sábado 22 de enero de 2022
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Segundo año de La Peste

Este fue el segundo año de La Peste. El año en que el virus, que llegó para recordarnos nuestra fragilidad, mató un poco menos pero se extendió mucho más y, para la Navidad, volvió a agitar sus banderas de miedo.

Ese enemigo minúsculo expuso lo mejor y lo peor del ser humano. Las carencias del Sistema Político Mundial y su tremenda iniquidad. La eficacia de las vacunas y la insensatez de los que las siguen negando. La valentía de los trabajadores de la salud y la mezquindad de los poderosos. Claramente, el contradictorio mamífero hipócrita que domina el planeta reacciona como puede ante el peligro. Es brillante e idiota, misericordioso y cruel. Todo a la vez.

En la Argentina, este año murió Carlos Saúl Menem. A los 90 el riojano cesó en sus arabescos vitales. Dos veces presidente, el político bifronte fue saludado por peronistas y liberales por igual. En el velorio se cantó la marchita y se elevaron los dedos en V. El peronismo me sigue pareciendo una avenida demasiado ancha.

En febrero, Horacio Verbitsky periodista y escritor, en una entrevista radial, dijo que fue vacunado en las oficinas del Ministerio de Salud de la Nación, dirigido entonces por Ginés González García. Y lo peor: no le pareció mal, aunque miles de compatriotas esperaban su turno. Singular lección de moralidad. La lista de privilegiados incluyó a otros notables de la política y del poder económico.

Ese buen sanitarista que es González García tuvo que renunciar en medio del escándalo. Como un amplio sector de la clase política pensó que podía disponer de lo que no le pertenece.

En marzo hubo protestas en la provincia de Formosa contra las medidas sanitarias impuestas por el gobierno provincial por la pandemia. El gobierno del eterno Gildo Insfrán tuvo problemas para conciliar salud pública y derechos civiles. Luego tuvo un susto en las primarias, pero en las legislativas volvió a ganar aunque por poco.

El laboratorio argentino Richmond comenzó a producir dosis de la vacuna Sputnik V para ser testeadas y sometidas a pruebas de calidad en el Instituto Gamaleya, con el fin de fabricar a gran escala la vacuna en el país. Fue una buena.

En abril murió en un accidente automovilístico Mario Meoni, ministro de Transporte de la Nación. Meoni manejaba su propio auto en la madrugada. Las rutas argentinas siguen siendo plataformas de siniestros evitables.

En mayo, gran parte del país entró en confinamiento estricto otra vez debido a las alzas de casos y muertes por COVID-19. Era la segunda ola del virus. Faltaba la tercera para fin de año.

En junio, Alberto Fernández recibió al presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, en Casa Rosada. Primer líder extranjero en visitar territorio argentino desde el inicio del mandato. En una conferencia bilateral, el presidente expresó: «Escribió alguna vez Octavio Paz que los mexicanos salieron de los indios, los brasileros salieron de la selva pero nosotros los argentinos llegamos de los barcos, y eran barcos que venían de Europa, y así construimos nuestra sociedad». La pulsión a las citas del mandatario argentino (esta vez haciéndolo mal, la frase es de una canción de Lito Nebbia) le jugó una mala pasada. Además fuera de contexto es horrible porque vuelve a invisibilizar a los pueblos originarios. Tuvo que pedir disculpas públicas.

Por cierto este año la pelea entre los Mapuches y el Estado sumó nuevos capítulos violentos. Con dos miembros de esa comunidad asesinados. Sobre fin de año leí un libro hermoso y conmovedor que entretiene y ayuda a entender las raíces del conflicto: «Los hombres más altos», de Fabián Martínez Siccardi. Leer para entender sigue siendo una consigna indispensable.

En julio fuimos felices por un rato. La Selección nacional de fútbol de Argentina se consagró campeón de la Copa América 2021, derrotando 1-0 a la Selección de Brasil en el Estadio de Maracaná.

El 14 de julio Argentina superó las 100 mil muertes por COVID. La tristeza no es sólo brasilera.

