Interesante

Adelanto de «En vivo», de Liliana Parodi


“Su imaginación de trazos diarios, de ese ir y venir del quehacer en su área. Bella y hábil, trabajadora incansable. Lo mejor, competir y ganar. Nada es imposible en ella. Todo cerca de ella, mujer imaginativa, con muchos puntos de partida, y una llegada segura. Y si no, preguntar a quienes compiten con ella. Los medios la conocieron, todo forma y estilo, el medio valía, y ella lo hizo.
Liliana Parodi se ha convertido en un ejemplo de la mujer de hoy. No conoce el favor, conoce el crear… pero desde la constante renovación.
Ella es una mujer que nació para crear, competir, luchar y vivir.”
Cacho Fontana

A continuación, un fragmento a modo de adelanto:

SER MUJER EN EL MEDIO
Cuando yo empecé en Radio Rivadavia, la productora emblemática de ese momento era Liliana Direnzo, una mujer. Pero, a excepción de ella, la mayoría eran hombres. De los periodistas, la única mujer era Luisa Valmaggia, y los demás eran todos hombres. En La Oral no había mujeres. Los conductores eran Antonio Carrizo, Cacho Fontana y Héctor Larrea. Había otros además de ellos, que eran las figuras, pero el rotativo del aire era de hombres. Incluso acá, si bien estamos mezclados, yo sigo sintiendo que hay muy pocas mujeres.

Las mujeres somos las que más soportamos, estabilizamos y permanecemos durante más años en este medio. Algunas mujeres del medio han podido formar su familia y tener hijos tomando funciones dentro de las estructuras que les permiten compatibilizar el trabajo con la maternidad, pero siempre a medio tiempo, nunca a tiempo completo. Y aquí hay una diferencia clave. El hombre cuenta con mayor disponibilidad.

Hay dos mujeres que han sido fundamentales en el transcurso de todos estos años de trabajo. Una es Mercedes y la otra es Marta. Ellas son diametralmente opuestas, pero ambas significan mucho para mí e implican importantes aprendizajes.

Mercedes es una de mis mejores amigas. Con su habitual perfil bajo, ella es como una locomotora que lleva todo adelante.

Marta es el negocio. Ha sido tal su influencia en mí que me resulta imposible no pensar un proyecto a nivel creativo y a nivel económico paralelamente. No se trata solo de tener una buena idea, sino también de analizar su viabilidad. ¿Cuánto cuesta llevar adelante la idea? ¿Quién la realizaría? ¿Cómo se haría? Para mí no tiene sentido conversar acerca de una idea si no es posible llevarla a cabo. Pragmatismo total. Y Marta me ha influido para el armado del presupuesto. A la hora de evaluar el curso de un programa, no me fijo solo en lo creativo que se ve por la pantalla, sino también en los números de los presupuestos y en los ratings. Detrás de cámara, yo trabajo con una calculadora. En general, la vida es matemática. Todo tiene que calzar, no puede haber cabos sueltos, porque si no, el edificio se desmorona. Y creo que esta forma de trabajo tiene que ver con todos los años al lado de Marta. Mercedes es la fuerza, Marta es el conocimiento. Marta es el pragmatismo y Mercedes es todo a pulmón. Las tres llevamos juntas una vida en estos pasillos.

