miércoles 20 de febrero
Periodismo Justo

A la derecha de Griesa

Una de mis frases en la red social twitter tuvo una enorme cantidad de “retuiteos” (más de mil según favstar) y despertó polémicas varias. Escribí: “En Estados Unidos a la derecha del juez Griesa está la pared. En Argentina a la derecha de Griesa, hay una bocha de dirigentes y periodistas”. Mi intención de generar debate en torno al posicionamiento político que cada quien asume en esta crisis –aunque al ministro Axel Kicillof no le guste el término– se cumplió con creces. También, como es común en esta red social, despertó lo mejor y lo peor de cada casa. Aparecieron comentarios inteligentes, cuestionamientos lúcidos e insultos anónimos y baratos. Sigo convencido que el último round de la larga batalla desatada entre el gobierno argentino y los Fondos Buitres es una excelente oportunidad para saber quién es quién en la política nacional y cuáles son sus condiciones y aptitudes para gobernar. Esto es posible más allá de las críticas –yo expuse las mías en varias oportunidades– al manejo del actual pleito en los tribunales de Nueva York por parte del kirchnerismo.


Desde los que proponen irresponsablemente el pago a los fondos especulativos, algo evidentemente ruinoso para el país porque dispara la cláusula Rufo (el 92,4 de los bonistas reestructurados podrían ir por el cien por ciento de la deuda) y en este caso el problema ya no sería para el próximo gobierno sino de las próximas generaciones de argentinos, hasta los que plantearon no pagar nada. Hubo de todo en las últimas semanas: desde el silencio de algunos presidenciables a las sugerencias delirantes de otros, desde las contradicciones evidentes dentro de algunas fuerzas políticas, hasta las propuestas sensatas de algunos dirigentes y economistas muy críticos del gobierno (los más claros: Roberto Lavagna, Remes Lenicov y Martín Lousteau). Se pasean todavía por los medios de comunicación quienes piensan que un mal acuerdo o la extensión del default técnico o un fracaso de la negociación mejora sus chances políticas y reduce las del oficialismo. Ese síndrome alcanza a algunos periodistas que llegaron a comparar a Griesa con un paladín de la libertad, la independencia y la justicia. El canibalismo político es moneda corriente en nuestro país. De todas maneras sorprende que todavía alguien piense que cuanto peor, mejor. La historia nos indica que en Argentina cuando peor, mucho peor. Por lo menos para el ciudadano común, esa que no especula y sólo quiere que los precios no aumenten constantemente, y sólo quiere tener un trabajo digno y volver seguro a su casa.