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Deportistas gays: ellos son los audaces que derribaron el tabú

Este texto es ganador de la primera convocatoria de textos periodísticos de Periodismo . com y Énico.

Ningún futbolista masculino de primer nivel mundial mostró públicamente su homosexualidad. 

A diferencia de lo que ocurre en el deporte femenino, en el mundo de los “machos” parece demasiado difícil romper con los prejuicios. Pero de a poco el muro se está cayendo, y algunos latinoamericanos parecen decididos. 

Un puñado de deportistas e integrantes del universo deportivo ha preferido la incomodidad de contar su verdadera orientación sexual al calvario de simular una vida ficticia: un futbolista brasileño, un boxeador puertorriqueño, un integrante de la Selección Argentina de Vóley, un patinador mexicano, un basquetbolista argentino y un cronista uruguayo, entre otros, cuentan cómo dieron el primer paso para que, algún día, la homosexualidad de un deportista ya no sea una noticia.

La pulseada entre el costo de decir la verdad u ocultarla. La lucha entre los miedos y la libertad.

El patinador mexicano Jorge Luis Martínez celebró su medalla de bronce en los Juegos Panamericanos de Lima con la bandera LGBT.

Un “adelantado” en América Latina

Messi es homosexual, todos lo saben y a nadie del ambiente futbolístico en el que juega se le ocurre hablar de controversia. 

Sus compañeros, sus rivales, el público, los dirigentes y los periodistas que cubren sus partidos naturalizaron su orientación sexual como un dato más, algo tan inherente como que los equipos de fútbol salen a la cancha con 11 jugadores. Y sin embargo, a la espera de que llegue el día en que resaltar a los deportistas que eligen de pareja a gente de su mismo género sea tan irrelevante como detallar si pidieron pasta o pollo de cena en el avión, Messi lidera una camada incipiente pero ya inexorable: la del grupo de atletas de América Latina que de a poco, como en goteo -primero en Brasil, más tarde en Puerto Rico, después en Argentina y a continuación en México y ahora también en Chile-, comenzaron a decir públicamente que no son heterosexuales. 

—¿Por qué sos el ídolo de tu hinchada? le pregunto a Messi desde mi teléfono, una mañana de fines de mayo de 2020, mientras el coronavirus detiene el funcionamiento del mundo, incluido el del fútbol. ¿Por tus condiciones o por el mensaje social que le dejás a los hinchas?

Por futbolista y por ser humano me dice Messi con economía de palabras, como si su respuesta tuviera que caber en un telegrama, aunque en los próximos minutos de la entrevista se irá soltando.

Messi está un par de metros adelantado al resto del mundo futbolístico, y no porque haya quedado en off side en alguna jugada, sino porque hasta entiende que los gritos homofóbicos que recibe de las hinchadas rivales también pueden ser un factor de competencia intrínseco al deporte. “Usan los prejuicios para tratar de desviar mi atención del juego, pero lo veo como una cosa normal. Cuando dije públicamente que soy homosexual, sabía que recibiría este tipo de prejuicios”, asegura Messi.

A diferencia de su homónimo argentino, el genio incandescente del Barcelona y de la selección albiceleste -y casado con Antonella Roccuzzo, la madre de sus tres hijos-, éste Messi no convierte goles sino que los evita: ataja en el Palmeira de Goianinha, un equipo humilde de un municipio de 25 mil personas en el interior de Río Grande del Norte, al nordeste de Brasil. Al igual que la mayoría de los futbolistas brasileños que adoptan un apodo futbolístico -Pelé, Garrincha o Ronaldinho-, Messi también es un alias. “De mi nombre original, Jamerson, surgió el ‘Mecio’ con el que mi familia empezó a llamarme. Cuando entré a Palmera de Goianinha, los muchachos empezaron a decirme ‘Messi’, pero no tiene nada que ver con el Messi argentino”, aclara el Messi brasileño, que visibilizó su orientación desde el comienzo de su carrera, en 2010, cuando atajaba en Currais Novos, un equipo de la Segunda División del campeonato potiguar, el gentilicio del estado de Río Grande del Norte.

Messi Goleiro‘Messi’, uno de los pocos futbolistas que se declararon homosexuales, juega en Brasil, en la Primera División potiguar.

Pero los dos Messis, el que brilla en la Liga española y el que ataja en los estadios del nordeste brasileño -ya desde hace varios años asentado en clubes de la Primera División potiguar-, son únicos a su modo. Si el argentino es un genio del gol y de la magia aplicada al deporte desde hace 15 años -llevar la pelota pegada al pie izquierdo como si formara parte de su cuerpo-, el brasileño también marca una época: es uno de los muy pocos futbolistas profesionales en el mundo que dice ser homosexual. Son casos tan excepcionales, y en ligas tan menores y alejadas de los medios y las redes sociales, que Messi cree ser el único en América Latina: dice no conocer a ningún otro, aunque en su continente hay al menos uno más, también arquero, el argentino Nicolás Fernández, guardián de un equipo de una liga regional.

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