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10 consejos para lograr mentorías efectivas

Hace varias décadas que me desempeño como Máster Coach y Mentor de CEOs, empresarios, ejecutivos y profesionales, acompañándolos a lograr un mejor nivel de excelencia en sus tareas, y a alinear su propósito personal con lo laboral.


Basado en la experiencia propia, he preparado estos diez consejos, que ha distribuido a nivel global la organización Women In The News Network, la Red Internacional de Mujeres en Periodismo. Muchas gracias a ellas por expandirlo por el mundo.

El mentoreo (o “mentoring”, en inglés), se trata de una relación de dos personas que acuerdan trabajar juntos en un proceso que llevará tiempo, a través de encuentros con fines específicos.

Por un lado está el mentor, que aportará su experiencia personal y profesional, conocimiento y visión, quien se pondrá al servicio del mentoreado para ayudarle a desarrollar su capacidad y destrezas en distintos campos.

Como se observa, el mentoreo es un proceso de relaciones, donde se transfiere experiencia, procesos, casos, formas y metodologías con el fin de empoderar, inspirar y motivar el desarrollo de quien es mentoreado.

La característica fundamental de esta dinámica es que el mentoreado es un aprendiz, generalmente adolescente o adulto en su fase activa en el campo que quiere desarrollar o mejorar. Este aspecto es clave, ya que si la persona no siente ni percibe que necesita un cambio, transformación o mejora sustancial, difícilmente se pueda lograr el resultado.

Ambos roles, mentor y mentoreado, son sumamente activos. Uno, entrega conocimiento y experiencia, y facilita un camino como guía e inspiración. Otro, necesita evaluar, internalizar, capitalizar, practicar, planificar y llevar a la práctica los aspectos que hagan sentido para sí en este proceso. Sin esto no habrá resultado.

10 puntos para tener en cuenta

1- Realizar una escucha activa
Para saber qué piensa, siente y quiere la otra parte. Es clave para encauzar la conversación entre ambos de una forma propositiva, enfocándote en resultados concretos.

 

2- Preguntar
Las suposiciones y presunciones dan lugar a malentendidos y te alejan de un entendimiento total. Preguntar en forma directa e indirecta es un buen termómetro para medir el nivel de comprensión mutua.

 

3- Definir objetivos
Sistematizar un orden de prioridades de los encuentros. Establecer objetivos formales -por ejemplo, la creación de un proyecto en concreto, nuevas habilidades de liderazgo profesional, etc.-, y se fija un plan específico, para luego medir resultados.

 

4- Focalizar en resultados
Se internaliza un plan de acción. El cambio es paulatino, desde adentro hacia afuera. Se vencen obstáculos -reales o inconscientes- y se prueban las vías más apropiadas según la personalidad del mentoreado.

 

5- Recapitular frente al otro
Cuando hay acuerdos de partes, necesitas repasarlos claramente para detectar fugas de entendimiento. Es recomendable usar frases del tipo “Sobre lo que acabamos de hablar, estamos de acuerdo en…” e, incluso, si no entiendes algo, pedir aclaraciones.

 

6- Sostener instancias de feedback
La comunicación es una construcción y las devoluciones permiten la mejora continua. Construye conversaciones valiosas, enriquecedoras y que no den lugar a segundas interpretaciones.

 

7- Ampliar la visión
La experiencia de vida determina cómo vemos el mundo. «Nosotros no vemos el mundo como es, sino como somos nosotros»; por lo que un paso importante es salir de la caja cotidiana, ayudar al otro a expandir la mirada y observar el mundo de una manera más amplia y neutral.

 

8- Detectar tus mensajes claves
Antes de iniciar una conversación, piensa hacia dónde quieres llegar y detecta tu idea central. En toda conversación hay, a lo sumo, dos o tres mensajes claves. Refuérzalos en forma positiva. Son las ideas que deseas el otro se lleve como conclusión.

 

9- Generar empatía
Disponerse para conectar con los demás; desarrollar la habilidad de ponerse en el lugar del otro aun cuando no coincida con su postura, sobre el tema en cuestión.

 

10- Usar los tonos de voz y gestos apropiados
Son indicadores emocionales. Un tono fuerte e imperativo intimida; una voz suave y muy baja denota inseguridad. Los tonos agudos y casi gritando restan legitimidad. Lo ideal es encontrar un tono normal, tranquilo y seguro, para comunicar asertivamente tus ideas. En cuanto a los gestos, hay que utilizarlos como apoyo al mensaje verbal que se transmite, en forma concordante.

Siguiendo estos diez consejos en un nivel básico, podrás realizar procesos de mentoría acompañando a otras personas en su crecimiento, un camino por el que tú ya has transitado.

 

Daniel Colombo
Master Coach Internacional especializado en CEO, alta gerencia y profesionales; conferencista internacional; motivador; autor de 21 libros y comunicador profesional.
Es docente del Curso Cómo Hacer Prensa en Periodismo.net.

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