jueves 21 de febrero
Interesante

Los 8 escalones: contra Sofovich y en defensa de Patán

En el programa del lunes de “Los 8 escalones” Guido Kaczka preguntó por el nombre del perro de la serie animada “Los autos locos”. Entre las opciones estaban Pierre, Spike, Rosco o Patán. El participante respondió Patán. Sofovich, el elegido para competir en este caso, y que normalmente acierta, prefirió demorar la respuesta para despacharse con un discurso contra el programa del que forma parte: “Yo me resisto a aceptar este tipo de preguntas, porque creo que ver ‘Los autos locos’ no forma parte de la cultura, no es el cine (sic) que yo veo, no tengo la menor idea de quién puede ser. Sé que Patán no es”. Terminó jugándose por Spike, “porque la B está de moda” (?).

Era Patán.


Desde este espacio instamos a la producción de “Los 8 escalones” a que desoigan al pedido de Sofovich y sigan haciendo preguntas como la de Los autos locos por varios motivos:

– Preguntas de este tipo sirven para que gente que no sabe otras, pueda acertar alguna vez.

– El juego se vuelve aburrido si Sofovich siempre acierta. Su respuesta se transforma en la correcta por default y no es necesario que Kaczka la anuncie, se pierde el suspenso.

– Todo héroe (o villano, como prefiera cada uno) es unidimensional si no tiene defectos. Hasta Superman tenía la kriptonita. La kriptonita de Sofovich es este tipo de preguntas.

– Es muy divertido cuando TODOS saben la respuesta correcta menos él, como pasó acá y se vio en Twitter, una especie de justicia poética.

Por eso causa gracia el chiste de la revista Nah!

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En las primeras emisiones de “Los 8 escalones”, Sofovich estaba moderado, acotaba poco y respetaba al conductor. Con el tiempo, fue ganando confianza y sus acotaciones crecieron en minutos, autorrefencialidad y soberbia. Terminó convirtiéndose en un personaje de su creación, que los memoriosos recordarán: el que hacía Fidel Pintos en “Polémica en el bar”. Para los que no se acuerdan, está internet

Fidel integró la que se reconoce unánimemente como la mejor de todas las (muy variadas) mesas: la que compartiera con Porcel, Altavista, Portales y Adolfo García Grau. Su capacidad para la sanata adquirió aquí ribetes de leyenda: entre susurros, frases entrecortadas e inentendibles y palabras grandilocuentes, Fidel podía acreditarse, con tono catedrático, haber descubierto a Guillermo Vilas, o dado el empujón decisivo a Carlos Monzón, o haber tenido sentada en la falda a Sofía Loren. Se hizo tan popular a lo largo de los años que el presidente Juan Domingo Perón, en 1973, lo parafraseó en un discurso ante la CGT sobre el tema de las paritarias: “yo aquí podría decir como Fidel Pintos: ‘la inventé yo”’ .(Al programa siguiente, Pintos, en vez de sentarse a la mesa común, se sentó solo en un rincón y no le prestaba atención a sus compañeros…).

Pero el principal motivo por el que “Los 8 escalones” debe seguir haciendo este tipo de preguntas es porque sí son cultura. Como lo es el ayudante de Mario en Super Mario Bros, que Sofovich sí contestó y acertó en otra ocasión sin cuestionamiento alguno. Y como también son muchas de las creaciones de Sofovich: hoy la gente sigue usado el “sé gual” de Minguito que él escribió.

Noam Chomsky bailando Gangnam Style, Ellen DeGeneres sacándose un selfie en la entrega de los Oscar, Cristina declarándose fan de “Game of Thrones”. Y Obama, bailando con Ellen, sacándose selfies y declarándose fan de “Game of Thrones”. Todo esto es cultura.

Porque si pelamos el culturómetro, “Los autos locos” merece perdurar más que “La peluquería de Don Mateo”. La creación de Hanna-Barbera puede analizarse como una metáfora de la vida: todos empezamos en las mismas condiciones, cada uno desarrolla un talento con el que intenta avanzar venciendo los obstáculos, legítimos y de los otros, a veces se gana, a veces se pierde, y el que ganó hoy puede salir último mañana, y viceversa. No es casual que se anuncie casi al pasar al ganador, que sea lo de menos, “lo importante es el camino”. Y Patán es, como el Pucho de García Ferré, un rehén, un villano contra su voluntad que debe ayudar a hacer el mal. Pero a diferencia de Pucho, que toma trágicamente el fracaso, Patán disfruta ver a su amo fracasar y a veces conspira para ese fracaso con muy bajo perfil. Es el héroe encubierto de la serie.

Y así como Patán ayuda a que Pierre Nodoyuna nunca gane, esta vez puso su granito de arena para que Sofovich, alguna vez, pueda perder.

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