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martes 15 de junio de 2021
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Marihuana medicinal: beneficios, límites y problemas

¿Por qué se considera que ciertos compuestos de la planta de cannabis son beneficiosos para la salud? ¿Todo lo que se ofrece en el mercado actual es útil, saludable, confiable? ¿Qué intereses y abusos comerciales se esconden tras este boom? Y, lo más importante: ¿qué sabe la ciencia y qué es, por ahora, especulación? A continuación, un trabajo de investigación detallado que permite poner a la marihuana medicinal en su justo lugar.

Si de Manuel Belgrano hubiese dependido, la Argentina habría comenzado a cultivar y comercializar cáñamo allá por 1787. «Utilidades que resultarán a esta Provincia y a la Península del cultivo de lino y cáñamo», se llamaba el escrito del creador de la bandera argentina que desarrollaba una idea que por entonces no tenía nada de escandalosa pero que a lo largo del siglo XX se convertiría en una especie de herejía: fomentar el cultivo y la exportación de la planta de la marihuana y de sus sucedáneos, tanto para abastecer el mercado interno como el externo.

Es claro que Belgrano no tuvo éxito con su propuesta aunque nunca mejor aplicado aquél dicho de “más temprano que tarde”: desde que en el año 2017 fuera sancionada la ley 27.350 sobre uso de cannabis con fines medicinales, y más a partir de fines de noviembre pasado, cuando se reglamentó, son hasta ahora seis las provincias argentinas que se preparan para cultivar, elaborar e investigar no solo cáñamo sino más específicamente ciertos componentes del cannabis, bajo la forma de aceite y otros productos, elaborados a base de la marihuana y para uso terapéutico.

El cannabis, íntimamente vinculado a la salud y a la economía de las regiones ¿Alguien lo hubiera dicho hace apenas un par de décadas?

Y (vaya sorpresa mayúscula se llevaría más de un encargado de las áreas de seguridad y policía) el objetivo no es solo abastecer a un mercado interno cada vez más ávido sino a usuarios de otros países, que ven en el cannabis un camino para aliviar, calmar, serenar, paliar. Cannabis íntimamente vinculado a la salud y a la economía de las regiones. ¿Alguien lo hubiera dicho hace apenas un par de décadas? Tanto estigma y tanta persecución sufrió la planta de cannabis que las investigaciones científicas sobre sus componentes y sus posibles efectos se remontan a la mítica década del ´60. Fue entonces cuando surgirían investigaciones con método, rigurosidad y marca científica sobre compuestos fundamentales del organismo: los endocannabinoides.

En los Estados Unidos hay casi tres docenas de distritos en los cuales el cannabis es legal para uso médico

En todo el mundo, las leyes están cambiando. En los Estados Unidos hay en la actualidad casi tres docenas de distritos en los cuales el cannabis es legal para usos médicos y quince en los que está aceptado para uso recreativo. En 2018, Canadá se convirtió en el primer país del G7 (Grupo de los 7) en legalizar el cannabis para todos los propósitos, después de que lo hiciera Uruguay en 2017. En agosto de ese mismo año, el gobierno de Colombia finalizó el proceso de reglamentación para la fabricación, uso de semillas y cultivo de cannabis para fines medicinales y científicos, con el Ministerio de Salud y Protección Social a cargo de la expedición de licencias de fabricación de derivados de cannabis. Más de 40 países, en todos los continentes, excepto la Antártida, han implementado un marco legal para el cannabis, principalmente con fines médicos.

¿Hay efectos adversos, riesgosos, poco deseados en el consumo de cannabis con fines terapéuticos?

En medio de esta auténtica revolución de la que la Argentina es parte y actora, las preguntas se agolpan, porque nada es tan sencillo ni tan transparente como pareciera. ¿Por qué se considera que ciertos compuestos de la planta de cannabis son beneficiosos para la salud? ¿Qué sustancias? ¿Beneficiosos en qué casos y bajo qué circunstancias? ¿Será a partir de ahora el cannabis una especie de sustancia multipropósito que todo lo sanará o lo calmará? ¿Qué sucede con los compuestos psicoactivos de la planta, aquellos que producen reacciones que activan al sistema nervioso central y causan los típicos subidones en quienes los consumen? ¿Hay efectos adversos, riesgosos, poco deseados en el consumo de cannabis con fines terapéuticos? ¿Todo lo que se ofrece en el mercado actual es útil, saludable, confiable? ¿Qué intereses se esconden tras este boom que para muchos es una apertura cultural y mental y para otros un negocio prometedor que recién muestra su potencial?