En el transcurso de todos estos años he tenido la oportunidad de trabajar con mujeres, y todas mujeres fuertes. Las periodistas son muy distintas de las artistas. Las famosas son bastante solitarias, muchas de ellas han tenido que llevar adelante familia, programa, trabajo. Mujeres sin socio ni mecenas que tuvieron que salir al ruedo a luchar. Y cuando te acostumbrás a funcionar sin socio, funcionás aun cuando resulte bastante complicado mantenerse sola en una estructura. Es el partido unicista de Liliana Parodi. Puede suceder que haya socios circunstanciales vinculados con etapas puntuales, pero no es tan fácil, porque cuando los grupos son muy cerrados cae el grupo entero o surge el grupo entero. Sortear el laberinto de la permanencia implica elegir el socio adecuado para el momento o quedarse quieto y a la espera de ser buscada como socia. Cuando el trabajo es lo importante, siempre hará falta una socia. Yo nunca aspiré a tener mi propia empresa, me considero una laburante. Y, en general, en este trabajo la gente trata de independizarse y quiere tener su propia empresa, quiere ser un trabajador independiente, un artista independiente, un productor independiente. No es mi caso. Mientras que casi todos quieren independizarse, yo no sabría qué hacer si no trabajo dentro de una estructura. A mí me gusta que haya un jefe, pero no en el sentido literal del que manda, sino del que se hace cargo de toda una parte del capital. De acuerdo con mi manera pragmática de comprender la vida y el trabajo, suelo repetir una frase que sé que suena horrible, pero que no por eso es menos cierta: el que paga opina. Me miran mal cuando lo digo, pero la amplitud y la flexibilidad tienen sus límites.

HUMILLADA POR SER MUJER
Recuerdo un caso aunque no estoy segura de si sucedió por ser mujer. Pero puede ser, debe ser que me lo hizo porque soy mujer. Yo estaba en el área de noticias en A24. A veces los gerentes cambian y no sabés si finalmente te llevarás bien o no. Llegó un gerente que iba a asumir la dirección general. Él afirmaba no saber nada de televisión y que solo el periodismo era lo suyo. Si bien eran ciertos sus años y experiencia en el periodismo, su visión sobre los que allí estábamos en muchos casos fue lapidaria para quedarse con el manejo de todo. «Ella sabe de chimentos. Ella está para la artística», dijo acerca de mí. En primer lugar, fue un claro intento de sacarme del medio y expulsarme hacia la artística. Pero en un sentido más amplio, fue un comentario peyorativo. No solo estaba pidiendo que me echaran, sino que me etiquetó como la que «sabe de chimentos», excluyéndome del mundo periodístico. Implícitamente, me dijo que yo no sabía de periodismo. Fue una forma que utilizó para desprestigiarme.

Tengo paciencia y sé esperar. Aunque los hombres arreglen las cosas de otra manera, yo también puedo ofrecer los golpes como opción. A uno que habló mal

de mí, se lo mandé a decir. Encima tenía mi mismo apellido. Se le ocurrió andar refiriéndose a mí como «esa que no tiene éxito», y no recuerdo cuántas cosas más dijo. Lo fui a buscar y le dejé dicho por otra persona que cuando me lo encontrara lo iba a cagar a trompadas. Era un pibe que pasó por acá como gerente. No tuvimos mucha relación, pero lanzó sus comentarios acerca de mí delante de gente que justamente era amiga mía. Yo perdono, pero no olvido. Y, en algunas ocasiones, como la de estos dos idiotas, el que me negaba como periodista y el que me criticaba sin derecho, ni siquiera perdono.

LA VENTAJA DE SER MUJER
Las ventajas se ganan con los años. Mientras sos una mujer joven, lo primero que piensan es que querés levantarte a alguien. Pero, a medida que se van cumpliendo años, esa opción ya no funciona. Cuando te despojás de esta parte, es más fácil. Esa es la ventaja. Las ventajas te las van dando los años.

La desventaja es en general el machismo. Tal vez cometí el error de ser machista en algunas ocasiones. Siempre aconsejo a las chicas que conozco, provengan de la condición social que provengan, que la gran independencia de la mujer es la económica. Si la mujer cuenta con independencia económica, todo lo demás se ordena. Puede decidir. Es cierto que como yo no tuve hijos ni formé una familia tradicional, esto me ha dado cierta ventaja sobre otras mujeres que sí lo hicieron. Sobre todo, me permitió dedicarle todo mi tiempo a mi trabajo.

