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miércoles 2 de diciembre de 2020
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Entrevista a Lula Da Silva: “Bolsonaro está haciendo con la economía lo que hizo Macri en Argentina»

Dos veces presidente de la República Federativa del Brasil (2003/2010). Presidente honorario del Partido de los Trabajadores. Se retiró del poder con el 80 por ciento de imagen positiva. Logró imponer a un sucesor. Luego fue acusado por corrupción pasiva en un polémico proceso judicial. Le impidieron ser candidato a Presidente. Estuvo un año y medio preso. Ahora en libertad sigue gritando su inocencia y advirtiendo sobre el avance autoritario en su país. Dice que a los 74 años tiene la energía de un joven de 30 y las ganas de luchar de cuando tenía 20. La época en dónde como sindicalista metalúrgico le plantó cara a la dictadura militar. En esta entrevista exclusiva (realizada en el programa La inmensa minoría de Radio Con Vos) habla de Jair Bolsonaro, la pandemia, el juez Moro que lo condenó, Alberto Fernández, Evo Morales y Venezuela.

¿Cömo evalúa la gestión del presidente Bolsonario en relación al manejo de la actual pandemia de Covid-19?
No es agradable para un expresidente de la República tener que criticar al actual presidente de Brasil. En realidad, Bolsonaro no gobierna Brasil: no se hace cargo para nada de la crisis sanitaria ni de la crisis financiera, y él y su familia crean todos los días una crisis institucional, una crisis política, porque desafía al Congreso Nacional, a la Cámara, al Senado, a la Corte Suprema. Ofende a la sociedad brasileña porque desprecia a los indios y a los negros. Está acusado de deforestar el Amazonas. Y, todavía, no dijo cuál es su objetivo. Lo único que sabe decir es que el coronavirus en una “gripecita” que solo mata a los viejos. Ahora que se contagió el virus, vamos a ver cómo se comporta.
Brasil se merecía un presidente un poco más sensible, amigo de la democracia y del pueblo. Alguien que entienda que, si bien no tiene la obligación de saber de medicina, sí tiene la obligación, si no entiende, de constituir un consejo formado por personas que entiendan de salud (como investigadores, infectólogos o los grandes laboratorios brasileños) para crear un comité estratégico que organice la sociedad brasileña para hacerle frente al coronavirus. Él no se encargó de eso, trató el asunto sin respeto y, a los que no piensan como él, los trata de enemigos.
No sé si sabés que, por primera vez en la historia de Brasil, tenemos un gobierno al que le encanta organizar fuerzas paramilitares. Un gobierno al que le gusta trabajar con milicianos, un gobierno que no piensa en la educación, en el empleo ni en los salarios. Solo piensa en facilitar el uso de las armas, o sea, liberar el uso de revólveres, pistolas, rifles, fusiles. Cuando, en realidad, debería comprender que el pueblo brasileño no quiere ni armas, ni balas. El pueblo brasileño quiere trabajo, estudio, un sueldo digno y vivir en paz.
Entonces creo que Bolsonaro no va por el buen camino. Acá en Brasil hay un sector de la prensa muy grande que, si bien critica a Bolsonaro, no critica su modelo económico que quiere destruir todos los derechos de los trabajadores e intentar privatizar todas las empresas públicas, que son, históricamente, las responsables del desarrollo de Brasil. Ellos quieren privatizar Petrobras, la industria energética, el banco de Brasil, el Banco de Desarrollo, la Caixa Econômica Federal y solo demuestran que no tienen ningún plan de desarrollo.
Lo que Bolsonaro está haciendo acá con la economía se parece mucho a lo que Macri hizo en Argentina. Llegan diciendo que van a solucionar y acaban creando más problemas. Pero él, a diferencia de Macri, es más ignorante, es una figura a la que le gusta, o le parece lindo ser ignorante, hablar pavadas, ofender a los negros y a los indios. Yo lo lamento profundamente. Tengo 74 años, soy hijo de una madre que nació y murió analfabeta y ella nos enseñó a ser educados, nos enseñó que la paz es la única cosa que nos permite crecer. El pueblo brasileño es un pueblo modelo. Era un pueblo feliz, que tenía esperanza, era alegre. Yo siempre le decía en broma a Cristina que la diferencia entre el pueblo brasileño y el argentino es que el brasileño es alegre por la samba y el argentino es más serio por el tango.
