jueves 13 de diciembre
Periodismo Justo

El baile de Mauricio

Mauricio Macri sabe que no baila bien pero no le importa. Siente que su alegría tiene un fundamento legítimo y por eso se mueve a los saltos y frente a la tele como si estuviese dirigiendo una clase de aerobic. Razones no le faltan. En las últimas semanas su fuerza política encadenó una serie de triunfos que abonan su sueño presidencial. Miguel Del Sel, su candidato en Santa Fe, fue el más votado en las primarias de esa provincia; la fórmula radical que apoyó en Mendoza ganó la elección y el PRO arrasó en las PASO de la Ciudad de Buenos Aires. En ese distrito obtuvo un triple triunfo: sus candidatos rozaron el 50 por ciento; logró imponer a su delfín Horacio Rodríguez Larreta como su posible sucesor y se convirtió, de esa manera, en el principal candidato opositor. Para el eufórico Jefe de Gobierno porteño, a partir del domingo pasado, la pelea por el principal sillón de la Casa Rosada ya no es entre tres sino entre dos.


Todavía con la resaca de los festejos, Macri se agrandó: “estamos cerca de ganar en primera vuelta”, desafió. Hasta ahora sólo cerca de Daniel Scioli se animaban a deslizar esa posibilidad. Vale recordar que en las presidenciales sólo pueden ganar en primera vuelta quienes alcanzan el 45 por ciento de los sufragios o el 40 con una diferencia de diez sobre el segundo. Macri fue más lejos, en conferencia de prensa, descartó cualquier posibilidad de compartir una primaria con Sergio Massa. Diluyó así un deseo que le transmiten algunos dirigentes de la UCR y los empresarios periodísticos que acunan su aspiración presidencial desde que nació.

Quienes reclaman un gran acuerdo opositor “para vencer al kirchnerismo” le señalan al ex presidente de Boca que acepte su debilidad en la provincia de Buenos Aires. Según este razonamiento, a Macri no le alcanzarían los buenos resultados en Santa Fe, Mendoza, Córdoba y CABA para compensar los votos que podría cosechar el oficialismo en el distrito más populoso del país (Buenos Aires concentra el 40 por ciento del padrón). Además le recuerdan que no tiene un buen candidato en la provincia. Macri se defiende con una frase: “el candidato en Buenos Aires soy yo”. En su visión, al votarse a Gobernador el mismo día que a Presidente, su candidatura arrastrará los votos de los bonaerenses. Y completa su análisis con un dato: “además ningún partido tiene un candidato con gran arrastre”. Por lo menos hasta ahora.

Así de confiado está el Jefe de Gobierno porteño. Logró insuflar votos a un dirigente eficaz en la gestión pero sin carisma y a un carismático sin contenido. A la victoria de Rodríguez Larreta y al triunfo de Del Sel en Santa Fe se suman los resultados favorables de Mendoza, la alianza antiperonista lograda en Córdoba y el acuerdo con el radical Gerardo Morales en Jujuy.  La seguidilla de buenas noticias tiene el efecto de un viagra electoral. Quién más sufre esta demostración de vitalidad no es Scioli ni el gobierno nacional sino el ex intendente de Tigre. Los dos venían disputando el rol del opositor más calificado y ahora Macri parece haberle sacado varios cuerpos. Los candidatos de Massa en Santa Fe y Capital decepcionaron. Guillermo Nielsen ni siquiera llegó al 1,5 por ciento, indispensable para poder disputar la elección definitiva. La noche de la votación organizó un asado y se quejó, con elegancia, de su soledad.

En su nuevo rol Macri comenzó a exhibir un muestrario atractivo de promesas. Si se cumplen o no es otra cuestión. El martes pasado, en un almuerzo compartido con jerarcas de distintos gremios del transporte, les aseguró que mantendrá las negociaciones paritarias y que modificará las escalas del Impuesto a las Ganancias (una inequidad que el gobierno nacional sostiene con inexplicable obcecación). Unas semanas antes anunció que levantará el cepo cambiario a las 24 horas de llegar al poder, lo que le valió un aluvión de críticas.

