC , HoloLens de Microsoft y la PlayStation de Sony VR .

Además de estos dispositivos de gama alta, que van desde 600 hasta 800 dólares, hay visores muy accesibles como Google Cardboard y el View-Master de Mattel (sí, el juguete de la década de 1930 se ha reinventado para operar la realidad virtual). Sin embargo, estos dispositivos no son el punto, al menos no todavía.

La clave de la realidad virtual, para el periodismo o para cualquier otra cosa, es el dispositivo que todo el mundo (incluso tu madre) ya tiene: el teléfono inteligente.

Gracias a YouTube, Facebook, aplicaciones móviles y nuevas empresas como Vrideo, entre otros, el dispositivo más ampliamente adoptado en la historia de la humanidad es la puerta de entrada a la adopción masiva de la realidad virtual.

En este mundo móvil, el teléfono puede mostrar estas nuevas experiencias de inmersión de manera efectiva, incluso sin un visor.

Vean por sí mismos: Descargar la aplicación de YouTube en el teléfono, y buscar «360 meet largest dinosaurs BBC One» o «The Verge Michelle Obama 360» para ver un par de ejemplos del creciente número de diversas experiencias.

(NOTA: No agrego el vínculo directo a esas experiencias porque los enlaces no siempre se abren en la aplicación de YouTube. Pero hay que ver el video 360 dentro de la aplicación para garantizar la experiencia 360.)

También se pueden ver muchas de estas experiencias a través del navegador de tu ordenador, especialmente a través de Facebook, que en 2014 adquirió Oculus.

Como suele decirse, el contenido es el rey, y eso no sólo es cierto, sino que es esencial para que la realidad virtual se convierta en un éxito comercial. Pero seamos realistas: Hay una gran cantidad de contenido efectista en este momento.

Eso significa que hay una oportunidad para que los verdaderos narradores (ejem, nosotros) elevemos esta tecnología en un medio que involucre la narración. Muy pronto el factor de trucos wow se desvanecerá, y esta nueva forma de contar historias inmersivas, si se hace bien, surgirá como una plataforma de comunicación de gran alcance.

Déjenme ser claro. No, estas experiencias de inmersión no sustituirán a la televisión o a las películas. No van a cambiar la radio o el teatro. Ni siquiera reemplazarán la impresión.

Hay predicciones, sin embargo, que una internet inmersiva (el «metaverso», según Ernest Cline de «Ready Player One») con el tiempo se convertirá en la forma en que funcionemos, dentro de unas cuantas décadas.

Mientras tanto, el contenido de inmersión será una plataforma única que ofrece oportunidades para el narrador, el consumidor y, por supuesto, el anunciante.

Ya se trate de un patrocinio a través de suscripción, un logo al pie, o tener que pagar por estas experiencias como lo hacemos con las aplicaciones o el alquiler de películas digitales, hay varias fuentes de ingresos posibles que faciliten experiencias de marca más atractivas y realistas que los banners pop-up habituales.

Lo que hemos visto hasta el momento es que las experiencias de inmersión pueden llevarte a través de los campos de refugiados (“Clouds Over Sidra” or “The Displaced”), ser testigo de una explosión de cohetes desde menos de 20 pies («Project Siria«), nadar con delfines («The Dolphin Project«) y mucho más.

Todas estas experiencias (a pesar de sus muy diferentes niveles de calidad y gráficos) engañan con éxito tu cerebro haciéndole creer que estás allí. Algunos estudios afirman que aumentan la empatía y, en algunos casos, incluso tienen recuerdos implantados.

No hace falta decir que la nueva era de experiencias de inmersión traerá una nueva serie de cuestiones éticas a las que tendremos que hacer frente como creadores de contenidos y como consumidores.

Y si bien este concepto de la narración de inmersión puede parecer estar fuera de alcance para tu organización de noticias, no lo es. Incluso en el más apretado de los presupuestos de sala de redacción, conseguir un simple Ricoh Theta S por USD 350 o la Insta360 Nano por USD 200 desbloquea este nuevo medio.

Echen un vistazo a esta simple y eficaz pieza 360 de Denver7 News, que capturó las recientes inundaciones en Lumberton, Carolina del Norte. Si bien es sencilla, tiene fuertes efectos visuales y cuenta con un personaje convincente compartiendo una historia atractiva.

Hay cámaras de gama más alta para mejorar la producción pero recuerden, la tecnología es sólo una herramienta. En última instancia, se trata de la historia. Y una buena historia es una buena historia, independientemente de la tecnología.

Pero las nuevas tecnologías como 360 o VR pueden ser muy eficaces, como lo demuestran estas piezas. Una cosa es segura: la realidad virtual está aquí, y es para algo más que para juegos o películas.

Tenés un teléfono inteligente para poder verla. Tenés YouTube y Facebook para distribuirla. Sólo se necesita una cámara 360 para producirla. Es la hora. Para la vida real.

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