Lamento mucho que Brasil, que vivió un momento excepcional en el gobierno del Partido de los Trabajadores (PT), tenga ahora un gobierno neofascista con una política neoliberal. Nos recuerdan tristemente a las políticas que Hitler practicaba en Alemania y Mussolini en Italia. Incluso, ofenden a los países latinoamericanos, a los compañeros de Brasil, porque Brasil no tiene un acuerdo internacional. Brasil se relaciona con todos. Brasil tuvo una relación extraordinaria con China, con Rusia, con Estados Unidos, con todos los países europeos. Cuando asumí en 2003, tenía la idea en la cabeza de fortalecer la relación en América del Sur, en América Latina para que nos transformáramos en un bloque muy fuerte política y económicamente para hacerle frente a China, a la Unión Europea y a los Estados Unidos. Lamentablemente, él piensa que tiene que pelearse con Argentina. Y Argentina es nuestro mayor aliado comercial. Brasil importa mucho de Argentina y Argentina, de Brasil. Nuestro flujo de comercio exterior durante mi gobierno llegó a los 39 mil millones de dólares, una cosa extraordinaria. Y a todo eso él lo está tirando por la borda: va a una reunión y no saluda a Alberto Fernández cuando, en realidad, la educación debería permitir que dos jefes de estado conversen. No es una pelea personal, o sea, puede ser que vos no me gustes, pero si sos el presidente de Argentina y nos encontramos, por cortesía, respeto y educación te tengo que saludar y tengo que tratar al pueblo argentino con respeto. Cosas que él no sabe hacer. Lo único que sabe hacer es elogiar las locuras del presidente Trump.

Como consecuencia de la crisis sanitaria varios ministros de Bolsonaro renunciaron en los últimos meses. Y también renunció Sergio Moro, que fue el juez que lo condenó a usted en 2017 ¿qué opina de la salida de Moro del gabinete?
Primero, Reynaldo, es importante hablar un poco de la salud. Estamos atravesando una crisis muy grave, la del coronavirus. Brasil ya tiene 77 mil muertos, casi 2 millones de infectados y no tenemos ministro de Salud. Tenemos un general, que puso 14 o 18 personas en el área de la salud, cuando, en realidad, deberíamos tener una persona que sepa de medicina, que pueda orientar la coordinación entre especialistas de la salud y el comportamiento del presidente de la República. Hace tres meses que el presidente se tendría que haber reunido con los gobernadores, los secretarios de salud de los estados, el ministro de salud, los especialistas y los investigadores para tomar una decisión y evitar el gran crecimiento del coronavirus en Brasil. Pero no hizo nada y hoy no tenemos un ministro de Salud que entienda de salud.
Puso como ministro de Educación a una persona que no le gusta la educación, como ministro de Medioambiente a una persona que no le gusta el medioambiente, como encargado de cuidar la igualdad racial a un ministro que no le gustan los negros, los indios ni las mujeres y que ofende todas las políticas de género. Es un gobierno que no sabe lo que hace.