Preguntas, de a decenas. Respuestas, no tantas, en particular en lo que a la ciencia se refiere. Detrás de ciertas indicaciones del aceite de cannabis para tratar determinados trastornos y dolencias hay ciencia y hay evidencias científicas. En otros casos, faltan ambas. Y la mayoría de las veces hay hipótesis y datos que se contraponen, que no ofrecen respuestas certeras todavía. Y es que son variados los aspectos que se mezclan: la salud, la prevención, las alertas, los límites, el negocio, el mercado, más de cien años de mala prensa y mucho, pero mucho mito que es imprescindible dejar atrás. Aquí vamos entonces, la cultura del cannabis medicinal en todo (o en gran parte) de sus promesas, claroscuros, grises indefinidos y alertas.

En 2018, Canadá se convirtió en el primer país del G7 (Grupo de los 7) en legalizar el cannabis para todos los propósitos

Orígenes antiguos, negados, recuperados

“Aunque no lo cuentan las maestras en las escuelas, Belgrano imaginó una bandera celeste y blanca y también una tierra forrada de cannabis. Quería llenar el suelo del Virreinato del Río de la Plata con esas pequeñas semillas verde oliva, o amarronadas. Desde 1786, cuando empezó su ilustración en Europa, donde estudió Derecho y forjó sus conocimientos en política económica, Belgrano captó rápidamente la posibilidad de un negocio redituable para el Reino. Y cuando en 1794 regresó a Buenos Aires para hacerse cargo, a perpetuidad, del Consulado de Comercio del Virreinato, el ciclo de la economía minera, que había monopolizado los siglos anteriores y vaciado de alma y minerales la zona de Potosí, estaba agotado, por eso él apuntó su idea de progreso a la agricultura y, específicamente, a desarrollar la industria con el cultivo de lino y cáñamo, con la mira puesta en el comercio a través del Atlántico”, cuenta el periodista Fernando Soriano en su libro Marihuana: la historia”.

Y es que hacía siglos que el cáñamo resolvía necesidades en cuanto a la industria naval, textil y papelera, entre otras. Durante más de cinco mil años lo hizo… antes de que su prima más sexy, la marihuana, se convirtiera en un significante y un significado prohibidos y perseguidos. Ambos provienen de la Cannabis Sativa, una especie de una sola planta que abarca miles de diferentes variedades y cepas, cultivadas para diferentes propósitos.

El uso medicinal del cannabis ya figuraba en el Pen Ts´ao Ching, que data del año 2.700 A.C.

La fibra, las semillas, las flores y los tallos del cáñamo han tenido un rol fundamental en acontecimientos históricos en todo el mundo. Cristóbal Colón, por ejemplo, nunca hubiera podido llegar a América sin las resistentes cuerdas y velas de cáñamo. Y a lo largo de la historia, la educación en China fue fomentada por el uso de papel de cáñamo barato para difundir información. Pero además, el cáñamo brindó alivio a dolores y sufrimientos físicos y emocionales a millones de personas durante los últimos 5000 años.

La Cannabis Sativa es una de las primeras plantas que el ser humano cultivó. Los hallazgos arqueológicos muestran que la fibra de la planta ya era utilizada desde el año 4000 A.C. para fabricar sogas, cuerdas, telas e incluso papel. Y también como remedio para tratar e incluso intentar curar dolencias y enfermedades varias: el uso medicinal del cannabis ya figuraba en lo que se conoce hasta el momento como la farmacopea más antigua, el Pen Ts´ao Ching, que data del año 2.700 A.C., aproximadamente.