Crecer en esta profesión sigue siendo difícil para las mujeres. Pocas lo consiguen. Yo no tuve hijos, pero conozco otras mujeres que aun teniendo hijos han llegado a puestos importantes en las empresas, en la política, y han podido ser. Pero no son la mayoría. Son las excepciones. Creo que los años venideros van a resultar muy positivos para nuestro crecimiento gracias a los numerosos cambios que se están produciendo en la sociedad. A mí me gusta mucho ser mujer en todo el sentido de la palabra, desde el profundo y emotivo hasta el frívolo, como la coquetería. Es más, cuando era niña y siendo joven me pensaba madre y siempre me pensaba madre de una niña. Me encantaban las nenas. También me gusta admirar a los hombres y brindarles ese apoyo, esa palabra que a veces son tan necesarias. A pesar de no haber tenido una imagen paterna positiva, he tenido muchos hombres, entre hermanos, tíos, abuelos, amigos, jefes y compañeros de trabajo, que han sido mi sostén. Por supuesto, Ulises es la figura masculina más importante de toda mi vida y hace honor a lo mejor de su género en todos los sentidos. Mi madre Nélida, la abuela Nati y mis hermanas siempre fueron mi norte y mi inspiración por su lucha y su ejemplo como mujeres y sobre todo, todas ellas, como madres.

EL VIVO
América es un medio generalista porque se basa en el concepto del vivo: la actualidad contada de otra manera, con líderes de opinión, show mediático, show de la noticia, debate, polémica. Cada ladrillo fue creciendo. Los conductores son profesionales de la televisión, del show, y también periodistas, gente de gráfica, lo que posibilita construir programas periodísticos que también funcionan como shows. En algún momento, el registro de la televisión para relatar la realidad pasaba a través de la ficción. Pero hoy la gente busca ver el vivo, busca ver la noticia, porque la realidad ha superado cualquier ficción que se pueda escribir. El televidente que en la actualidad busca ficciones lo hace en el horario que quiere, lo hace on demand, o lo busca en otro tipo de plataforma. La televisión tradicional ha adoptado la forma del vivo.

Por supuesto que, en nuestro caso y durante los últimos años, el emblema del vivo ha sido Intratables, seguido por todos los programas restantes del canal. Pero también creo que estamos en un momento en el que hay que detenerse a observar, porque hay muchos canales de noticias, muchos canales de vivo. Siempre hay que seguir pensando. Por eso nunca habrá un programa ideal. Mi programa ideal es el que voy generando cada vez. No tengo un nuevo programa ideal. El mundo es tan diverso en las plataformas y son tantas las audiencias posibles, que no hay una única opción de programa ideal. Se trata de enlazar todas las audiencias del medio para el que cada uno trabaja. Siempre depende del sitio en el que se trabaje. El programa ideal lo es en relación a un momento. Una vez que está al aire, deja de serlo. Esta es la cuestión. No dura. Ya fue. Y con la ficción sucede lo mismo. O con una película. Se trata de ir superándose programa a programa.

El vivo se parece a dirigir una orquesta. Es más, en mi próxima vida me gustaría ser directora de orquesta. Hice tan pocos programas grabados en mi vida que para mí el vivo es la forma de hacer televisión. Sentarme en el control, ir dando mis indicaciones, ir modificando la rutina en el aire, hablarle al director por las cámaras, la música, prestar atención a lo que está diciendo el conductor; el vivo se va definiendo en el aire y, como en una orquesta, tiene que ser armónico. Nunca me agota, podría estar en un control toda mi vida. Me gusta más esto que ninguna otra cosa, más que estar en una oficina, que programar. El aire, el control, las cámaras, el vivo y todo lo que lo rodea y significa me renuevan, me motivan, me llenan de energía. Cuando dirijo a los que dirigen los programas, me pregunto cómo no detectan algunas situaciones, cómo no pueden verlas. Siento esta profesión como una música en la que todo tiene que sonar a tiempo, con ritmo, con cadencia y fluidez, sin voces que desentonen o desafinen. Por eso les explico que lo importante en la televisión es la armonía.

En vivo. Autobiografía
Autobiografía de una mujer de la televisión.
Publicada por: Planeta
Fecha de publicación: 06/03/2019
Edición: 1a
ISBN: 978-950-49-6512-1
Disponible en:Libro de bolsillo