Con respecto a la salida de Moro… Yo tengo toda la paciencia del mundo, y vengo diciendo hace seis años que Moro es un mentiroso, que la operación del Lava Jato, y la unidad de investigación que fue creada por el Ministerio Público y Político bajo la coordinación del juez Moro, funciona como si fuera una asociación ilícita, porque hicieron muchos acuerdos para sacarle plata a empresarios y a Petrobras. La unidad de investigación responde al FBI, a un grupo de fiscales estadunidenses y al departamento de Justicia de los Estados Unidos. Eso ya fue comprobado, hasta hay videos. Intercept ya lo denunció acá en Brasil. Cuando fui a declarar delante de Moro, dije: “Señor Juez, usted está obligado a condenarme porque la mentira ya es muy grande. No tienen forma de volver atrás. Globo no tiene manera de pedirme disculpas”, porque Globo mintió mucho y le dio veracidad a todas las mentiras que Moro inventó. Hoy eso está todo comprobado. Moro era un agente político, trabajaba favoreciendo al FBI, a los fiscales norteamericanos y al departamento de justicia de los Estados Unidos. Trabajó para sacarme del medio en las elecciones del 2008. Esto ya no se discute más hoy. Lo que pasa acá es que la prensa no tiene manera de retroceder, después de condenarme durante diez años seguidos… para que tengas una idea, en los últimos años hubo más de 400 horas de noticias negativas sobre mí en el noticiero más importante de Globo y ni un minuto favorable. Más de 400 horas de noticias contra Lula. A la mañana, a la tarde, a la noche. El sábado, el domingo, el lunes. Es un negocio impresionante. Pero ni así pudieron destruirme, porque una parte muy grande del pueblo brasileño entiende lo que pasa. Lo que hicieron acá en Brasil resultó en la elección de Bolsonaro. Bolsonaro es el resultado de la negación de la política. Cuando se dice que ningún político sirve, que la política no vale nada, que los políticos son todos corruptos, el resultado en Alemania fue Hitler y acá en Brasil fue Moro… acá fue Bolsonaro. Pienso que cuando Moro renunció al gobierno de Bolsonaro fue porque quiere ser candidato a presidente de la República en 2022. Necesitaría mostrarle a la opinión pública, y Globo trata de contar esa historia, de que él es la oposición de Bolsonaro. Y como Bolsonaro es muy maleducado, muy grosero, a Moro no le pareció importante quedarse con él y se fue para hacer de oposición y en 2022 estar preparado para disputar las elecciones.
Yo continúo desafiándolo. ya desafié dos veces a Moro para un debate, o sea, él y el fiscal Dallagnol 16:24, voy a donde ellos quieran para hacer el debate porque quiero demostrar que son mentirosos, que no actuaron con justicia, con lealtad y no honraron ni al Ministerio Público ni al poder Judicial.

Está claro que usted piensa que lo que se ha hecho con su caso es lawfare ¿Pero cómo se explica que dentro de su propia fuerza política, el PT, haya funcionarios que sí participaron de hechos de corrupción?
Acá había un interés mayor. El problema no era solo demostrar la corrupción, el problema era que, donde no había corrupción, era importante inventarla.
Acá, en Brasil, es verdad que hubo corrupción, pero en el mundo moderno, el mundo desarrollado, cuando una empresa comete corrupción no se castiga a los trabajadores ni se cierra la empresa. Se encarcela al presidente de la empresa, al director que cometió el hecho de corrupción y la empresa sigue funcionando para que los trabajadores que necesitan el trabajo y el salario no sean perjudicados.
Trataron de adueñarse de Petrobras, la empresa más importante que tenemos acá, en América del Sur, la más importante de Brasil, porque descubrimos una reserva de petróleo ahora en el siglo XXI. “Esta reserva de petróleo no puede quedar en manos de los brasileños”, así es como los norteamericanos piensan, por eso entraron en conflicto con Medio Oriente, por eso fue declarada la guerra en Irak, por eso los invadieron… por causa del petróleo. Y nuestro petróleo está en el límite entre Brasil y el océano Atlántico, está en el margen de las 200 millas náuticas.
Y cuando descubrimos el petróleo, los norteamericanos activaron la llamada 4.ª flota militar de la marina que había dejado de funcionar al final de la Segunda Guerra Mundial y ahora la reactivaron, claramente para estar cerca del petróleo brasileño. Como en Brasil hicimos una ley, una reglamentación según la cual el petróleo era destinado al pueblo brasileño, iba a crearse un fondo para invertir en educación, ciencia y tecnología, para invertir en salud. Empezamos a ver que el petróleo que descubrimos era el pasaporte para el futuro del país. Y los norteamericanos jamás iban a aceptar que tuviéramos una reserva tan grande de petróleo solo para el pueblo brasileño.
A la vez teníamos un acuerdo y estábamos construyendo un barco submarino, y los norteamericanos nunca estuvieron de acuerdo con que Brasil pueda soñar con tener un submarino de propulsión nuclear. Queríamos cuidar nuestro petróleo que está a 7000 metros de profundidad bajo la camada de sal. Todo eso creó el Lava Jato, que funcionaba como si fuera un gobierno paralelo, como una justicia paralela. No respetaba al Congreso Nacional, ni a la Cámara, ni al Senado. No respetaba a la Corte Suprema ni respetaba absolutamente a nadie.
