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Politizá tu biblioteca con estas coloridas etiquetas codificadas

Cualquier bibliófilo puede decir que la mitad del placer de una biblioteca bien curada está en la clasificación. Algunas personas utilizan el sistema decimal estándar de Dewey, pero la mayoría prefiere crear taxonomías personales.


Para el colectivo de artistas Related Tactics, compuesto por Michele Carlson, Weston Teruya y Nate Watson, el acto de examinar la colección de conocimiento (especialmente a través de libros), se gestó cuando participaron en la muestra Added Value en el Museo de Arte Moderno de San Francisco el año pasado. El proyecto fue dirigido por la artista  Stephanie Syjuco, en colaboración con el programa Public Knowledge del Museo de Arte Moderno de San Francisco, la asociación de Amigos de la Biblioteca Pública de San Francisco, Rick y Megan Prelinger de la Biblioteca de Prelinger, y Related Tactics.

“El proyecto general tomó la forma de una venta de libros usados ​​que se organizó en categorías alternativas que cuestionaban cómo las taxonomías del conocimiento moldean nuestra comprensión del mundo”, dijo Teruya. “La contribución particular de Related Tactics en ese proceso fue la creación de categorías que indicaban las formas en que estos procesos de normalización de ciertas voces y experiencias, dan forma a nuestras relaciones con nosotros mismos y con la cultura”.

Los Related Tactics trabajaron con los visitantes de la feria de libros, utilizando una serie de etiquetas codificadas para “hacer visibles las formas en que los sesgos y los huecos inconscientes en el conocimiento se normalizan y, a menudo, son invisibles”. A los participantes se les suministraron etiquetas adhesivas circulares de diferentes colores, y se los alentó a usarlas para categorizar la colección de libros, según las consideraciones de raza, perspectiva y género. Por ejemplo, una etiqueta roja indica si un libro está escrito sobre una cultura, gente y/o lugar en particular, pero supone un número de lectores que no es de esa cultura, gente y/o lugar (esto puede incluir historias, formas artísticas, viajes, cocina, y romance).

“Los colores de las calcomanías corresponden a las categorías que nos piden que comencemos a ver quiénes son las presuntas audiencias de los textos, las voces centradas en las narrativas y a quién se le otorga la autoridad para publicar”, dijo Teruya. “Creamos deliberadamente categorías que piden a la gente que marque lo que normalmente es normativo y, por lo tanto, invisible, en lugar de personas e identidades que suelen ser marginadas e hipervisibles”.

El taller Added Value de 2018 produjo categorías para la venta de libros como: “Cómo aprendimos a vernos a través de la lente de la blancura”, “Las mujeres blancas se descubren a sí mismas entre sí”, y “Deseo(s) radical(es)”. Junto con Added Value, el grupo recibió el encargo de ampliar la idea en forma de Shelf Life (una versión para llevar del ejercicio diseñado por Vivian Sming), que ofrece una visión general de la idea, destinada a desencadenar un pensamiento más profundo sobre los paradigmas que los lectores están absorbiendo, tal vez inconscientemente, de su propia colección de libros.

“El rediseño de Vivian nos permitió enfocar el proyecto y difundirlo más”, dijo Teruya. “Nosotros también tratamos de expresar nuestras categorías de manera que sugirieran las identidades y posiciones de las audiencias y los autores, en lugar de intentar adoptar una voz autorizada y universalizada”.

El colectivo ya lanzó Shelf Life con estudiantes de la Universidad de Augusta, en un taller con su biblioteca. Esto representa solo un aspecto del concepto de Shelf Life, que espera animar a los lectores a examinar sistemas de poder más amplios, que de otra manera podrían pasar por alto por los méritos o el disfrute de un libro individual.

“Estas acciones invitan a reflexionar sobre cómo tu conocimiento recopilado puede estar incompleto, incluso si hay algunas secciones que presentan una diversidad de voces”, dice la introducción de Shelf Life. “¿Hay otras áreas en las que debas buscar más autores, recursos o editores, y continuar expandiendo tus perspectivas?”

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