martes 16 de octubre
Medios

Los avances en la lucha de Facebook contra las noticias falsas

Los esfuerzos de Facebook para reducir la desinformación en su fuente de noticias desde las elecciones de 2016, han expuesto a la empresa a todo tipo de críticas, incluidas las acusaciones de parcialidad política tanto de izquierda como de derecha. Pero un nuevo estudio sugiere que en realidad su empeño podría estar funcionando, al menos hasta cierto punto.


El estudio, realizado por las Universidades de Standford y de Nueva York, analiza el rendimiento de las publicaciones de sitios donde predominan las “fake news”. El proyecto, titulado “Trends in the Diffusion of Misinformation on Social Media”, concluye que existe un crecimiento en el número de interacciones entre estos sitios web y redes sociales como Facebook o Twitter hasta fines de 2016. El estudio examina cómo interactuaron los usuarios de Facebook y Twitter con artículos de 570 sitios identificados por al menos una fuente confiable como proveedor de noticias falsas, es decir, patentemente falsas, intencionalmente engañosas o contenido hiperpartidista. La investigación halló que el compromiso con las historias de esos sitios aumentó constantemente tanto en Facebook como en Twitter hasta poco después de las elecciones presidenciales de 2016 en Estados Unidos. Sin embargo, a partir de principios de 2017, las interacciones de Facebook con este tipo de noticias cayeron más de un 50%, mientras que las de Twitter siguieron creciendo.Los investigadores señalan que los cambios sobre los algoritmos de detección de noticias falsas, y su nueva política, parece la razón más probable de esta evolución en contra de la difusión de las fake news. En julio de 2018 se registraron 70 millones de interacciones mensuales con páginas web que publican noticias falsas, mientras que antes de fines de 2016 se registraron 200 millones de interacciones como “likes”, comentarios y compartidos.

La conclusión que indica que los esfuerzos de Facebook están funcionando, requiere una serie de advertencias, según afirmó el coautor del estudio y economista de Stanford Matthew Gentzkow. Entre ellas se incluye el hecho de que la desinformación en Facebook sigue siendo generalizada, mucho más que en Twitter, y que la lista del estudio de sitios de “noticias falsas” no es exhaustiva ni autoritaria. Aun así, el nuevo análisis apunta a una línea de tendencia sorprendentemente clara, que debería alentar a los que están tentados a ver la batalla contra la desinformación online como imposible de ganar.

Si bien los autores advierten que el estudio está “lejos de ser definitivo”, es quizás el primer estudio empírico a gran escala que examina directamente la eficacia de la campaña en curso de Facebook contra la desinformación, y sus hallazgos podrían servir como guía.

 

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