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lunes 20 de septiembre de 2021
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Alberto y Horacio

Estuvieron cerca cuando comenzó la pesadilla pandémica. Dejaron mucho más que una foto.

Ahora casi no se hablan.

Coinciden que representan dos modelos distintos.

A la vez son la manifestación clara del sector más moderado del oficialismo y de la oposición.

No son candidatos en esta elección, pero son protagonistas fundamentales de la campaña.

Los dos saben que se juegan mucho.

Alberto Fernández entiende que estos comicios legislativos funcionarán como una suerte de plebiscito de su gestión.

Si le va bien (eso implica ganar aunque sea por unos puntos), logrará aire para el segundo tramo de su mandato, tanto dentro como afuera de la coalición.

En especial porque cree que se vienen tiempos mejores en la economía y en relación a la pandemia.

Además, una victoria logrará espantar los fantasmas que crecieron con sus tropiezos de los últimos meses y que llevaron su imagen positiva al nivel más bajo desde que asumió.

De perder todo se complicará.  A diferencia del triunfo, la derrota suele tener un solo padre.

Su aporte esencial fue la unidad del peronismo, así se le ganó a Macri en 2019. Una derrota devaluará de inmediato el aporte que hace a la coalición.

Horacio Rodríguez Larreta vive este momento con igual dramatismo.

Diseñó la estrategia electoral de su partido.

Propició el enroque que llevó a Diego Santilli de la Capital a encabezar la lista de candidatos a diputados en Provincia de Buenos Aires e impuso a la ex gobernadora de ese distrito como cabeza de la lista de diputados en la Ciudad. María Eugenia Vidal tiene que hacer una buena elección para que la jugada, cuestionada públicamente por la titular del PRO Patricia Bulrich, le reporte beneficios políticos.

No será fácil los rivales internos, en especial, Ricardo López Murphy, amenazan comer parte del capital tradicional del Pro. Y por afuera, peludo y bien a la derecha de su pantalla, está Javier Milei.

Si a HLR le va bien, no sólo quedará expedito el camino a su candidatura presidencial en el 2023, también podrá dejar atrás la sombra del padre. Para eso tiene que obtener más votos que Macri en 2019.

Un buen resultado le permitiría seguir marcándole la cancha a un radicalismo envalentonado con los triunfos en Jujuy y Corrientes, y con la presencia de Facundo Manes y Marín Lousteau en los dos distritos más voluminosos.

Alberto y Horacio se juegan algo más que una buena cosecha de diputados y senadores.

Alberto y Horacio tan lejos, tan cerca.