“Lo veo más peronista a Macri que a muchos peronistas”, afirmó Roberto Fernández, el titular de la UTA, un día después del almuerzo. A Carlos Menen le propinaron elogios similares. Los sindicalistas peronistas sienten el llamado del poder como los tiburones el de la sangre.  Macri lo sabe. Habrá más almuerzos y cenas.

Massa, en tanto, tratará de retomar la iniciativa con un gran acto en Vélez el primero de mayo y con el anuncio de una primaria abierta con José Manuel De la Sota. El diputado y líder del Frente Renovador necesita ofrecer tranquilidad a su tropa. Hay algunos intendentes de la provincia que vuelven a ver alto, rubio y de ojos celestes a Daniel Scioli. La lealtad en las crueles provincias tiene la fugacidad de una garúa. Desde el entorno del ex intendente descartaron las versiones de un posible paso hacia una candidatura provincial y ratificaron su decisión de pelear por la presidencia. “Son todas operaciones”, descartó uno de sus asesores. Los próximos días serán claves para saber si puede volver a darle volumen a su sueño.

Cristina Kirchner reapareció en un acto en la localidad de San Martín fiel a su estilo. Cadena nacional y tono de campaña. Estuvo rodeada por Mariano Recalde, Florencio Randazzo y Daniel Scioli. El gobernador bonaerense recibió infrecuentes gestos de afecto. En su entorno aseguran que está cada vez más cerca de la presidenta. No hay duda que sus destinos políticos están entrelazados por iguales dosis de lealtad y conveniencia.

La mandataria no habló de Macri ni de la previsible debacle del Frente para la Victoria en CABA. Fustigó por igual a los Fondos Buitre, a los que les atribuye la realización de diversas movidas de desprestigio contra ella y su familia, y al presidente de la Corte Suprema. Después de la pirueta ética que determinó su segunda reelección al frente del alto tribunal un año antes de terminar su mandato, Ricardo Lorenzetti, habló del flagelo del narcotráfico y la inseguridad. Cristina Kirchner lo mandó a distribuir fondos a los juzgados que deben combatirlo en lugar “de dar discursos”. La relación entre las cabezas de esos dos poderes del Estado está definitivamente rota. Las batallas del 2015 no sólo se dirimirán en las urnas.

 

