martes 20 de febrero de 2024
Cursos de periodismo

Cuando hace mucho calor, mejor ni me muevo

Cuando los mamíferos habitan en ecosistemas que presentan temperaturas altas extremas, se adaptan a ellos de diversas formas, una de ellas es fisiológica

Los ecosistemas de algunas partes del planeta pueden presentar temperaturas extremas, ya sean altas o bajas. En los ecosistemas con temperaturas extremas altas y con poca disponibilidad de agua para ser ingerida, como ocurre en los desiertos, que pueden llegar hasta 56.7° C; los seres vivos deben adaptarse por medio de estrategias fisiológicas y conductuales para poder sobrevivir a los periodos más cálidos. Los mamíferos al ser organismos homeotermos (que conservan la misma temperatura corporal todo el tiempo), presentan estructuras anatómicas y fisiológicas adaptadas para mantener la temperatura óptima del cuerpo en condiciones de las altas temperaturas extremas y de este modo poder disipar el exceso de calor de sus cuerpos. Una de las más características es el tamaño, por lo general, los mamíferos que habitan en estos ecosistemas son de tamaño pequeño y presentan diferentes estructuras o adaptaciones que les ayudan a dispersar el calor.

Los cuerpos de los mamíferos también se han adaptado de otras maneras. Estas otras adaptaciones consisten principalmente en ajustarse en un “modo ahorro” de agua, que es el líquido vital que más fácilmente se pierde en estos ambientes. Una de las estrategias es la inactividad con la que se ahorra el agua metabólica, además de la energía y se logra permanecer en un letargo. La estivación es el proceso por medio del cual los mamíferos permanecen en un periodo de inactividad o reposo (con una reducción general del metabolismo al mínimo necesario para mantenerse vivos) para evitar perder valiosa agua de su cuerpo y no deshidratarse; como ejemplo, solamente el hecho de realizar la respiración tiene un gran gasto de agua, debido a que el aire que se inhala debe de ser hidratado, para que pueda ser permeable, no afecte a los tejidos y baja su temperatura para no “quemar” a los pulmones. Aunque en la exhalación se recupera parte del agua al final del proceso siempre el gasto de agua es negativo. La estivación se realiza cuando el ecosistema atraviesa por un periodo de altas temperaturas o sequía, de manera que estas características no son exclusivas de los desiertos, sino que son de los ambientes predominantemente cálidos. Los periodos que presentan estas características pueden referirse a una época estacional como el verano, de donde proviene el término estivación (aestas = verano) o a unas horas durante el día.

La estivación no solamente les ayuda a evitar un brusco y mortal aumento de temperatura corporal, también les ayuda a no ser una presa fácil y evitar la competencia por recursos. Cuando la temperatura ambiental comienza a elevarse, algunos mamíferos buscan lugares seguros y frescos, por lo que estar bajo el suelo, es una de las mejores estrategias. Tenemos que recordar que unos pocos centímetros de profundidad en el suelo pueden reducir sustancialmente la temperatura ambiental. Entonces, cavan su guarida, la cual se convertirá en sus aposentos para dormir. Cuando ya están durmiendo, su metabolismo se reduce, lo que tiene una consecuencia directa en la disminución de la frecuencia respiratoria y cardiaca, que se ve directamente reflejado en la disminución directa el consumo de agua metabólica. Durante la estivación, los organismos solamente duermen, no se mueven, no se alimentan, no beben agua, por lo que su temperatura corporal también desciende, así retienen más agua y el metabolismo celular se reorganiza para cumplir con su funcionalidad. La estivación se puede dividir en dos grupos la diaria, que es la que se realiza durante el día en que son inactivos, recuperándose en la noche cuando al tener condiciones ambientales metabólicas tienen actividad. La segunda es temporal, en la que pasan varios días de letargo fisiológicos y que les permite sobrevivir a temporadas de climas adversos.

El grupo de mamíferos en el que la estivación es más conocida y estudiada es en los roedores. Este proceso es más común en los individuos juveniles, debido a que es en este periodo de su ciclo biológico cuando requieren nutrientes y recursos para crecer en tamaño; al resguardarse emplean estos recursos al máximo. Otro grupo de mamíferos que realizan este proceso, son los marsupiales, un ejemplo de ellos, es el lirón pigmeo oriental (Cercartetus nanus), habita en el sureste de Australia, en vez de enterrarse bajo tierra, éste ocupa los huecos de los árboles disponibles en su hábitat y ocupa la grasa que almacena en su cola. Hasta hace algunos años se descubrió que los primates también tienen esta capacidad, el lémur enano de cola gruesa de Madagascar (Cheirogaleus medius) no termorregula muy bien su temperatura corporal por ello ha adaptado otras estrategias para fluctuar con la temperatura del ambiente; su cola es más gruesa en comparación con otras especies de lémures, de manera similar al lirón pigmeo, esta especie de lémur almacena grasa en su cola, que le aporta energía mientras estiva hasta por seis meses dentro de los troncos de los árboles.

Una combinación interesante es la que se realiza en muchas especies de ratas canguro que habitan en los desiertos de Norteamérica. Estas especies combinan la capacidad metabólica de tener unos riñones que permiten concentrar los niveles de la orina a casi ser cristales de urea, por lo que la pérdida de agua por la micción es mínima. Adicionalmente, habitan en madrigueras que cavan bajo la vegetación, por lo que la sombra de las plantas baja la temperatura del suelo y el suelo en sí baja la temperatura ambiental, pero como si esta combinación no fuera suficiente, al entrar a las madrigueras por última vez en la noche sellan la entrada con tierra, por lo que se disminuye el intercambio de aire de la madriguera con el exterior. Este fenómeno tiene como efecto que la humedad que exhalan al respirar se queda capturada en el aire de la madriguera, por lo que después de un tiempo el aire tiene la humedad óptima necesaria para la respiración, por lo que dejan de perder humedad en cada exhalación y se alcanza un ahorro final del agua.

No solamente se adaptan estructuras de los cuerpos de los mamíferos, también hay un reacomodo a nivel de sistemas, que funcionan de acuerdo a las condiciones ambientales y contribuyen a la subsistencia de los organismos bajo condiciones hostiles como son las altas temperaturas o falta de disponibilidad de agua y por lo tanto alimento.

Alina Gabriela Monroy-Gamboa y Sergio Ticul Álvarez-Castañeda
- Publicidad -

Lo último