miércoles 20 de junio
Interesante

Sebreli, la revista de los que no nos interesa el Mundial

Sabella anuncia a los 30, Quilmes lanza su publicidad y falta un mes para el debut de Argentina en Brasil: momento justo para lanzar un nuevo número de Sebreli:

logo_sebreli


Es que esta revista ficticia que aparece cada cuatro años, surge como un modo de contrarrestar el hastío de todos los que no disfrutan de la Copa del Mundo y todo lo que la rodea.

Porque podrá haber grietas y divisiones en política y en el fútbol doméstico, pero en lo que al Mundial se refiere, no parece haber lugar para disensos: el que se manifieste en contra podrá ser etiquetado como snob, antipatriota o nabo, según el interlocutor. No hay Inadi que proteja a los mundialofóbicos, que lo único que quieren es encontrar un bar que no tenga televisor.

Así fue que para Alemania 2006 imaginé, en mi viejo blog Malas Palabras, una revista que contemplara a ese “sector dispuesto a encerrarse en un teatro o a viajar con tal de no tener que escuchar los cánticos enfervorizados de los hinchas”. Decía que “muchas editoriales han amasado fortunas prestándole atención a aquellos a quienes nadie tiene en cuenta. Pero aquí los argentinos a los que el Mundial no les va ni les viene no tienen ningún medio que los represente. Y contra lo que se piensa, no son pocos los lectores potenciales”. Le puse Sebreli, en homenaje a uno de los pioneros en denostar el fútbol y esta fue su tapa:

sebreli_2006

Cuatro años después volví a la carga, con el número 2, dedicado a Sudáfrica 2010:

sebreli_2010

Y ahora llega el turno del número 3, para Brasil 2014. Está inspirado en “World Cup Heroes”, una serie de seis tapas diferentes de la versión británica de Esquire, que circuló hace unos días. Los héroes de la Copa del Mundo serían, para esta publicación, Maradona, Pelé, Cruyff, Zidane, Beckenbauer y Moore. Acá, la dedicada a Pelé:

pele_esquire

Pues bien, esta es la respuesta de la Sebreli 2014 a esa tapa:

sebreli

Alfredo Casero y su furia en Twitter, Jorge Lanata y su apatía, y las denuncias de Carla Dauden son, cada uno a su modo, abanderados de una minoría antimundial. La misma minoría, o no tanto, que compraría esta revista si existiese.

 

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