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viernes 22 de enero de 2021
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Barajar y dar de nuevo: de víctimas de la crisis del covid a impulsores de proyectos exitosos

El 2020 ha sido, sin dudas, el año más improvisado de la historia. Si hubo planes, si hubo sueños, si hubo estrategias, fueron a parar al cesto de basura. Y tal vez de allí no salgan nunca. Todo lo que se pensó, se desechó. Ha sido el año, para bien o para mal, del Plan B. O, mejor aún, del barajar y dar de nuevo.

Mienten los que dicen que la vida es camino recto. Es más bien sendero escarpado, zigzagueante en medio de las montañas. Hay tramos derechos, simples, de sol, y pincelada de casitas y árboles, y otros donde, mientras algunos ven callejón sin salida, abismo y caída libre, otros ven una señal inadvertida para la mayoría que indican una misma cosa: hay que doblar.

La historia está plagada de personalidades que, aún sin pandemia al acecho, encontraron reconocimiento por descarte. Para Nina Simone, leyenda del jazz, nunca su plan A fue el de ser cantante ni hacer jazz. Su plan A era ser concertista de piano clásico. De niña, tenía talento. Pero, por ser negra, le negaron la beca en un reconocido conservatorio en Filadelfia –el Instituto de Música Curtis-. Tenía 19 años. Nina se fastidió tanto que renunció a la música clásica, y acabó tocando en bares de Atlantic City para juntar dinero y sobrevivir a los tumbos. Ese trabajo, y esas noches de borrón y cuenta nueva, fueron la semilla que plantaron su leyenda en el jazz –dos días antes de morir, el Instituto Curtis, para hacer las paces le dio un diploma de honor-. O el propio Sigmund Freud, que sólo buscaba tiempo y holgadez económica para dedicarse a estudiar y vivir en la biblioteca. Pero la crisis y la necesidad, lo pusieron en otra necesidad: atender pacientes. Al final, descubrió que los propios pacientes le daban el sostén fundamental para su estudio de la mente humana.

Sigmund Freud atendía pacientes para enfrentar la crisis de la época.

Busque donde busque, descubrirá que todo aquel que llegó a buen puerto, la mayoría de las veces, lo hizo gracias a un Plan B. Incluidas –y en especial- las empresas. ¿Sabe, por ejemplo, qué vendía Nokia en sus orígenes? Error. Nokia vendía papel. Y, ¿cuál era el producto que vendía originalmente el titán de los videos juegos Nintendo? Vendía mazos de cartas. La dirección correcta, para ellos como para tantos otros, estuvo moldeada por los golpes y los imprevistos.

La vida te da sorpresas: algunos la llaman crisis. Otros la llaman destino.

El 2020, pandemia mediante, puso como nunca antes en evidencia de qué estamos hechos. Y, aunque parezca mentira, las personalidades firmes y de roble, sólidas y enraizadas, que gozan siempre de reconocimiento, perdieron la partida. En cambio, las personalidades plásticas, flexibles, y líquidas, se transformaron a tiempo, recalcularon y hoy triunfan en áreas, aún para ellos impensadas. Pues saben que hay tantos planes como letras en el abecedario.

En 2020 las personalidades plásticas, flexibles, y líquidas, se transformaron a tiempo, recalcularon y hoy triunfan

“Quién se ha llevado mi queso” es la biblia de los que cambian. El libro de cabecera de la gente camaleónica. Publicado en 1998, las empresas las distribuyen entre empleados, generó infinidad de workshops y charlas, y agotó 28 millones de ejemplares traducidos a 44 idiomas, bajo un mismo lema, que es un signo de los tiempos: “O cambias, o te extingues”. El libro, en apariencia, no refleja el peso de su contenido. Poco más de 90 páginas, parecen relato infantil: la parábola de unos ratones que reciben su ración de queso diario durante largo tiempo, hasta que esta se reduce y no hay señales de que eso cambie. La reacción de cada ratoncito, es un reflejo de nuestras propias reacciones ante el cambio: están los que protestan, están los que esperan a que el queso vuelva, los que se paralizan por el miedo a la incertidumbre, y están, los más audaces, que parten a buscar el queso a otro lugar. “A veces las cosas cambian, y nunca vuelven a ser igual que antes. Parece que ahora nos encontramos en una de estas situaciones”, explica un personaje, en un tramo epifánico del libro. “¡Así es la vida! La vida siempre continúa. Y lo mismo deberíamos hacer nosotros”.

La propia historia de su autor, Spencer Johnson –murió tres años atrás-, es la historia de un borrón –voluntario- y cuenta nueva. Psicólogo y médico, Johnson hizo prácticas en Harvard y fue reconocido por sus pares, pero de tanto ver pacientes volver y volver con las mismas patologías, se propuso la meta de escribir libros y cambiar a la gente por dentro. Y ese sueño de barajar y dar de nuevo fue tan poderoso que al final, se volvió bestseller mundial. Tras el éxito de “Quién se ha llevado mi queso” Johnson dejó la medicina, se dedicó de lleno a los libros y dar charlas alentando a la gente a perder el miedo al Plan B. Y lo hizo, entusiasta, hasta el final de su vida.

Si existe alguien camaleónico en este mundo, que sabe que la vida es como un mazo de barajas de posibilidades del cual, sólo usamos unas pocas, ese es Gonzalo Otálora. Tiempo atrás fue productor de tevé, y guionista de un puñado de tiras exitosas, y hasta escribió un libro sobre la fealdad –empezando por la propia- que recibió elogios hasta en medios de Estados Unidos. Hoy en día, es influencer de emprendedores -sus charlas fueron vistas por más de 10 millones de personas en todo el mundo-, Conduce “Historias que inspiran”, un programa sobre empresarios con mística, y hoy es gurú de la transformación de emprendedores.

Gonzalo Otálora, ex productor y guionista de TV, hoy es influencer de emprendedores.

“Hoy no hay oportunidades, hay nuevas necesidades que requieren de nuevas soluciones”, cuenta Otálora, que lo contratan para consultorías a lo largo y ancho del continente. En plena pandemia, publicó un ensayo urgente: “Reinventados”, con historias de empresarios que barajaron y dieron de nuevo. No lo hizo a modo tradicional, inventó su propio formato: el móvil book. “Es un formato de libro adaptado y cómodo para el móvil. Nadie lo había hecho hasta que yo lo patenté”, infla el pecho Otálora.

«Hoy no hay oportunidades, hay nuevas necesidades que requieren de nuevas soluciones»

Él es de los que creen que la pandemia es un mal necesario para dejar atrás lo que no suma y rumbear hacia un destino nuevo, acorde a nuestros deseos.

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Cicco
Fue editor en Revista Noticias, Newsweek, y redactor del diario Crítica de la Argentina. Sus crónicas, seleccionadas en cuatro antologías, recibieron tres galardones y aparecieron en las revistas Rolling Stone, Anfibia, Brando y Gatopardo. En 2005 sentó las bases del “periodismo border”, un subgénero periodístico que implica vivir las historias en carne propia para después contarlas. Es docente del curso de Periodismo Narrativo en Periodismo.net. Escribió seis libros.