jueves 26 de mayo de 2022
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Los préstamos digitales, ¿tienen un impacto negativo en la compra de libros?

La Federación de Editores Europeos (FEP) encargó una encuesta sobre el préstamos de libros digitales en bibliotecas de Suecia, Francia e Italia para entender y conocer de cerca el perfil de los usuarios. Según los resultados, el préstamo bibliotecario de libros digitales tiene un impacto negativo considerable en la compra no sólo de libros electrónicos, sino también de libros impresos en particular. La encuesta plantea preguntas importantes sobre el equilibrio entre diferentes necesidades, como la protección de los derechos de autor y la máxima difusión posible de los contenidos publicados para garantizar el derecho a la información y la educación de las personas.

Con respecto a las cifras, tomando a 100 personas en cada nación como usuarios de bibliotecas, en Suecia el 60% de éstos toman prestados sólo libros impresos o CD, el 19.2% sólo libros electrónicos y audiolibros digitales, el 20.9% tanto libros impresos o CD como también libros electrónicos y audiolibros. En el caso de Italia, los usuarios de medios físicos (libros impresos y CD) ascienden al 72.7%, 15.6% sólo digitales, 11.7% ambos. En Francia, por último, el 76.9% toma prestados sólo medios físicos, el 11.2% sólo digitales, el 11.9% ambos medios. Particularmente en Suecia, un país donde el préstamo de libros electrónicos está mucho más extendido, el préstamo digital tiene una proporción de usuarios muy alta.

Pero, ¿quiénes son estos usuarios? Si comparamos los ingresos y la educación promedio de la población con los de los usuarios de préstamos electrónicos, quienes toman prestados libros y audiolibros en formato digital tienen, en promedio, más educación y mejor situación económica. Una cifra que choca con la idea de que las bibliotecas son principalmente para fomentar la lectura entre grupos de población que de otro modo no tendrían acceso a los libros.

Una investigación separada, por último, plantea la cuestión del riesgo de canibalización del mercado debido al préstamo electrónico. En el caso de Suecia, el 45% de los usuarios ya no compra o compra menos libros físicos que antes, mientras que un 30% ya no compra o compra menos libros digitales que antes. Los porcentajes correspondientes para Francia son 36% (libros físicos) y 20% (libros digitales), para Italia 37% y 18% (Aldusnet, 3 minutos).

Este informe por supuesto nos deja muchas preguntas abiertas. Si la idea de la canibalización fuera cierta, ¿por qué sería mejor la compra de un libro físico en una librería que la que realiza una biblioteca con un sistema digital? ¿deberíamos “impedir” que los lectores accedan a un libro en el formato que lo desea? ¿nuestro negocio no debería ser fomentar la lectura de libros, sin importar el canal o el formato? ¿no deberíamos fomentar la capacidad que las bibliotecas tienen para aumentar la visibilidad de las obras? A propósito, en Estados Unidos existe ya un organismo que mide el impacto directo que tienen las bibliotecas en la compra posterior de libros. Sería muy interesante que este tipo de instituciones se desarrolle en otras regiones.

Daniel Benchimol

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