Ya allí se la menciona como buena para tratar el dolor reumático, los desórdenes del sistema reproductivo femenino, la malaria, la gota. Un compuesto formado por cannabis y vino era usado para anestesiar a los pacientes durante una intervención quirúrgica. También las primeras referencias al uso del cannabis como sustancia psicoactiva figuran en aquél herbario chino: “El fruto del cannabis, tomado durante un largo tiempo, le permite a uno comunicarse con espíritus y alivianar el propio cuerpo. Pero tomado en exceso, producirá visiones de demonios…”.

A partir de la década de 1990, la marihuana volvió a ser el centro de una mirada más desapasionada

Sin embargo es en la India donde más se difundió el uso del cannabis, tanto como medicina como para un uso personal. Y es que por entonces y en aquel mundo la marihuana tenía el potencial de combinar el placer con la búsqueda de lo sagrado y la religión misma; la elevación de los cuerpos, de las almas y de los espíritus mancomunados y protagonizados por una planta. El Atharva Veda (una colección de textos sagrados de autor desconocido) menciona al cannabis como una de las cinco plantas sagradas, como “fuente de alegría, donadora de felicidad y portadora de libertad”.

En 1787, Manuel Belgrano consideró la posibilidad de cultivar y comercializar cáñamo, una variedad del cannabis

Aunque el cuerpo también obtenía beneficio (si es que fuera realmente posible separar la carne de la mente, la fibra de las emociones, el ser del sentir). Y así es como sus usos se multiplicaban: analgésico (contra la neuralgia, las cefaleas, los dolores de dientes), anticonvulsivante (contra la epilepsia, el tétanos y la rabia), hipnótico, tranquilizante, anestésico, antiinflamatorio, antibiótico, antiparasitario, antiespasmódico, digestivo, estimulante del apetito, diurético, afrodisíaco, antitusivo y hasta expectorante.

Todos estos y algunos más fueron los usos que los seres humanos en los diferentes continentes de este mundo, desde Asia hasta África, Europa y América le dieron al cannabis durante miles de años. Para la medicina occidental todo se frenó en los años ´20, con las primeras prohibiciones. A partir de 1965, cuando fue posible identificar la estructura química de los componentes del cannabis, y con mayor fuerza aún a partir de la década de 1990 con la descripción del sistema endocannabinoide en el cerebro de seres humanos y animales, la marihuana volvió a ser el centro de una mirada más desapasionada.

Sistema endocannabioide: el eje de la acción

Los cannabioides pueden ser de origen vegetal, pero lo que un investigador israelí de nombre Raphael Mechoulam descubrió en la mítica década del ´60 es que también están dentro del cuerpo humano y animal, y por eso se denomina endocannabioides. “En el cerebro hay moléculas que producen sustancias similares a la marihuana, hacen lo mismo que la marihuana y son reconocidos por receptores”, explica Marcelo Rubinstein, investigador superior del CONICET en el Instituto de Investigaciones en Ingeniería Genética y Biología Molecular, INGEBI.

Los compuestos cannábicos que están en la planta son los mismos que producen internamente animales y seres humanos

“Nuestro cerebro está inundado de endocannabioides. Cuando nosotros nos alegramos, cuando tenemos miedo, cuando nos ponemos en alerta ante cierta situación surgen estos cannabioides endógenos, nos llegan la cabeza. Se producen en sitios del cerebro que están muy activos”, describe el investigador argentino.

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Andrea Gentilhttps://neomundo.com.ar/
Es licenciada en Ciencias de la Comunicación Social y Periodista científica. Actualmente editora de las secciones de Ciencia, Medicina y Tecnología de Noticias Revista, se desempeñó como subeditora en los diarios Clarín y El cronista comercial. Fue asesora de la Comisión de Ciencia y Técnica de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación. Cofundadora del sitio web Neomundo.com en el año 2001 y ex docente en la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la UBA, es hoy Coordinadora de la Tecnicatura en Comunicación Digital de la Universidad Guillermo Brown (UNaB) y Profesora Regular Adjunta de la misma institución. Suele brindar charlas presenciales y webinarios sobre la comunicación en ciencia y salud.