La Lava Jato era una fuerza paralela que contaba con el apoyo de todos los canales, todas las revistas y todos los diarios. Una denuncia contra Lula, antes de que llegue a sus abogados era divulgada en todos los medios de comunicación. Mientras le daban 20 o 30 minutos a la denuncia, no le daban ni un minuto a la defensa. Fue así como fueron construyendo el caso, y nosotros, sobre todo mi abogado defensor, decíamos qué era verdad y qué no. El año pasado, la Intercept empezó a divulgar la verdad de los hechos y están siendo desmoralizados. Hoy ya no tienen la credibilidad que tenían, entonces no les quedó otra que quedarse quietos. Igualmente, están peleando porque estoy pidiendo la anulación de los procesos en mi contra.

Pero hubo casos comprobados de corrupción de funcionarios del PT, o en Argentina durante el kirchnerismo o en Ecuador… ¿Estos hechos perjudicaron las chances electorales de los gobiernos progresistas de la región?
Reynaldo, hay algo importante que la gente debe saber: en Brasil, en Argentina, en cualquier país, cuando hay corrupción, se investiga, se hace un procedimiento justo, se prueba que hubo corrupción y se encarcela a quien robo, ¿no?
Lo que pasó fue que en América Latina crearon algo llamado lawfare, o sea, el Estado y las instituciones del Estado se ponen contra las personas. Entonces el juez no puede ser el acusador. El juez juzga, el ministerio público hace la acusación. Te voy a contar una pequeña historia sobre la denuncia hecha en mi contra. El ciudadano que la hizo estuvo una hora y media en la televisión con un PowerPoint tratando de demostrar que yo había armado una asociación ilícita para robar Petrobras. Después de una hora y media hablando, termina con una frase ontológica. Después de estar una hora y media acusándome de haber armado esta asociación dijo lo siguiente: “No me pidan pruebas, yo solo tengo convicción”. … Ese ciudadano debería haber sido despedido. Petrobras cuenta con una estructura muy grande, tiene presidenta, director financiero, su consejo… Petrobras no está formada por petroleros, participan grandes empresarios brasileños. Quienes me acusaron no involucraron a nadie más: fueron del empleado directamente al presidente de la República, como si el presidente pudiera decidir las cosas en Petrobras. Yo podría haberme ido del país, podría haberme refugiado en alguna embajada. Pero tomé la decisión de no irme de Brasil porque quería ir a Curitiba, quería ir a la Policía Federal porque solo si me quedaba en Brasil podía decir que Moro es un mentiroso, que Dalagnhol, el jefe de la unidad de investigación, es un mentiroso, y podía decir que hay comisarios de la Policía Federal que investigaron que también son mentirosos. Todo político que es acusado de corrupción piensa “me voy a esconder, desaparecer, sumergirme” y yo decidí no esconderme, decidí quedarme cerca. Quiero desmentir lo que dice la unidad de investigación, desmentir lel Lava Jato, quiero desmentir lo que dice Moro. Sólo puedo hacer eso si tengo el coraje de enfrentarlos.

Aquí en Argentina hay ahora una alianza, un gobierno de coalición. Usted tiene mucha experiencia porque ustedes llegaron al poder en Brasil a través de diversas alianzas con otras fuerzas. Ahora aquí comenzaron algunos ruidos, algunos problemas entre Alerto Fernández y sectores del kirchnerismo ¿tiene algún consejo, alguna sugerencia para darles?
Tuve el placer de conocer a Fernández cuando Kirchner era presidente. Tuve ek placer se ser contemporáneo con Cristina bastante tiempo. Lo que le puedo decir al pueblo argentino es que, dentro de una familia de cinco personas, siempre hay diferencias. En una familia como el peronismo argentino, que tiene miles de hijos, hay peleas todos los días. Hay divergencias todos los días. La sabiduría que Alberto tiene que tener, y creo que la tiene, tiene que enfocarse en construir una convivencia democrática, aun en tiempos de adversidad. Eso es lo importante. Alberto sabe por qué fue elegido. Sabe que la razón por la que el pueblo argentino lo eligió presidente de la República es porque el pueblo no creía más en el neoliberalismo. No creía en la política de Macri.
