Periodismo Justo

Lustó presidente!

Así, con el apellido mal escrito. Algunos radicales imaginan a los militantes pintando muros en el conurbano bonaerense con esa consigna. ¿Posibilidad cierta o fantasía? En gran medida sólo depende del propio Martín Lousteau, transformado en una suerte de héroe accidental de las golpeadas huestes del centenario partido fundado por Leandro Alem. Convicción y osadía no le faltan. En el gobierno relativizan la posibilidad. No creen que se concrete el desafío lanzado desde la India: “No debería haber miedo a competir (en las PASO). Porque si alguien piensa que puede ganar la elección nacional, debería pensar que va a ganar la interna. Es raro que alguien diga yo para ganar necesito que nadie me desafíe antes”, dijo el economista. La bomba política explotó en la comitiva oficial que acompaña al Presidente por Asia y el estruendo se sintió también en Buenos Aires.


Hay que decir que la idea de competir con un candidato propio en las PASO es anterior a los dichos de Lousteau. La UCR prestó su estructura nacional para garantizar el triunfo de Mauricio Macri en 2015. Son los candidatos de ese partido los que ganaron distritos provinciales. PRO sigue siendo un partido con base sólo en CABA y Buenos Aires. No es poco –es la región con mayor cantidad de votantes– pero no es suficiente. Durante estos tres años de gestión, los radicales se enteraron de las principales medidas del gobierno por los diarios. Fueron una suerte de furgón de cola. Ninguneados y hasta humillados. Aunque es injusto cargarle todas las tintas al gobierno. La conducción de la UCR aceptó su lugar de actor de reparto con sorprendente pasividad. Mientras fueron socios de la alegría toleraron el destrato sin chistar. Ahora, que la situación económica sólo muestra indicadores negativos, se decidieron a reclamar más espacio en las decisiones. El elemento de presión tiene nombre y apellido: Martín Lousteau.

¿Qué pasaría si realmente el ex embajador en Estados Unidos se decidiese a competir? Dos encuestadores consultados aseguran que aporta un voto complementario al de Macri. Sumaría a los desencantados como opina Alfredo Cornejo (gobernador de Mendoza y presidente de la UCR). También acercaría a votantes jóvenes a Cambiemos, dicen. Podría, afirman las mismas fuentes, sumar votantes progres (del socialismo o del GEN) si Roberto Lavagna finalmente decide quedarse parado sobre sus sandalias con medias y no busca la presidencia. Pero están también los que aseguran que esa competencia sólo terminaría limando la candidatura de Macri a la reelección. En esa posición hay radicales como el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, y el Jefe de Gabinete Marcos Peña.

En las últimas horas, el intendente de Córdoba, Ramón Mestre, afirmó que las PASO son una opción válida para plantear diferencias dentro de la coalición. Aunque señaló que debería ser una decisión de la Convención del partido. Mestre acaba de desafiar al gobierno nacional al sostener su candidatura a gobernador de Córdoba a pesar de los pedidos de los ministros Marcos Peña y Rogelio Frigerio que impulsan a Mario Negri para tratar de destronar al peronismo. Por más que Negri conduce el bloque partidario en Diputados, la interna ya tiene aire de disputa UCR pura vs UCR/PRO.

Ernesto Sanz, uno de los pocos radicales escuchados con algo de atención en la Casa Rosada, también se manifestó a favor de internas: “Yo creo en las PASO presidenciales, me gustan”, dijo en radio Mitre y recordó que con Elisa Carrió en las primarias de 2015 le aportaron a Macri cerca de seis puntos, lo que fue fundamental para llegar al balotaje. Sanz, Cornejo y Mestre coinciden con el díscolo Ricardo Alfonsín. Ricardito, como le dicen los que no lo quieren mucho, fue más allá: “Un candidato de la UCR le ganaría a un candidato del PRO y después sería más fácil ganar en las elecciones nacionales” y agregó: “Martín Lousteau sería un gran candidato, porque la economía es una de las cuestiones que más le preocupa a la gente”.

¿Y si fuera así? ¿Y si “Lustó” u otro candidato radical sintetiza el descontento con la defectuosa gestión de Mauricio Macri entre los que preferirían no votar a un opositor? ¿Esa candidatura sería una ayuda o un baldón para las aspiraciones de reelección del Presidente? Por ahora en el gobierno hablan de la “histeria de Martín” y la bajan el precio a la “operación primarias”. Un par de interrogantes más: ¿Y si no lo dejan competir? ¿Lousteau de queda en Cambiemos? Sus diferencias con el gobierno son cada vez más importantes ¿buscará representar el rechazo al pasado y el descontento con el presente desde otro lugar?

Mientras tanto, la recesión no cesa, la inflación sigue en aumento, cae el consumo y la actividad industrial y sube el dólar. Los gestos de rebeldía no existirían si el escenario económico mostrara algún motivo para la esperanza. En la Casa Rosada lo saben y no ocultan el fastidio con sus socios políticos que, recién ahora, critican el manejo de la economía. De ambos lados se acusan de ingratos. Faltan unos meses para que el panorama electoral se defina. Todavía no confirmaron sus candidaturas ni Lavagna ni Cristina Kirchner. Lousteau apenas hace su aporte a la incertidumbre política que se codea con la mishiadura general.