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Producir noticias falsas es increíblemente barato

Por Jamie Condliffe


A juzgar por el estado de los feeds de Facebook en todas partes, las noticias falsas son ahora un problema muy real, y uno que parece tener consecuencias igualmente reales por la configuración de las situaciones políticas y sociales. Ahora, un nuevo informe expone algunos números de los costos de una campaña de noticias falsas, revelando que una parte clave del problema puede ser que hacerlo, es increíblemente accesible.

Hay algunos pasos obvios necesarios para lanzar una embestida de noticias falsas. En primer lugar, se necesitan algunas noticias falsas, que tienen que estar basadas en hechos reales, pero es conveniente que tengan un título llamativo, o tomen la forma de un video fácil de digerir, y debería apelar a los prejuicios y las ideologías de los espectadores potenciales. Entonces, es necesario difundirlas a través de las redes sociales, usando bots o seres humanos reales que hayas coaccionado mediante alguna oferta. Por último, tendrás likes y shares (de nuevo realizados por robots o personas reales) para asegurar que el contenido satura los feeds de tus objetivos y, con un poco de suerte, deformando su percepción de la realidad.

Por supuesto, nadie quiere que lo descubran tomando directamente cualquiera de estos pasos. Por lo que los proveedores de noticias falsas han abusado de las herramientas de redes sociales existentes, o pagado por el servicio de terceros, que van a cumplir su voluntad. Y ahora, la firma de seguridad cibernética Trend Micro ha investigado la web en busca de lo que cuestan estos servicios, y publicó sus resultados. ¿Querés un artículo de 800 palabras de noticias falsas escrito por el comercializador de contenidos chino Xiezuobang? Te costará USD 30. ¿Quérés que la firma rusa SMOService haga que un video aparezca en la página principal de YouTube durante dos minutos? Son USD 621. ¿Qué hay de conseguir que la firma Quick Follow Now haga que sus 2.500 seguidores de Twitter te retuiteen un link? Sólo USD 25.

Por ejemplo, se calcula que trollear a un periodista y arrastrarlo por el fango para que los lectores no crean más en su trabajo, algo que le pasó al reportero mexicano Alberto Escorcia, puede ser bastante simple. Requeriría un feed constante de artículos negativos durante un período de cuatro semanas, con cada uno retuiteado 50.000 veces, seguido de una campaña de difamación vocal utilizando cuentas de Twitter envenenadas y los comentarios negativos sobre los artículos del periodista. Costo total: USD 55.000.

Trend Micro ha ido un paso más allá, y estimó lo que podría costar utilizar este tipo de servicios para orquestar algunos eventos del mundo real, alimentados con noticias falsas.

La consecución de una protesta a gran escala, tal como la sentada en Minnesota por un insulto racista que resultó ser ficticio, es un producto más costoso. El enfoque podría necesitar 1.000 personas reales para iniciar un debate online sobre temas polémicos. El discurso podría entonces ser potenciado lanzando toneladas de bits de contenido falso, que obtenga likes artificialmente, alrededor de 40.000 veces cada uno para que lo levanten los feeds de noticias. Luego, con un evento real organizado, y tal vez incluso anunciarlo utilizando los medios más convencionales, las cosas se derraman en el mundo real, con un evento genuino teniendo lugar. El costo total, según Trend Micro, podría ser de alrededor de USD 200.000.

Influir en algo más grande, como una elección o referéndum, es una tarea aún más grande. Eso requeriría varios sitios web enteros dedicados a la generación de falsas noticias y referencias cruzadas entre sí, legiones de seguidores en redes sociales, millones likes pagos, e incluso la publicación de noticias reales que se vinculen a la noticia falsa, en un esfuerzo por desdibujar las líneas entre ficción y realidad, y tal vez incluso lograr que un verdadero medio de noticias confunda ambas.

“Una campaña de 12 meses con un presupuesto de USD de 400.000 debe ser capaz de atraer al menos a una multitud de personas cuya percepción y creencias estén alineadas con la agenda de la campaña”, cuentan los autores del informe. “El factor decisivo para el éxito de esta campaña, sin embargo, es el timing, o qué tan rápido el contenido falso puede ser difundido antes de que se tome la decisión real.”

Hay, por supuesto, muchos esfuerzos tratando de atenuar el efecto de las noticias falsas. El fundador de Wikipedia, Jimmy Wales, cree que una reinvención del periodismo podría resolverlo, mientras que Facebook y Google están presionando para proporcionar a los usuarios advertencias de contenido sospechoso. Pero siempre y cuando siga siendo barato dar forma a la percepción pública utilizando falsos contenidos, y estas cifras son, después de todo, migajas en comparación con los presupuestos de publicidad detrás de un montón de contenidos reales, que tienen una pelea en sus manos.

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