Alberto está dando un ejemplo extraordinario, fue un ejemplo dentro de los países grandes con respecto al coronavirus. Tuvo mucho coraje para enfrentar a los empresarios que quieren que los empleados vayan a trabajar, pero no dan ninguna garantía de vida a los trabajadores. Para que un empleado vaya a trabajar necesita una garantía: es necesario saber que va a tener toda la protección científica contra el coronavirus. Y Alberto tuvo un coraje extraordinario, a diferencia del presidente de Brasil. Hizo una demostración excepcional. Es importante que el pueblo argentino, el brasileño, la humanidad entienda que la vida no tiene vuelta atrás. Si perdés una vida, no la recuperás. La economía sí se puede recuperar. Por eso yo valoro mucho la actitud del presidente Alberto Fernández, el coraje que tiene para enfrentarse al poder económico. Esas personas no respetan al ser humano, a las personas pobres, a los trabajadores. Los pobres son solo un número, cuando, en realidad, esas personas no son números: son seres humanos. Y cada ser humano tiene papá, mamá, abuelo, abuela, hijos, nietos. Necesitamos volver a ser humanistas. Necesitamos volver a tener sentimientos, a tener amor, pasión y entender que la obligación principal es cuidar de la gente.

Las últimas críticas a Fernández fueron porque él se reunió con grandes empresarios. Y muchas de esas críticas vinieron de su propia fuerza política. ¿Qué opina de eso?
Yo en su momento recibí muchas críticas. Vos sabés que fui sindicalista y muchas veces recibí críticas de sindicalistas, recibí críticas de compañeros, de gente de mi partido. Yo le diría a Fernández que eso es el resultado saludable de la democracia. Alberto Fernández tiene que reunirse con los grandes empresarios, con los evangélicos y con los católicos. Tiene que reunirse con los trabajadores y con los desempleados. Tiene que reunirse con todas las personas. Ese es el papel del presidente. Ese es el papel de un presidente: hacer política para poder gobernar un país. No es posible que un presidente gobierne para una parte de la sociedad, tiene que gobernar para todas las personas. El compromiso principal de Alberto Fernández es cuidar a las personas más pobres, más vulnerables, cuidar a aquellos que necesitan del Estado. Pero no puede dejar de hablar con los empresarios, no puede dejar de hablar con todos los que tiene que hablar. Él es el director de una gran orquesta de seres humanos llamada Argentina, y el director tiene que conversar con todos los músicos para que la orquesta funcione de forma armónica y para que a todo el mundo le guste la música. Y el resultado de esa música es Argentina saliendo de esta crisis del coronavirus, es Argentina venciendo la crisis económica y es el pueblo argentino volviendo a ser feliz. Ese es el papel de Alberto Fernández.

Cuando Evo Molares ganó las elecciones usted dijo que era la mejor noticia en la historia del continente. Luego Morales tuvo que salir del poder y ahora Bolivia tiene un gobierno de facto ¿usted tiene alguna crítica al intento de Morales de ser reelecto?
Tengo un problema: mi formación política. Por mi formación política, creo que es muy importante, para fortalecer la democracia, la alternancia de poder, el cambio de gobernantes. No el cambio de una persona por otra, sino el cambio de las clases sociales que llegan al gobierno. En 500 años de historia, yo fui el primer obrero que llegó a la presidencia de Brasil. Fue algo extraordinario para Brasil. Cuando estaba promediando mi segundo mandato, mis compañeros del partido querían que vaya al Congreso y pidiera un tercer mandato. Pero en esa época tenía un 87 % ‘bueno/óptimo’ y me negué porque siempre pensé que quien se considera imprescindible, o irremplazable, corre el riesgo de volverse un pequeño dictador. Le decía eso a mi compañero Chávez. Decía eso en una entrevista colectiva que dimos con Uribe en Colombia. Uribe quería modificar la constitución para tener su tercer mandato. La prensa me preguntó qué pensaba, y les dije que estaba en contra de que una persona quiera perpetuarse en el poder, creyendo que no hay otra opción. Pero hay otros, y si el otro es peor que vos, el pueblo aprende una lección, ganás en la próxima y el pueblo vuelve a votarte. Evo sabe que pienso así. Y todo el mundo lo sabe, porque se lo dije públicamente. Evo se equivocó cuando fue reelegido e inmediatamente hizo un referéndum para saber si iba a poder continuar y el pueblo le dijo que no. Después obtuvo, a través de la Corte Suprema, el derecho para postularse. Siempre digo, Reynaldo, que no se puede jugar con la democracia.
