martes 25 de junio de 2024
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Las fuentes de agua que luchan contra la contaminación sonora

El Brilschanspark de Berchem debería ser un paraíso verde en medio de la ciudad. Pero hay un obstáculo. El parque está rodeado por el Anillo de Amberes, una vía de tren y el Singel, lo que provoca hasta 60 decibeles de ruido de tráfico en el parque día y noche.

Y es por eso que la alcaldesa del distrito, Evi Van der Planken, encabeza un proyecto piloto que utiliza fuentes de agua para enmascarar el incesante ruido de que emana de las arterias de transporte circundantes, creando una zona tranquila dentro del parque.

El proyecto sitúa a los residentes y expertos en sonido en el centro de su proceso de diseño. Se probarán in situ múltiples configuraciones de sonidos de la fuente mediante altavoces, lo que permitirá a la comunidad opinar sobre qué versión mitiga mejor el ruido intrusivo del tráfico. La iniciativa es fruto de la colaboración entre la ciudad de Amberes, la Universidad de Gante y Aifoon, un colectivo artístico de Gante especializado en experiencias sonoras. Las fuentes antirruido no son la única iniciativa sonora en la que trabaja la ciudad belga, que también pide a sus habitantes que propongan un sonido que consideren característico de Amberes.

La contaminación acústica ha sido ignorada durante mucho tiempo como amenaza para la salud. Según la Organización Mundial de la Salud, el ruido es el segundo mayor peligro para la salud en Europa, después de la contaminación del aire. Tiene una gran influencia sobre el estrés, la productividad y el bienestar.  La exposición a largo plazo puede causar o agravar enfermedades cardiovasculares, diabetes de tipo 2 y trastornos del sueño, y la lista de consecuencias adversas para la salud aumenta a medida que prosiguen las investigaciones.

Una de cada cuatro habitantes de Amberes experimenta diariamente niveles de ruido superiores a 65 decibelios, por lo que la necesidad de reducir y enmascarar el ruido es vital. Aunque la nueva fuente que silencia el tráfico sólo creará una pequeña zona de tranquilidad, es un comienzo. Y es un indicio de la creciente demanda de una planificación urbana que dé prioridad al bienestar físico y mental.

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