viernes 14 de diciembre
Medios

El secreto mejor guardado por la redacción de la revista “Noticias”

Publicaron una nota sobre el G20 que aseguraba haber entrevistado a tres cancilleres. El periodista no vio a ninguno de los tres e inventó los diálogos en base a recortes viejos, de otros medios o incluso de voceros. Echaron al periodista que hizo la nota, pero nunca le aclararon a los lectores de la falsificación.


En el año ’92 yo escribía en una agencia de noticias económicas para diarios del interior. Uno de los colaboradores allí era el escritor Jorge Landaburu, que a la vez trabajaba en el suplemento de cultura del diario “El Cronista”. Una tarde, Jorge nos confió un secreto: Nahuel Maciel, el periodista estrella del suplemento, había sido desenmascarado. Maciel había ido ascendiendo desde que logró una entrevista “vía fax” con Mario Vargas Llosa. Le siguieron otros reportajes con Carl Sagan, José Donoso, Caetano Veloso, Umberto Eco y Juan Carlos Onetti, cinco páginas para su diálogo con Gabriel García Márquez y hasta llegó a publicar un libro editado por el diario. Todo falso. Cada palabra había sido inventada o copiada de otro lado por este (¡también falso!) mapuche.

Una década después, Jorge Zicolillo repitió la práctica de notas inventadas. En 2003 la revista TXT lo había contratado como corresponsal en Bagdad para cubrir los bombardeos a la capital iraquí. Se publicaron dos notas como si fuera un enviado especial a la guerra de Irak cuando en realidad nunca había salido de la Argentina. La revista terminó aclarando públicamente el papelón y demandando al periodista.

Y la historia volvió a repetirse. Pero a diferencia de los otros dos casos, nadie se enteró del fraude. Hasta ahora.

En el número del 24 de mayo pasado, la revista Noticias se jactaba de haber conseguido entrevistar a los cancilleres de Japón, Australia y Reino Unido con motivo de la reunión en Buenos Aires del G20.

El triunfo no era menor: dos de los tres entrevistados no habían hablado con otros medios. Al final, la firma del autor y su cuenta de Twitter:

Pero la revista habia sido engañada: ninguno de los cancilleres había sido consultado para la nota.

Un simple googleo de las respuestas confirma el refrito. Algunos ejemplos (hay muchos más):

AUSTRALIA

En una nota de La Nación del 22 de mayo:

En la nota de Noticias:

REINO UNIDO

En un comunicado de la Embajada del Reino Unido del 21 de mayo:

En la nota de Noticias:

JAPÓN

En este caso, la dinámica fue diferente. Acá las frases pertenecen al portavoz del canciller, Yoshihide Ando, que tuvo a un briefing junto a otros periodistas. Las respuestas son fidedignas, pero no exclusivas ni fruto de una charla con el canciller.

Con la nota ya publicada, las quejas de miembros de la redacción y de la diplomacia llegaron a Edi Zunino, responsable de la revista, que se enojó mucho. A fin de mayo, el periodista fue despedido. Su cuenta de Twitter no existe más desde esos días.

Como curiosidad, Zunino ya había caído en la trampa de “Zicolillo en Irak” cuando era editor de política de TXT, como cuenta esta nota de La Nación de 2003:

Lo curioso es que en ninguno de los números posteriores, “Noticias” hizo mención a la metida de pata. Si el periodista obró bien, ¿por qué echarlo?. Si obró mal, ¿no tienen derecho sus lectores a conocer la verdad?

 

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