La democracia es algo muy serio. Y en América Latina no aprendimos a valorarla correctamente. Si mirás la historia latinoamericana, vas a ver que la intromisión militar es muy grande y lo fue durante muchos años. Es necesario que aprendamos a valorar la democracia con todas nuestras fuerzas para que nunca más haya golpes. Estoy en contra de lo que le hicieron a Evo Morales. La victoria de Evo como presidente fue una de las cosas que para mí significa lo mismo que la victoria de Mandela en Sudáfrica.

Estas críticas tan claras ¿le caben también a Maduro en Venezuela?
Pero Maduro no hace tanto que está en el gobierno, tiene un mandato de presidente. Mirá, Reynaldo, tenemos que tener en mente una cosa. Es muy gracioso ver a los países de los ricos, que hacen bobadas todo el tiempo. ¿Por qué Angela Merkel puede quedarse 16 años? ¿Por qué Helmut Kohl pudo quedarse 16 años en Alemania? ¿Por qué Margaret Thatcher pudo quedarse tanto tiempo en Inglaterra? ¿Por qué Tony Blair y Felipe González pudieron quedarse 12 años? ¿Por qué solo es mala la reelección cuando es en un país pobre, como Brasil? Creo que las personas deben establecer un tiempo para cada mandato. Me parece que el gobierno brasileño de dos mandatos, de un mandato y una reelección, es suficiente. Es importante que la sociedad tenga una rotación del poder.

Es difícil comparar Venezuela con Alemania, donde no existen denuncias de violaciones a los derechos humanos…
Dejame decirte una cosa. Eso es porque mirás la Alemania de hoy, no la de la década del 40. Es importante que no olvidemos que esos países ya pasaron por lo que nosotros estamos pasando. Lo que da vergüenza para la historia de la humanidad, para la democracia, es que Alemania, Francia, Estados Unidos, Italia apoyen a un ciudadano como Guaidó como presidente de Venezuela. El presidente de Venezuela es Maduro, nos guste o no. La solución para el problema de Venezuela es del pueblo venezolano, no es del pueblo estadounidense, alemán o inglés. Que cada uno cuide de lo suyo. ¿Cómo puede ser que un presidente grosero como Trump, en un diario estadounidense, diga que cuenta once mentiras por día? ¿Por qué opina sobre Venezuela? ¿Cómo puede ser que Bolsonaro, cuyo gobierno está lleno de fuerzas paramilitares, quiera opinar sobre Venezuela? En 2003 creé un grupo de amigos de Venezuela, porque en 2003 ya estaban con esa crisis. Creamos el grupo de amigos y pusimos a los estadounidenses y a los españoles en el grupo. A Chávez no le gustó, a Fidel Castro tampoco, y yo les dije a los dos que no estábamos creando un grupo de amigo de Chávez, era un grupo de amigos de la democracia. Tienen que estar los estadounidenses y los españoles. Los españoles porque Aznar fue el primero en validar el golpe y los estadounidenses porque Chávez pensaba que fueron ellos los que organizaron el golpe. Por eso no puedo estar de acuerdo con lo que le pasó a Rafael Correa, a Evo Morales. No puedo estar de acuerdo con lo que sucedió en varios países. Lo que necesitamos es dar garantías, y la ONU podría ocupar ese lugar y ser la coordinadora para mantener la paz y la democracia. La ONU, en 1948, se atrevió a crear el Estado de Israel. ¿Por qué ahora la ONU no se anima a crear el Estado palestino? ¿Por qué la ONU no hace cumplir las decisiones emanadas de la ONU, que Israel no respeta? Todas las veces que se delimita el territorio palestino, Israel avanza un poco. La democracia es el régimen más difícil del mundo pero creo que es lo mejor para gobernar. Respetar las decisiones del pueblo democráticamente. Cuando fui presidente del sindicato, gané con el 92 % de los votos y convoqué una asamblea y decidimos que ningún presidente del sindicato podría quedarse por más de dos mandatos: un primer mandato y una reelección. Esto fue en 1978.