4 comentario

  1. Con cada nota tuya Reynaldo, me encuentro que “casi” coincido. Y al releer me doy cuenta donde se introducen palabras y frases que califico como mínimo de poco acertadas. Me recuerda aquella película que ya es un clásico, con Norton y Pitt (el club de la pelea), donde comentaba que entre corte y corte de cinta ponía imágenes apenas perceptibles pero que conmocionaban al espectador. No todos alcanzaban a velas bien pero su subconsciente sí lo había hecho y ya no había vuelta atrás. Me refiero a frases tuyas como (una inequidad que el gobierno nacional sostiene con inexplicable obcecación) al hablar del impuesto a las ganancias. Tema harto explicado por Axel y otros economistas y políticos sobre la cantidad de planes que sostiene ese ingreso. Mencionarlo en esos términos tuyos es obcecado. Mencionarlo sin cuestionar la postura macrista es otra cosa.
    Al principio decís “Razones no le faltan” refiriéndote a la alegría de Macri; expresado así das a entender que vos le das la razón a él, que está en lo cierto. Claro que después mostrás no ser tan así. Pero la inserción de unos cuadros de celuloide al estilo Brad Pitt fueron hechos.
    Sobre el final del comentario que hizo el Mauri “…ningún partido tiene un candidato con gran arrastre”, vos (sí, es tuyo el comentario que sigue) le agregás “Por lo menos hasta ahora”. Acá el ninguneo a Bossio o Domínguez es magnífico. Que Macri considere a esos o incluso al Chino sin “arrastre” es parte de su análisis -delirio?- del que tiene derecho como cualquiera. Pero no es él quien consolida el concepto. Sos vos negando el peso que tienen al menos los que nombré, porque no objetarlo es afirmarlo.
    De nuevo al mencionar las promesas macristas, agregás como al pasar “si se cumplen o no es otra cuestión”, cuando cabalmente como periodista que si no lo indagaste por tu cuenta lo habrás visto hacer a tus colegas, no existe forma de cumplir lo que promete; p.e. si elimina ganancias no va a tener con qué sostener AUH y otras medidas; si quita retenciones no puede afrontar pagos sin tomar deuda externa. Es decir, harto conocidos por todos que no son más que globos pero que vos permitís generar una duda: si se cumplen o no…
    Hablar de peronistas e incluir en la misma oración al colectivero se me hace más un insulto que una información periodística. Un individuo que no duda en protagonizar medidas coercitivas desde su personería gremial para perjudicar al 90% de los trabajadores, jamás entendió lo que es el peronismo, nunca fue peronista y no hay forma de confundirlo con cualquier otro peronista.
    Por último, hacés eco del silencio presidencial sobre una elección que lo único que tuvo de nuevo es no haber crecido en votantes después de 11,5 años instalando políticas para las mayorías, definiendo el domingo pasado como “previsible debacle”. No estás obligado a leer y entender la política. Pero si escribís sobre la política no faltes a la tarea casi escolar de buscar fuentes históricas que muestran guarismos similares a los obtenidos, siendo que en ésta oportunidad no está Cristina como candidata para octubre y ni siquiera está decidido quién continuará el Modelo.
    Finalizo con lo que considero una total falta de respeto a los lectores y ciudadanos del País, que no se haga mención de la cantidad de siniestros que se siguen produciendo con víctimas fatales -los últimos de 7 y 10 años!- por inspecciones de una connivencia con el ejecutivo (Macri directamente), lo cual rememora que con mucha menor responsabilidad se quitó un Jefe de Gobierno antes. Claro, no son 194 víctimas todas juntas, ni sus parientes son profesionales con relaciones en el poder político local como para generar el mismo efecto. Pero callarlo? No mencionar que es un procesado y que por éstas causas debería estarlo también? El silencio es complicidad Reynaldo!
    Te espero la próxima con mayor puntería, por favor!
    Abrazo K

  2. Le recuerdo que en santa Fe el corte de boleta fue en relación del sel Mauricio de 3 a 1 lo que augura muy poco para la presidencial y además el gobierno sin todavía resolver la interna conserva un gran caudal electoral

  3. Quería agregar el concepto de que la ciudadanía en general está demostrando conformidad con el gobierno y confirmando a los oficialismos: para cambiar las cosas hace falta algo más que dinero y asesores

  4. Como siempre, es un placer el poder leer a un periodista serio – una “especie en riesgo o sino ya en extinción” -. Lo que no puedo entender, al menos en principio porque todo asunto político es muy complejo, son dos cosas: a. como la Presidenta nunca ha nombrado un sucesor como continuador del modelo, sabiendo que no hay “re-re”. Es una situación que no puedo concebir en alguien que hace rato que está en el gobierno, excepto que quiera perpetuarse. b. Como un “medio pelo”, en los términos de don Arturo, como Macri, tenga posibilidades de ser presidente. Una gestión pobre – delincuencial, diría más a tino – , un personaje procesado, que no tiene idea de la política en general (pero que es funcional a la no – política), cuyo antecedente único fue ser presidente de un club de fútbol, pueda llegar a dirigir esta nación. Y encima, como santafesino, veo la presencia del innombrable ex midachi, alguien a quien no se le cae una idea ni por la aceleración gravedad, sea el más votado, y apoyado por el senador mudo e inundador. Si bien la política se define muchas veces como el arte de lo posible – tal vez en la posmodernidad habría que modificarla -, lo más común es que uno siga con un estado de angustia porque tal vez el futuro no sea tanto como uno desea (y sin orientarse hacia un mundo de fantasía), y donde los supuestos derechos ganados con la democracia indiquen que no se puede votar a alguien de sus ideas, sino “el menos peor”. No me gusta escribir esto, pero: hay opciones?

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