sábado 1 de octubre de 2022
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¿Cómo funcionan los satélites y qué uso les damos?

Los satélites juegan un papel clave en nuestro día a día. Al principio su uso estaba restringido al ámbito militar, pero tras la ‘liberación’ de esta tecnología al gran público y el creciente uso de las telecomunicaciones, participan en multitud de servicios de los que disfrutamos a diario: emisión de programas de radio y televisión, llamadas telefónicas, mapas y cartografía, información meteorológica, control de actividades como la reforestación de árboles, etc.

Son muchos los modelos de negocio que sacan partido al potencial de los satélites y en el futuro habrá muchos más, pero para poder comprender su poder es necesario entender cómo funcionan.

¿Cómo funcionan los satélites?

Los satélites se lanzan al espacio con ayuda de cohetes hasta situarse en órbita con el planeta, a cientos de kilómetros de altura. Una vez en órbita, el satélite comienza a girar alrededor del planeta de forma elíptica, de modo que se equilibren las fuerzas gravitacional y centrífuga y ni se aleje ni caiga de nuevo a la superficie. Para ello, se mueve a una velocidad variable, en función de la distancia a la que se encuentra.

Para la recopilación y transmisión de datos, los satélites cuentan con sensores en su estructura. En función de los datos a recopilar o transmitir, el sensor será de un tipo u otro.

¿Para qué se usan los satélites?

Imágenes, monitorización y topografía

A pesar de contar con cámaras diminutas y equipos en miniatura, los satélites modernos pueden ayudarnos a observar pequeños cambios en cualquier parte del planeta. Esto abre la posibilidad de un potencial casi ilimitado: análisis y planificación urbanísticas, monitorear la reforestación con imágenes satelitales , hacer un seguimiento de la cosecha en el campo, monitorizar a distancia el desarrollo de una construcción, identificación y seguimiento de desastres naturales como vertidos de petróleo o incendios forestales, evaluación del valor de un terreno, cartografía de regiones enteras, monitorización del deshielo en los polos como consecuencia del cambio climático, etc.

Ya que los mini satélites son más baratos y fáciles de construir que los satélites al uso, no es descabellado pensar que en un futuro próximo el número de actividades que usarán datos satelitales será incluso mayor que el actual, de modo que la humanidad pueda conseguir grandes logros.

Telecomunicaciones

Los satélites forman parte del ecosistema de telecomunicaciones, ampliando el alcance de los sistemas terrestres, eliminando problemas de bloqueos de señal e, incluso, ofreciendo cobertura en zonas remotas y/o de difícil acceso.

Cuando nos referimos a telecomunicaciones, hablamos de servicios de televisión, radio, telefonía fija y móvil e Internet. Normalmente, los datos de satélite se transmiten por medio de señales a antenas receptoras en tierra, que son las que luego se encargan de distribuir la información.

Navegación

Los sistemas de navegación por satélite, como el GPS (Sistema de Posicionamiento Global Navstar) permiten que cualquier dispositivo pueda determinar su ubicación en el planeta con una precisión de apenas metros. Esta tecnología está presente de forma habitual en teléfonos inteligentes y sistemas inteligentes de vehículos civiles, así como en todas las secciones de tierra, mar y aire de los ejércitos modernos del mundo.

Demostraciones de ciencia y tecnología

Investigadores, científicos, entidades gubernamentales y estudiantes a menudo utilizan datos de satélite en sus tareas habituales. Por ejemplos, los científicos analizan el impacto del cambio climático, los gobiernos controlan a distancia si se siguen los planes de reforestación ambiental y los estudiantes usan datos satelitales a la hora de escribir sus tesis.

La constante evolución del mundo obliga a experimentar con nuevos tipos de cámaras y radares que permitan recoger una mayor cantidad de datos de diversa índole con los que obtener aún más conocimiento de nuestro planeta. A su vez, los satélites también evolucionan, siendo cada vez más compactos y utilizando otro tipo de materiales que resistan más y cuesten menos producirlos.

Los satélites forman parte de la vida moderna en multitud de aspectos: agricultura, minería, reforestación natural, ayuda humanitaria o telecomunicaciones son solo algunos de esos usos modernos. Es de prever que su importancia sea mayor según vaya transcurriendo el tiempo, gracias a los nuevos mini satélites permiten que esta tecnología sea mucho más asequible, lo que favorecerá su aceptación y uso en otras muchas actividades.

 

 

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