Por culpa de la pandemia el mundo está en una crisis tremendamente profunda y se espera una caída sin precedentes de la economía ¿cómo imagina el futuro para nuestra región y para el mundo?
Si yo supiera cómo va a ser el futuro, escribiría un libro, lo vendería y me haría muy rico.
Quisiera decir una cosa bien simple, yo descubrí, desde la crisis de 1989 con el Lehman Brothers, que el mundo carecía de líderes. Si observás el mundo, vas a notar que no es posible imaginar que en el siglo XXI, en el año 2020, esté como presidente de los EE. UU. una persona como Trump, una persona a la que no le gusta la paz, que no habla de la paz, que desafía el sentido común y la democracia todos los días. El país más rico del mundo, más militarizado, es el único país que habla de la paz, pero fue el único que tiró la bomba atómica. Un país que es mayor en todo debería promover la paz. Entonces, no hay liderazgo. En Europa no hay liderazgo, Europa está tercerizada. Europa tiene 300 comisiones para todo. No es posible sentarse con los presidentes. Mirá lo que pasó con América Latina. Por suerte, ahora Argentina votó a Alberto Fernández. Pero tampoco tenemos dirigentes que piensen en el conjunto de la humanidad, que piensen en la cuestión ambiental, que piensen en la paz, en el rescate social de millones de personas que hace miles de años están marginalizadas.
Creo que gracias a la pandemia aprendimos una lección: necesitamos volver a pensar como humanos, no somos algoritmos. Tenemos mente para pensar, tenemos sentimientos. Es necesario que entendamos que la humanidad no puede volver a como estaba antes del coronavirus. No es posible la fuerza del mundo financiero en la economía, no es posible que por el coronavirus, el dueño del Funker que estamos hablando aquí, tenga millones de dólares, no es posible que media docena de seres humanos tengan más dinero en el mundo que cuarenta millones de seres humanos. Vamos a terminar con el coronavirus con el pueblo desempleado o en la economía informal sin ninguna seguridad social. El futuro del planeta no puede ser ese, no puede ser ese. Por eso, Reynaldo, algunas personas dicen que Lula salió de la cárcel muy radical. Algunas personas pensaban que yo iba a salir de la cárcel con la banderita blanca tratando de dialogar con todo el mundo. Pero salí más radical que nunca porque quiero ir a la raíz de los problemas y la raíz de los problemas es la desigualdad social, la raíz de los problemas es radicalizar como lo hizo el Papa Francisco. Todo el mundo tiene derecho a levantarse temprano, desayunar, almorzar y cenar. Todo el mundo tiene derecho a tener una casita para vivir. Todo el mundo tiene derecho a contar con el apoyo del Estado. Si una persona no tiene empleo, el Estado tiene que darle garantías. Eso está en la constitución de Argentina y en la brasileña, está en el manifiesto de los Derechos Humanos. Todos dicen que somos iguales delante de la ley. Todos son iguales, todos tienen los mismos derechos. Pero la realidad es que no se cumple la ley. Entonces volví más radical porque creo que…
Es por eso que acá, en Brasil… Lo digo siempre, tengo 74 años, tengo la energía de alguien de 30 y las ganas de luchar de alguien de 20. Me siento con las mismas ganas de luchar que cuando en 1969 entré por primera vez al sindicato. Tengo ganas de luchar porque la democracia merece sacrificios y la única lucha difícil es aquella que no existe, y la única lucha que se pierde es aquella en la que no se participa.
Entonces, amigo, yo te aseguro que tengo muchas ganas de rescatar la democracia en mi país y en América Latina. Todavía recuerdo, tengo en la cabeza, el día que, en frente de Bush, nosotros afirmamos: No al ALCA, sí al MERCOSUR.
Espero que la gente haya entendido todo lo dije porque muchas veces me entusiasmo y hablo demasiado.
Quiero desearles a Alberto Fernández, a Cristina Kirchner, al pueblo argentino, al pueblo brasileño y al pueblo del mundo entero que tengamos dirigentes de mejor calidad en algunos países, y que el pueblo pueda vencer al coronavirus y volver a soñar, vivir en mundo pacífico y con derechos. Muchas gracias.