miércoles 19 de diciembre
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Esta empresa tiene una sola regla: no hagas ningún trabajo que no quieras hacer

Hace unos cinco años, la planta de procesamiento de Mariscos Papua Nueva Guinea, en Osaka, Japón, hizo un recorte importante en su fuerza laboral para mejorar la eficiencia. Sin embargo, no echaron a nadie, y más bien desecharon el concepto completo de un horario de trabajo.


Ahora, todo el personal es libre de ir y venir cuando lo deseen, y pueden tomarse el día sin siquiera molestarse en avisar. Todo lo que deben hacer es dejar que la gerencia sepa cuánto tiempo trabajaron, escribiendo en una pizarra blanca antes de irse.

La sabiduría convencional desaconsejaría tal medida, al afirmar que no forzar a los trabajadores a ir a trabajar podría dar como resultado que nadie fuera a trabajar. Pero cuando lo pensás, ¿por qué la gente no querría ayudar a apoyar a una empresa que les está dando tanta libertad? Si faltaran todos los días, la compañía simplemente iría a la bancarrota, y tendrían que volver a la monotonía del trabajo obligatorio en otro lugar.

Sin embargo, sigue siendo un riesgo, pero Papua Nueva Guinea decidió tomarlo y confiar en el personal para administrar sus propias horas de trabajo. Como resultado, dicen que la productividad ha aumentado, y los costos de administración laboral han bajado un 30 por ciento.

El otro peligro es que, sin coordinar los horarios de trabajo, habría casos de escasez grave de personal. Sin embargo, Papua Nueva Guinea ha seguido este esquema durante cinco años, y solo experimentó dos días en los que todo el personal estuve ausente al mismo tiempo. Pero aseguraron que compensan días así en momentos en que muchos trabajadores se presentan al mismo tiempo.

Antes de pensar que Papua Nueva Guinea es solo una empresa irresponsable, tienen una regla que toman muy en serio: los empleados no deben realizar tareas que no desean hacer.

El razonamiento para esto es muy simple, las personas tienden a trabajar más lentamente cuando hacen cosas que no disfrutan. Entonces, haciendo que todos realicen sus tareas preferidas, la productividad general se está ejecutando al máximo rendimiento.

Dicho esto, si no te gustan los trabajos relacionados con el camarón, probablemente no deberías postularte a Papúa Nueva Guinea, donde las tareas incluyen descongelar, pesar, clasificar, descascarar, cocinar, embolsar y envasar al vacío los sabrosos crustáceos.

Naturalmente, aquellos en otros trabajos no pudieron evitar mirar a esta compañía con cierto asombro:

  • “¡Guau, eso es genial!”
  • “Hacen todo lo posible para reducir la carga psicológica en el personal y obtener el mejor rendimiento de ellos. ¡Es ganar-ganar! “
  • “Creo que los japoneses son en general trabajadores y cooperativos, así que este estilo debería funcionar bien.”
  • “Quiero trabajar allí…”
  • “Me pregunto si hay una compañía así en la ciudad donde vivo.”
  • “Excelente”.
  • “Es un movimiento audaz, y me alegro por ellos que esté funcionando”.

 

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