sábado 18 de agosto
Periodismo Justo

La guerra por otros medios

El paisaje con el que se llega a la crucial elección primaria del domingo próximo es cualquier cosa menos apacible. Aníbal Fernández, el ministro más importante del gobierno nacional, fue acusado de estar vinculado con el tráfico de efedrina y de ser el autor intelectual de tres homicidios. La denuncia fue realizada por un preso condenado por ser autor material de esos crímenes hace siete años. En todo este tiempo no había dicho nada parecido. La entrevista fue realizada por Jorge Lanata en su programa PPT que se emite por Canal 13, el grupo de medios más enfrentado con el gobierno. El ministro aseguró que se trató de una “operación política” pero sus dardos no se dirigieron solamente contra el periodista y el Grupo Clarín, sus críticas más mordaces tuvieron como blanco a su rival en la puja por la candidatura a Gobernador de Buenos Aires: Julián Dominguez. “Operador”, “mala leche”, “pelotudo”, “traidor”, “irresponsable”, “que deje de comprar droga a los transas”, fueron algunos de los calificativos y frases que le dedicó a su colega. El martes pasado, mientras el Ministro ardía de furia, el presidente de la Cámara de Diputados se solidarizó con Fernández al que consideró “víctima de una operación política” pero luego se fue a bailar una chacarera en el programa de Marcelo Tinelli, del mismo grupo mediático. El kirchnerismo nunca antes había vivido una interna tan cruenta.


Daniel Scioli tuvo así su peor semana desde que se convirtió, tras una negociación con la presidenta Cristina Kirchner, en el candidato de la “unidad” en el Frente para la Victoria. Después de 24 horas de conmoción, el gobernador de Buenos Aires le brindó su apoyo a Fernández, responsabilizó a la oposición –una de las notas que acompañaron el informe televisivo se grabó en la casa de Elisa Carrió– y luego suspendió su participación en los actos de cierre de los dos candidatos a sucederlo. Decidió que no se mostraría ni con Domínguez ni con Fernández.

La Presidenta de la Nación, en cambio, hizo lo contrario. En el acto donde anunció el aumento bianual a los jubilados el miércoles pasado, convocó a los dos dirigentes bonaerenses. Cristina Kirchner no quiere que la puja interna se extienda por el distrito electoral más grande del país por sus imprevisibles consecuencias. Allí se decidirá la elección nacional. Durante la trigésimo primera cadena nacional del año, las cámaras de la televisión pública se encargaron de mostrarlos alternativamente. También Daniel Scioli tuvo varios primeros planos. La presidenta envió un mensaje claro a propios y extraños: el enemigo de su proyecto político es el mismo de siempre: el Grupo Clarín y otros sectores concentrados de la economía, una parte de la dirigencia política (que ubicó “a la derecha”) y algunos jueces que motorizan denuncias que “después no terminan en nada”. Apelan a “dispositivos antidemocráticos”, señaló y les sugirió a los candidatos y a sus ministros que consideren los ataques de aquellos que “estuvieron con la dictadura como condecoraciones”.

El discurso estuvo destinado a calmar los ánimos y agrupar fuerzas pero no será fácil obturar las heridas abiertas esta semana. Fernández está convencido de que Domínguez tuvo alguna participación en el informe televisivo. “Gastó millones de pesos en publicidad en los medios del Grupo y viene haciendo eje en el tema narcotráfico desde hace semanas, como si hubiese sabido como terminaría esta historia”, se quejan cerca del Jefe de Gabinete. Según las mismas fuentes, las sospechas alcanzan al propio Daniel Scioli, o por lo menos, a altos funcionarios de su gobierno: “Martín Lanatta (el preso condenado por el triple crimen de la efedrina) nunca mencionó a Aníbal en siete años y la nota se hizo en un penal de Buenos Aires, eso necesita permiso de las autoridades del Ministerio de Seguridad de la provincia”. También hablan de la oportunidad del testimonio. “¿Por qué no habló antes o después de las PASO?”, se preguntan. Piensan que la idea no era perjudicar a Scioli sino solo a Aníbal Fernández.

Las teorías conspirativas sobran en ambas trincheras. El dirigente quilmeño arrancó este proceso electoral con una considerable ventaja sobre su competidor. Su nivel de conocimiento es muy alto. Tiene una gran aceptación entre los militantes pero una alta imagen negativa entre los independientes. En las últimas semanas Julián Domínguez acortó la diferencia. Los dos exhiben su kirchnerismo puro. Resta saber si el escándalo originado por la denuncia alterará el resultado de las elecciones. Domínguez aprovechó para reforzar la idea de que Fernández, de imponerse, sería un lastre para la candidatura presidencial de Scioli. El Jefe de Gabinete apuesta, como en el yudo, a hacerse fuerte con el envión del golpe que le asestaron. “Somos los más atacados porque representamos mejor las ideas de este gobierno”, dicen sus colaboradores. Desde el miércoles pasado hay carteles, sin pie de imprenta, que plantean la opción “Aníbal o Clarín”.

Más allá de la cuestión electoral, hay un dato objetivo: Argentina durante varios años fue un festival para los traficantes de precursores químicos. Plata de los empresarios asesinados por participar de ese negocio ilegal fue a parar a la campaña del Frente para la Victoria en 2007. A diferencia del castigo que recibieron los responsables del triple crimen de General Rodríguez, la justicia no avanzó sustancialmente en la investigación sobre los responsables políticos de esos negociados. Sólo fue procesado Juan Ramón Granero, ex titular de la SEDRONAR, la secretaría encargada de luchar contra el narcotráfico, por la falta de controles en la distribución de permisos para importar efedrina. La mora se parece demasiado a la impunidad y resulta inexplicable.

Lo irreversible es que el lunes próximo quedará configurado el nuevo mapa político argentino. Los votantes establecerán quienes de los quince candidatos a presidente tendrán la chance real de ocupar la Casa Rosada a partir de Diciembre. Las PASO nacionales funcionarán como una encuesta prefecta. La atención estará puesta en los porcentajes que obtengan, fundamentalmente, Daniel Scioli, Mauricio Macri y Sergio Massa. Según todas las encuestas son quienes tienen mayores posibilidades de suceder a Cristina Kirchner. Será una foto implacable. Mientras tanto se desarrolla la película que, por el bien del país, no debe convertirse en un drama.

 

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