En agosto comenzó a circular por la prensa una foto del 14 de julio del 2020 (durante la cuarentena), donde se veía a la Primera Dama junto al presidente Alberto Fernández y otras diez personas en la celebración del cumpleaños de Fabiola, sin distanciamiento ni barbijos. Por entonces las reuniones sociales estaban prohibidas. El escándalo golpeó de manera violenta en la confianza popular.

En septiembre se realizaron las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias para determinar las candidaturas legislativas. Hubo un contundente triunfo opositor y una crisis profunda en el gobierno. Desplante público de la vice Cristina Kirchner, renuncias y cambio de gabinete. Mayra Arena, militante popular del peronismo, me dijo: «estamos desconectando de las necesidades de la gente». Se refería a la falta de trabajo en los barrios, pero también al extenso cierre de escuelas y al clamor por más seguridad.

En noviembre se confirmó la tendencia electoral. La cámara de diputados quedó en paridad. La leve ventaja del oficialismo se logró gracias a un repunte en la Provincia de Buenos Aires. En el Senado el PJ cedió 6 senadores y perdió el quorum propio. Algo que no ocurría desde 1983.

Hubo actos oficiales y fotos para mostrar una unidad atada con alambre.

Ingresó al parlamento el diputado Vilca, de izquierda y de origen Coya y creció en la consideración popular Javier Milei, un ultraliberal con ideas delirantes. Una de cal y una de arena.

El año termina con una economía en repunte, pero con inflación y mucha pobreza. Un gobierno sin presupuesto por una victoria pírrica de la oposición y sin acuerdo con el FMI. Piedra de toque de la división interna en el Frente de todos. ¿Es posible un acuerdo con Frankestein que no implique horrores sociales? Esa es la cuestión.

Este año se cayó otra de las causas políticas contra CFK: dólar futuro (ya había pasado con el disparate judicial en torno al memorándum con Irán) sin juicio oral. Luego, de manera polémica, dos jueces decidieron lo mismo con la causa Hotesur donde se investiga corrupción. Rarisimo. Una cosa es una cosa y otra cosa es otra. Aunque separar la paja del trigo no es algo que haga el periodismo argentino. Un periodismo para la hinchada tan decadente como exitoso.

Mauricio Macri también terminó el año aliviado judicialmente y con una carta pública donde crítica al gobierno, pero hace un silencio ominoso sobre su responsabilidad en el endeudamiento de varias generaciones de argentinos. Ojalá se lo recuerden siempre.

Se registró una bajante record del río Paraná. Volvieron los incendios. No se aprobó la ley de Humedales.

Se incrementaron los reclamos por la inseguridad en todo el país. Las policías de Buenos Aires y CABA mataron a dos jóvenes en casos de gatillo fácil. Hay una costumbre infame en las fuerzas de seguridad de disparar primero y preguntar después. En especial si se trata de jóvenes con la piel morena. Es una suerte de exterminio consentido. ¿Tiene relación con las muertes invisibles en el sur?

Hubo más. Es difícil hacer un racconto sin omisiones. En especial cuando me resisto a utilizar las muletas del archivo.

En este año difícil uno de mis hijos se fue del país. Hizo el viaje inverso al de mis abuelos hace cien años. Ellos en la tercera de un barco. Se lo ve feliz.

En este año doloroso murió Paula, una amiga muy querida. La presencia de su ausencia me acompaña.

Otro amigo entrañable pelea contra su suerte y, a veces, canta y se envuelve en el humor inteligente que lo acompaña desde niño. Trato de caminar a su lado.

El resto de la familia y de los amigos y amigas resisten como pueden. Somos una tribu variopinta que se sostiene en el amor y la solidaridad.

Este año seguí haciendo radio, mi droga blanda. Y también hice el mejor programa de tele de mi vida: Siglo 21 ATR. Fueron 8 capítulos por Telefe (pueden buscarlos). Podrían ser un buen final para la carrera de cualquiera. Me gusta esa idea.

Avancé con mi nueva novela mientras disfruto de la expectativa que me genera el comienzo de la filmación de la primera.

En el segundo año de la Peste sigo tratando de encontrar alegría en medio de la pelea. Mientras tanto, ella sigue aquí, tremenda y misteriosa, en los alrededores de mis sueños.

En fin. No se rindan. Ya comienza el próximo round.