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Los tuiteros no permiten que otros seguidores difundan noticias falsas, según un estudio

Una nueva investigación ofrece esperanzas para aquellos que anhelan desautorizar las noticias falsas y los falsos rumores que circulan en Internet.


El estudio, realizado por investigadores de las universidades de Cornell, Northeastern y Hamad Bin Khalifa, examinó las correcciones hechas en Twitter entre enero de 2012 y abril de 2014 para ver cómo las personas con diferentes relaciones sociales reciben la verificación de datos.

El hallazgo principal es que aquellos que siguen o son seguidos por personas que corrigen sus afirmaciones, son más propensos a aceptar la corrección, que aquellos que se enfrentan con extraños.

Los investigadores finalmente aislaron 229 «tercetos» donde la persona que comparte una falsedad responde a una corrección de un segundo tuitero. Las correcciones hechas por «amigos» resultaron en la persona que comparte una falsedad aceptando el hecho el 73 por ciento de las veces. Las correcciones hechas por desconocidos fueron aceptadas sólo el 39 por ciento de las ocasiones.

En pocas palabras: cuando estamos equivocados en Twitter, es más probable que asumamos la responsabilidad, si nos corrige alguien que conocemos.

«Si hay una comunidad común, creo que la gente es consciente de que la verificación de hechos es importante. Si no hay una comunidad común, entonces creo que la gente es extra cuidadosa en Twitter», dijo Drew Margolin, profesor asistente en Cornell y uno de los autores del estudio. «Puede ser también el caso de que la naturaleza de alto perfil de Twitter hace que la gente evite admitir que están equivocados».

El estudio cita dos estudios como similares en el alcance: uno de Adrien Friggeri, Lada Adamic, Dean Eckles y Justin Cheng sobre las cascadas de rumores online, y uno por Jieun Shin, Lian Jian y Kevin Driscoll François Bar sobre las correcciones en Twitter durante la elección de 2012 en EE.UU. Los primeros descubrieron que las cascadas (memes falsos y otras informaciones erróneas) circulan más en las redes sociales que las comparten y pueden propagarse incluso después de haber sido etiquetadas como falsas, aunque disminuyendo la probabilidad de que se compartan. El segundo encontró que Twitter sirvió como conducto útil para la difusión de rumores políticos en grupos similares de personas, que, en última instancia, no se auto-corrigieron.

Entonces, ¿qué significa el último estudio para los verificadores de hechos? Margolin dijo que las organizaciones deben centrarse en hacer conexiones más humanas con sus audiencias para aumentar la probabilidad de que su trabajo sea bien recibido. Esto podría ocurrir ya sea trabajando para derribar engaños en grupos privados de WhatsApp, o en seminarios cara a cara con personas en un área de cobertura específica (por ejemplo, las próximas visitas de PolitiFact a ciudades como Mobile, Alabama y Tulsa, Oklahoma).

A pesar de las conclusiones positivas del estudio, existen algunas limitaciones notables. Para empezar, sólo se analizaron las interacciones en Twitter, posiblemente una de las plataformas sociales menos personales, lo que hace más difícil extrapolar definitivamente los hallazgos. Además, no había ningún mecanismo por el cual los investigadores pudieran decir si alguien estaba haciendo caso omiso de una corrección, o si simplemente no la habían visto, o cómo afectó su pensamiento sobre el tema más adelante.

«El rechazo de un hecho, la verdad de una afirmación, era raro en una forma pura, y difícil de distinguir de manera significativa del rechazo del comportamiento social que se está corrigiendo», dice el estudio.

«Sólo tenemos casos en los que la gente dice que están dispuestos a aceptar que están equivocados», agregó Margolin. «En realidad no tenemos un buen modelo para, ‘¿Cuál es mi probabilidad de compartir memes falsos en general?’ Podría ser el caso de que sea estadísticamente menos probable que vuelva a compartir ese meme falso”.

Margolin afirma que las conclusiones del estudio son bastante intrínsecamente generalizables, pero que una investigación futura que podría arrojar luz sobre el efecto de la verificación de hechos interpersonales en los medios de comunicación social sería un examen de los hábitos de una persona en Twitter con el tiempo, después de haber sido corregido en un problema específico. Aunque probablemente tomaría varios meses, sino años, ayudaría a los verificadores de hechos a comprender mejor cómo las correcciones específicas de la comunidad afectan el comportamiento de la audiencia, especialmente en una plataforma como Facebook, que mantiene todos sus datos de usuario en un solo lugar.

Margolin dijo que también está trabajando en un estudio sobre qué motiva a la gente a compartir información errónea, como los memes virales online.

«Preocuparse por ser preciso no es necesariamente la preocupación principal de la gente todo el tiempo», dijo. «Si puedo obtener muchos likes compartiendo algo que mis amigos piensan que es genial, ¿realmente voy a pensar que esto va a impactar en las elecciones?»

Como un punto más importante, Margolin ve este último estudio como punto de partida para determinar hasta qué punto la verificación de hechos es efectiva en ciertos contextos sociales en plataformas específicas.

«La pregunta interesante es, creo, que podríamos tener una visión excesivamente ambiciosa de la cantidad de verificación de hechos que hay que lograr», dijo. «Si hace que la gente piense dos veces antes de difundir algo… en muchas formas podría ser más que suficiente, no lo sabemos».

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